El medio Seúl publica una entrevista con el académico y teórico italiano experto en el populismo argentino Loris Zanatta. El historiador italiano y profesor de la Universidad de Bolonia es un notable experto en el populismo latinoamericano, uno de sus mejores libros ha estado dedicado a la biografía política de Fidel Castro. Pero, sin duda, Zanatta es el mayor experto internacional en el populismo argentino. Ha escrito rigurosamente sobre los populismos y los populistas argentinos al menos durante las últimas tres décadas. En esta ocasión, en conversación con Seúl, se ocupó de Javier Milei, del kirchnerismo y del Papa Francisco. Los reúne a todos en la gran familia de las ideologías orgánicas que eligen al grupo sobre el individuo. Al nuevo profeta, Javier Milei, lo percibe como “otra forma de la cultura política peronista del país”.
El historiador Loris Zanatta explican y analiza el triunfo de Javier Milei. Nota que el populismo es una parte de la democracia y que este fenómeno es posiblemente inevitable, pero hay países con una infraestructura institucional más sólida capaz de capear mejor el fenómeno.
No es y no ha sido ese el caso de la Argentina que ha conocido el peronismo, además de varios otros ejemplos hasta llegar a lo que tiene hoy. “Milei me parece que del populismo tiene todos los rasgos”, dice Zanatta. Enfatiza en que el populismo, el núcleo central del populismo arraiga en su “visión del mundo”. “Es una visión de tipo religioso, escatológico, y es poderosa. Casualmente las religiones pueden vivir milenios. O sea, la idea de un pueblo puro de los orígenes, de la historia que lo corrompió y de la tierra prometida”, abunda. En ese sentido, Milei resulta ser muy profético. “Es la otra cara del peronismo. Yo diría que es otra forma de la cultura política peronista en el país”, agrega el intelectual italiano.
El profesor Zanatta explica con claridad que en Milei está la idea del pueblo puro de los orígenes. “Es un pueblo anterior a la democracia, si uno lo piensa, porque él hace arrancar la decadencia argentina con las leyes de Sáenz Peña, con Yrigoyen. Yo no estoy evaluando esto, lo que estoy evaluando es la visión, ese es el pueblo puro de los orígenes. La corrupción en ese caso viene, viene, ¿de dónde viene? Él no nombra tanto el peronismo. Se ensaña en contra del kirchnerismo, que es una parte o una declinación específica del peronismo, es muy cuidadoso en no atacar directamente el peronismo”, documenta el historiador.
A Zanatta le resulta llamativo que Milei se ha obsesionado ideológicamente con Keynes, “entonces le achaca a Keynes lo que en la Argentina lo causó el peronismo, y el peronismo tiene una raíz en la doctrina católica de la iglesia”. Como es apenas lógico el intelectual insiste en la necesidad de tomarse en serio la historia y, por ello, desmiente, más allá de que Keynes guste o no, que ese intelectual no tiene nada que ver con el camino, paternalista y demagógico, elegido por el peronismo, para conducir la economía argentina y del que ahora Milei se vale para prometerle al pueblo su redención y reconducirlo a su destino manifiesto de grandeza y a la tierra prometida. Sin embargo, Milei hoy, como Perón ayer, siguen soñando con esa Argentina potencia mundial que es una idea típicamente peronista. Es decir: Milei tiene el relato y el núcleo narrativo del populismo que ha conocido el país a través de su historia política moderna.
La diferencia es que Milei ha desplazado al populismo clásico argentino arropado por el nacional catolicismo para cobijarse con el judaísmo, más o menos fundamentalista, y el potencial político que tiene el evangelismo. Dice Zanatta a este respecto: “en el evangelismo tenemos una versión mucho más radical del conservadurismo moral. En esto el catolicismo progresó mucho y se abrió mucho más. El tipo de protestantismo, porque claro que protestantismos hay muchos, acá no estamos hablando del luteranismo tradicional, no, pero en términos económicos tiene una teología de la prosperidad, casi cercana al anarco-capitalismo, porque de eso se está hablando”.
Las ideas de Milei no son las de un liberal, sino las de un anarcocapitalista. “Y el anarcocapitalismo no es una corriente del liberalismo, desde mi punto de vista nada más lejos de esto. Pero si este es un cálculo estratégico y político, hay que reconocer que tiene cierto sentido desde su punto de vista, porque en la Argentina, diferentemente del Brasil y de diferentes países centroamericanos, el potencial político del evangelismo no ha sido todavía explotado y tiene una potencialidad”, añade el historiador.
Zanatta sugiere a sus interlocutores argentinos elegir aburrirse, es decir, valorar la normalidad, por una vez, descubrir que puede traer de positivo el equilibrio y empezar a permitírselo en su historia política: “el patrón es más o menos siempre el mismo, los ciclos son más o menos siempre los mismos. Peronismo, antiperonismo, peronismo guerrillero y y peronismo reaccionario, peronismo liberal y peronismo populista. Sí, dólar barato, devaluación. Me parece que es un poco esto. En cambio, acá, una época de normalidad sería lo más excitante del mundo. Poder salir a la mañana a la calle. Yo ahora, mientras me venía acá, me crucé tres personas en la calle. Los tres, mientras yo pasaba, pronunciaron la palabra, Milei. Pero puede ser esto, que uno está pendiente todo el tiempo que hace el presidente. Es la sociedad civil lo que hace a una sociedad rica, entretenida, culta. Entonces, si la clase civil siempre está hablando del rey allá arriba, hay algo que no funciona. Debería liberarse Argentina. Yo lo deseo, pues me siento argentino, además, después de tanto tiempo”, puntualiza el historiador que ha dedicado más de la mitad de su vida a estudiar y a analizar la historia política de ese país.