El gobierno de Estados Unidos que ha abierto nuevos frentes de tensión con gobiernos de América Latina mantiene el buen clima de la relación bilateral y el entendimiento con México. El presidente Donald Trump reconoce la necesaria cooperación bilateral que mantienen ambos países en cuestiones de migración, drogas y seguridad. No ha dicho nada, ni él ni el secretario de Estado, Marco Rubio, al menos por ahora, respecto al aumento, en los últimos meses, en el envío de petróleo mexicano a la dictadura cubana. Un hecho que no ha pasado desapercibido para los mexicanos y que la prensa mexicana ha puesto en sus titulares indicando que Sheinbaum, México o Pemex le están regalando petróleo a Cuba cuando la empresa enfrenta graves problemas financieros e incluso en algunas zonas del país hay escasez de gasolina.
El gobierno mexicano ha aumentado la ayuda a la dictadura de La Habana a través del incremento en el envío de petróleo, pese a los problemas internos que atraviesa Pemex.
Sheinbaum ha triplicado los suministros de petróleo subsidiado a Cuba desde que asumió el cargo el año pasado, tal y como consigna el reporte de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI). Entre mayo y agosto de 2025, México envió $3,000 millones de dólares en petróleo subsidiado a la isla. La cifra supera tres veces más los $1,000 millones de dólares enviados durante los dos años anteriores bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, según documenta el informe. “Todos estos embarques fueron enviados a través de “Gasolina Bienestar”, una subsidiaria del monopolio petrolero estatal mexicano Pemex”. Dicha agencia subsidiaria se creó bajo mandato de AMLO en 2022, “específicamente para enviar petróleo barato a Cuba”.
Para los envíos, incluso se utiliza el petrolero cubano “Sandino” que aparee en la lista negra del Tesoro de Estados Unidos por transportar petróleo de Venezuela a Cuba, analiza MCCI.
Todo esto ocurre cuando Pemex enfrenta problemas y hay escasez de gasolina en algunas zonas del país.
La presidenta, de destacada trayectoria y militancia izquierdista, justifica el envío de petróleo a Cuba “por razones humanitarias” o “humanismo”. Analistas en el país conocen su afinidad ideológica pero cuestionan que anteponga su ideología a los intereses nacionales cuando Pemex atraviesa dificultades financieras y México enfrenta enormes desafíos.
A lo anterior se suma el anuncio de la mandataria, en días pasados, de no participar de la próxima Cumbre de las Américas, a realizarse en República Dominicana, en diciembre, en protesta por la exclusión de las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Algunos académicos han utilizado grandes palabras: principios, decencia, dignidad, solidaridad, para explicar la decisión de la mandataria, pero omiten que esos regímenes a los que respalda tienen presos políticos, no permiten elecciones libres ni competitivas e incluso enfrentan denuncias por desapariciones forzadas perpetradas por fuerzas del Estado y sus agentes paramilitares.
Sheinbaum se alinea así, por simpatía ideológica, y lo que ella denomina “humanismo”, con las autocracias de la región y decide ignorar a las víctimas. Este no es un descuido. En diciembre pasado, durante una conferencia de prensa, dijo que Cuba, Venezuela y Nicaragua están entre “los gobiernos progresistas con los que tenemos muchas cosas en común”.
El periodista Andrés Oppenheimer analiza e interpreta su alineamiento en una doble vía: por ideología, considerando su historia en la izquierda; y, por compensación, debido a su creciente cooperación con Estados Unidos en cuestiones de inmigración, drogas y seguridad, hecho que le cuesta digerir a su movimiento y que su antecesor y padre político, López Obrador, así como sus correligionarios, perciben como sumisión.
Por otra parte, el petróleo que Cuba “compra” a México, lo paga parcialmente con el envío de médicos cubanos, una práctica que durante años ha sido denunciada como una forma de esclavitud moderna habida cuenta de las condiciones y obligaciones del personal que exporta el régimen cubano a cambio de obtener oxígeno y recursos para mantenerse en el poder.
El periodista y exiliado cubano Roberto Álvarez Quiñones sostiene que “no existe otro gobierno en el mundo que haya convertido en propiedad del Estado a decenas de miles de médicos a los que explota como esclavos modernos en decenas de países para apropiarse del 85%-90% de sus salarios en divisas”.
Prensa independiente cubana indica que “a pesar de que México se mantiene como un solapado benefactor del régimen, el salvavidas de Sheinbaum a La Habana no se ha traducido en un alivio de la crisis electroenergética que provoca apagones diarios de hasta 20 horas en Cuba”.
Álvarez Quiñones observa que según el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en 2021 en Cuba había 106.131 médicos, pero al inicio de 2025 la cifra era de 75.364. Lo anterior significa que en tres años Cuba perdió 30.767 médicos, principalmente porque emigraron, a un ritmo que supera los 10.000 médicos anuales. Son profesionales que huyeron y ahora prestan sus servicios en otros países. “No hay en el mundo otro caso ni siquiera parecido al de Cuba. De la India, el mayor emisor de migrantes médicos del planeta, con una población de 1.451 millones de habitantes, emigran anualmente unos 50.000 médicos. Aplicada a la población de Cuba esa relación población-médicos emigrantes de la India, de la Isla debieran emigrar 310 médicos cada año, no 10.000”, puntualiza.