El presidente colombiano Gustavo Petro ha criticado a Estados Unidos por descertificar a Colombia en la lucha contra las drogas y ha dicho que “Nosotros estamos ayudando a Estados Unidos”. “Se acaba la dependencia del Ejército de Colombia y de sus Fuerzas Militares del armamento de los Estados Unidos. No más limosnas ni regalos. (…) Al Ejército de Colombia le va mejor si compra sus armas o las hace con nuestros recursos propios, porque si no, no será un Ejército de la soberanía nacional”, sostuvo el mandatario.
La certificación es una evaluación que desde hace casi 40 años realiza Estados Unidos anualmente en la que valora los esfuerzos antinarcóticos realizados por países productores de estupefacientes como Colombia. Estados Unidos, de hecho, también designó este lunes a Afganistán, Bolivia, Myanmar y Venezuela. Colombia fue descertificada en 1997, cuando el cuestionado político liberal, Ernesto Samper, ejercía la presidencia. Samper estuvo durante toda su gestión tratando de desmentir que su campaña presidencial había recibido financiación de los cárteles de narcotraficantes. Superada esta etapa de grandes tensiones con Washington, Colombia se convirtió en el aliado más confiable de Estados Unidos en Sudamérica, en lo que respecta a temas de Defensa y de Seguridad Nacional.
Gustavo Petro, presidente de la república de Colombia ha criticado, no obstante, la decisión del gobierno Trump de descertificar a su país en la lucha antidrogas. Pese al clima que esta situación genera y que agrava el ánimo político y polarizado de la nación colombiana, el mandatario insiste en tensar la cuerda y señala que las Fuerzas Militares ya no dependerán de la asistencia de Washington: “Nos descertifican después de que somos los que más incautamos cocaína de toda la historia, los que hemos desmantelado miles de laboratorios. Y eso es político”, ha expresado la máxima autoridad del país durante un consejo de ministros que fue transmitido en televisión.
Petro insiste en que su país no va a estar “bajo chantaje” y que a él no le preocupa la ayuda de Estados Unidos: “Nosotros somos los que estamos ayudando a los Estados Unidos porque el problema es de ellos, no de nosotros”, ha dicho.
Como es usual en América Latina, los gobiernos populistas invocan la cuestión de la soberanía para interpretar casi todos los temas de relevancia que demandan cooperación, diálogo, entendimiento y muchas veces concesiones entre las partes, especialmente en un mundo interconectado donde los desafíos en materia de seguridad son múltiples, por la proliferación de grupos ilegales, incluidas las guerrillas y bandas criminales recicladas, dedicadas a las rentas ilícitas y que transitan por fronteras porosas y se expanden a voluntad llegando a controlar tanto los territorios como la vida de los ciudadanos. Pero, incluso así, el presidente colombiano ha invocado que “Si un país no es capaz de soportar sus mismas Fuerzas Armadas, no es soberano, y Colombia es soberana. Entonces, sin chantaje sobre este gobierno, no lo acepto”, insistió.
Petro ha acusado que el incremento de cultivos de hoja de coca comenzó durante el gobierno del presidente Iván Duque. Y defendió que, durante su gestión, que inició en agosto de 2022, la producción se ha mantenido estable. Sin embargo, las cifras lo contradicen. Naciones Unidas, la Oficina contra la Droga y el Delito de esta institución, ha reportado un crecimiento en torno al 10 % en los informes de 2022 y 2023.
La decisión de la administración americana “no implica sanciones”, ha precisado Petro, quien insistió que Washington no obligará a Bogotá a mantener políticas de sustitución forzada de los cultivos: “Se acabó eso, ya no más policías muertos”. El presidente colombiano sostiene que, con la fumigación forzada, “es la política de los Estados Unidos la que ha fallado (…) Para que disminuyan los cultivos de hoja de coca lo que se necesita no es glifosato tirado desde avionetas, sino disminución de la demanda por cocaína fundamentalmente en Estados Unidos y Europa”, expresó.
Como cabría esperar, en ese contexto, el expresidente Samper ha dicho: “Puedo asegurar que no es el fin del mundo. Al contrario, nos ofrece la oportunidad de volver a mostrar internacionalmente los altos costos económicos, sociales e institucionales que hemos pagado por un problema que no es solo nuestro”.
El antecesor de Petro, el expresidente Duque, ha sido muy crítico de su sucesor y se pronunció en X a este respecto: “Como tanto lo advertimos, el Gobierno Petro fue descertificado por los EE.UU. por el desmonte de los grupos manuales de erradicación, el crecimiento exponencial de los cultivos ilícitos y las más bajas incautaciones (de drogas) como porcentaje de la producción potencial en décadas”.
La relación entre Colombia y Estados Unidos ha estado signada este año por las tensiones entre los gobiernos, a veces generadas por el mandatario colombiano y su excentricidad durante las madrugadas. La locuacidad presidencial, tanto en el sur como en el norte de ese vasto territorio llamado América, le hace un flaco favor al mutuo entendimiento y a una relación bilateral fundamental para ambos países. Petro ha optado por la otra vía, aunque insista que no busca pleitos, su actitud es poco constructiva y su vocabulario sumamente inapropiado para un estadista: “Los que tienen que hablar primero son ellos y los invitamos a que hablen. Porque no estoy aquí para agarrarme con los gringos, sino para que nos respeten”, ha dicho el presidente de los colombianos.