Paraguay reúne a ministros de la región para redefinir el rol latinoamericano en las misiones de paz de la ONU

08 octobre 2025 - 14:16

La ciudad de Luque, próxima a Asunción, acoge la III Conferencia Ministerial de América Latina y el Caribe sobre Operaciones de Mantenimiento de la Paz de Naciones Unidas. La reunión convoca a delegaciones civiles y militares de más de veinte países y marca un intento de la región por reposicionarse en la agenda global de seguridad y diplomacia multilateral.

El encuentro cuenta con la presencia de Miroslav Jenča, recientemente nombrado representante del secretario general de la ONU para Colombia. Su participación envía una señal clara: las operaciones de paz ya no se conciben como dispositivos ajenos a la región, sino como herramientas relacionadas con los procesos internos de seguridad, las negociaciones políticas y las transiciones postconflicto.

Latinoamérica tuvo un papel destacado en misiones como Haití, Costa de Marfil, Chipre o el Sinaí, aunque su participación se redujo en los últimos años por cambios políticos, restricciones presupuestarias y prioridades domésticas. Algunos gobiernos buscan ahora recuperar visibilidad en el sistema multilateral en un contexto de guerra en Ucrania, colapso institucional en Haití, tensión en el Sahel y crecientes crisis humanitarias.

La conferencia aborda tres dimensiones centrales: financiación, despliegue operativo y especialización técnica. Varios países de la región insisten en que las contribuciones no deben limitarse al envío de tropas, sino incluir ingeniería, logística médica, monitoreo civil, formación policial o asistencia jurídica. La ONU ve con interés ese giro, sobre todo por la fatiga política de algunos países europeos y el desgaste de África como principal proveedor de contingentes.

La presencia de Jenča introduce además el caso colombiano en la conversación hemisférica. El acuerdo de paz con las FARC, los desafíos con el ELN, la presencia de disidencias armadas y la expansión del crimen organizado convierten a Colombia en un laboratorio de seguridad híbrida. Su situación vincula justicia transicional, monitoreo territorial y cooperación internacional. La ONU aspira a que esa experiencia sirva de referencia para otros escenarios donde se combinan negociaciones políticas y control armado fragmentado.

Paraguay asume esta cumbre con interés geopolítico propio. Busca proyectarse más allá del Mercosur y equilibrar su perfil regional, hasta ahora centrado en seguridad fronteriza, crimen transnacional y alianzas con Estados Unidos. La conferencia le permite ganar visibilidad diplomática sin exponerse a disputas ideológicas.

La cita concluirá con una declaración política que definirá el grado de compromiso colectivo y las áreas prioritarias de cooperación. Varios gobiernos enfocan el debate en el perfil de la participación exterior y en la capacidad de cada despliegue para generar influencia estratégica concreta, más que en el regreso automático a teatros de operación distantes.

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