Regresan los soldados uruguayos varados en el Congo

04 juillet 2025 - 11:19

Doscientos militares uruguayos volvieron este viernes a Montevideo tras permanecer más de un año en la República Democrática del Congo. Su misión debía terminar en enero de este año, pero retrasos en la rotación los obligaron a prolongar su estadía.

Llegaron en la madrugada al Aeropuerto de Carrasco en un vuelo de Ethiopian Airlines desde Uganda. Luego los trasladaron a la Brigada de Infantería Nº1 para reencontrarse con sus familias y recibir el saludo del presidente Yamandú Orsi.

Mientras tanto, otro contingente de 200 soldados partió hacia el Congo para continuar las Misiones de Paz de Naciones Unidas. Uruguay integra la MONUSCO desde 2001 y mantiene más de 900 efectivos en territorio congoleño.

La situación se volvió crítica en los últimos meses. En enero murió un soldado durante un operativo en Kivu Norte, donde el grupo rebelde M23 intensificó sus ataques. Cuatro soldados más resultaron heridos ese día. Semanas después, otros dos militares sufrieron lesiones en nuevos ataques cerca del aeropuerto de Goma.

En abril, otro soldado murió por un paro cardíaco tras presentar un malestar estomacal en la base uruguaya. Además de los riesgos bélicos y sanitarios, el retraso en la rotación generó preocupación por la salud mental de los efectivos. El canciller Mario Lubetkin había advertido en junio sobre “peligros extraordinarios” para el bienestar psicológico de los militares, debido al estrés prolongado y la incertidumbre.

La salida se destrabó tras gestiones del gobierno uruguayo ante la ONU. Lubetkin viajó a Nueva York y se reunió con el secretario general António Guterres y otras autoridades para negociar el regreso. Finalmente, la organización aprobó el relevo parcial.

Uruguay mantiene su compromiso con las operaciones de paz, pero este episodio expone la precariedad de las condiciones en misiones largas y la tensión que genera en los soldados y sus familias. Las rotaciones regulares, más que un trámite logístico, son un respiro vital para quienes operan en contextos de violencia y pobreza extremas, como el este congoleño.

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