Paraguay cita a Lula: comienza la pulseada por la energía de Itaipú

09 juillet 2025 - 10:03

Brasil y Paraguay vuelven a mirarse a los ojos. El presidente paraguayo Santiago Peña anunció esta semana la invitación formal a Luiz Inácio Lula da Silva para reactivar las negociaciones del Anexo C del tratado de Itaipú, el acuerdo energético binacional más importante del Cono Sur. Tras meses de parálisis, marcados por la desconfianza y las denuncias de espionaje brasileño, la diplomacia retoma su cauce con la expectativa de redefinir el precio de la energía, el reparto de beneficios y el futuro estratégico de la represa.

El Anexo C, firmado en 1973 y vigente hasta 2023, regula la comercialización de la electricidad producida en Itaipú. Paraguay consume apenas un 15% de la energía que le corresponde y vende el resto a Brasil a precios establecidos por el tratado original. La revisión es, para Asunción, una oportunidad histórica de obtener un precio más justo, aumentar ingresos y financiar su desarrollo energético, industrial y social.

La invitación de Peña a Lula no es un gesto menor. Itaipú genera más del 90% de la electricidad paraguaya y abastece casi el 15% del consumo brasileño. Cualquier modificación del Anexo C impacta en la economía paraguaya y en el equilibrio energético de Brasil. El viaje de Lula, previsto para los próximos meses, marca un capítulo de distensión tras las tensiones recientes por presunto espionaje contra la delegación paraguaya durante reuniones en Brasilia.

El contexto político regional también define el tono de la negociación. Lula busca consolidar su liderazgo sudamericano con alianzas estables y acuerdos que refuercen la integración. Peña, por su parte, necesita resultados concretos para consolidar su legitimidad interna y cumplir con su promesa electoral de “defender la soberanía energética” de Paraguay.

Pero más allá de los cálculos diplomáticos, Itaipú encierra dimensiones simbólicas profundas. La represa, inaugurada en 1984, fue presentada como un monumento al desarrollo compartido y la integración regional. Para Paraguay significó un ingreso clave y un punto de orgullo nacional. Para Brasil, garantizó electricidad barata para su industria y su litoral más desarrollado. Sin embargo, la asimetría se mantuvo: Paraguay vende su excedente de energía a Brasil a un precio muy inferior al del mercado regional, algo que genera críticas internas desde hace décadas.

El debate trasciende la tarifa. Es una discusión sobre poder, dependencia y capacidad de negociación. El nuevo Anexo C definirá el destino de miles de millones de dólares en las próximas décadas y la posibilidad de que Paraguay utilice más energía para su propio desarrollo. Sectores industriales y empresariales paraguayos reclaman condiciones que permitan transformar Itaipú en motor de modernización y no solo en fuente de ingresos fiscales.

Sin embargo, Lula llega con su propia agenda. Para Brasil, Itaipú es pieza clave de la matriz energética limpia que exhibe ante el mundo. Reabrir la negociación implica aceptar reclamos paraguayos, pero también asegurar estabilidad en el suministro y proyectar la represa como símbolo de cooperación regional, en un momento en que el Mercosur busca renovarse.

El regreso de Lula a Paraguay para tratar Itaipú recuerda que la diplomacia energética es también diplomacia política. Porque la electricidad no ilumina solo ciudades: ilumina relaciones de poder, dependencia y futuro.

Compartir el artículo