Puertos en la mira: Mulino exige seguridad ante la “ruta europea” de la droga panameña

27 août 2025 - 15:32
El Puerto de Balboa es el principal puerto de Panamá.

El Puerto de Balboa es el principal puerto de Panamá.

José Raúl Mulino pasa del discurso a la acción. Acusó directamente a los operadores de los puertos en Colón por el repunte de narcotráfico hacia Europa, y advirtió que se activarán medidas firmes si la vigilancia nocturna no mejora.

Puertos privilegiados, riesgos desatendidos

El aumento de decomisos en el Caribe panameño es innegable: de las 68 toneladas incautadas en el primer semestre, 25 se detectaron en Colón, duplicando la cifra del año anterior. Para Mulino, esto evidencia fallas graves: “Eso es insostenible y no habla bien de la seguridad portuaria”, expresó con firmeza.

Más preocupante aún, según afirmó, es la relajación nocturna de controles: “De nada sirven los escáneres si se preñan los contenedores después de los escáneres”. El mensaje es claro: refuercen la vigilancia o el Estado asumirá decisiones como propietario del puerto.

¿Cambio de rol o exhibición de poder?

Las declaraciones de Mulino fusionan responsabilidad ejecutiva con una advertencia explícita a los concesionarios: “Ellos son concesionarios, pero Panamá es dueño de esos puertos, no lo olviden”. El tono sugiere que no bastará con iniciativas diplomáticas; se avecina una etapa de exigencias políticas más duras sobre quienes no garanticen seguridad integral.

Una ruta consolidada al viejo continente

El tráfico de cocaína desde Panamá no es nuevo, pero ha escalado notablemente hacia Europa en los últimos años. Se trata de una ruta clave que conecta con Bélgica, Francia, España y Reino Unido. Además, la inspección de contenedores es mínima: solo una pequeña fracción de los millones que ingresan anualmente al país son revisados, lo que evidencia una vulnerabilidad estructural alarmante.

Más que un pulso: una prueba estructural

Este episodio es más que una crisis de seguridad: se convierte en una prueba al modelo de concesiones en Panamá. Mulino no solo cuestiona la inacción; su advertencia plantea que si no hay soluciones conjuntas, el Estado intervendrá. En ese escenario, el debate sobre eficacia, soberanía y responsabilidad real se vuelve ineludible.

Mulino no solo visibiliza el problema; lo encarna como ejecutivo y como símbolo estatal. Exige que los puertos dejen de ser puertas de entrada para el narco y se conviertan en umbrales de resistencia eficaz. Panamá necesita que esa reconversión empiece esta misma noche.

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