“Milei es el capítulo argentino de un fenómeno global, como es el surgimiento de expresiones antisistema, autoritarias, poco democráticas y profundamente conservadoras. Repuso la pasión política y todos los lugares comunes de los modelos populistas que conocemos. Su lenguaje, sus ataques personales, su crueldad desatan pasiones que él mismo capitaliza”, sostiene Pablo Avelluto.
Pablo Avelluto, periodista cultural y editor, exministro de Cultura de la Argentina durante el gobierno de Mauricio Macri, analiza aquí los recientes resultados de las elecciones de medio término en su país y acerca una mirada a los lectores hispanos para entender el proceso que ha vivido su país, en las horas recientes, así como los desafíos que enfrentan los argentinos en el futuro próximo.
Clara Riveros: ¿Qué significa la victoria del movimiento La Libertad Avanza?
Pablo Avelluto: Es difícil encontrarle un único significado. El principal es que no existe una oposición confiable y convocante que desafíe a Milei y a su gobierno y que proponga una manera mejor para resolver los problemas complejos que tiene la Argentina.
C.R.: Analistas han advertido, desde hace varios meses, que después de las elecciones inevitablemente habrá devaluación. ¿Qué viene para la Argentina?
P.A.: Vienen tiempos difíciles. Todo parece indicar que más temprano que tarde la Argentina deberá liberar su tipo de cambio. La inestabilidad es un dato cultural e identitario en la Argentina. Si Milei logra superar ese problema endémico, que es el efecto de una larga lista de problemas estructurales, posiblemente llegue con altas chances de ser reelegido. Si no lo logra, habrá un recambio. De lo que estoy seguro es de que ese recambio será tan disruptivo como lo fue Milei en su momento, aunque con valores e ideas diferentes.
C.R.: Medios y analistas internacionales han llamado la atención, en la jornada previa a las elecciones y tras conocerse los resultados, respecto a la necesidad de que el presidente construya consensos y alianzas para gestionar su ambicioso plan de reformas. ¿Cuál es su opinión a este respecto? ¿Considera que Milei lo va a hacer?
P.A.: Creo que el principal límite de Milei es el propio Milei y su personalidad. Los consensos y las alianzas son ajenas a su concepción mesiánica sobre sí mismo y su gobierno. Al mismo tiempo, parece ser una exigencia que el gobierno de Estados Unidos le ha impuesto y de la que se han hecho eco distintos sectores del establishment argentino. Nadie discute la necesidad de reformas en la Argentina. El problema es si Milei es capaz de llevar esas reformas a través del consenso. Hasta ahora no ha sucedido y soy escéptico en cuanto a que pueda lograrlo.
C.R.: ¿En qué situación quedan el peronismo y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner?
P.A.: Al peronismo y a su facción kirchnerista les resulta urgente una renovación de ideas, formas y comunicación. Lo mismo sucede con el resto de la oposición. Milei ha terminado de desmontar un sistema político que hoy aparece como anacrónico y alejado de las preocupaciones principales de la sociedad.
C.R.: Hay importantes figuras de la política argentina que acompañaron el proyecto y el gobierno de Mauricio Macri y ahora están con el presidente Milei, pero también hay otros que han marcado enorme distancia. ¿A qué se debe? ¿Cómo puede ayudarnos a entender, a quienes observamos la Argentina desde afuera, que Milei desate tantas pasiones y odios, es su estilo, son sus maneras?
P.A.: Creo que hay varias maneras de interpretar esa situación. Por un lado, en el Partido Propuesta Republicana (PRO) existían dos alas, una liberal y democrática y otra más conservadora. A partir de la derrota electoral y luego con la pandemia, el PRO se fue radicalizando hasta convertirse en un partido tradicional de derecha cuya única propuesta a los argentinos fue decirles cuán malos son los kirchneristas. Algunos se sintieron genuinamente interpelados por Milei, otros lo hicieron por su propia supervivencia, otros por oportunismo. Y algunos nos alejamos del partido, al haber dejado de representar los valores que nos habían convocado. Con continuidades y rupturas, Milei es el capítulo argentino de un fenómeno global, como es el surgimiento de expresiones antisistema, autoritarias, poco democráticas y profundamente conservadoras. Repuso la pasión política y todos los lugares comunes de los modelos populistas que conocemos. Su lenguaje, sus ataques personales, su crueldad desatan pasiones que él mismo capitaliza. Claramente, es un síntoma de nuestra época.
C.R.: Es cierto que el presidente ha obtenido un importante resultado, pero también lo es que hubo menor participación, cerca de un 10% menos que cuando resultó electo presidente. ¿Es usual que en las elecciones de medio término haya menor participación? ¿Cuál es su interpretación?
P.A.: La democracia liberal está perdiendo su atractivo para distintos sectores de la sociedad. Es parte del fracaso argentino. Después de 42 años de democracia, los problemas sociales y económicos de la Argentina se han agravado. Son muchos los que descreen de un sistema que va de la mano con el pluralismo y la diversidad.
C.R.: A partir de este resultado, ¿Cuáles considera que son los principales retos y desafíos del gobierno y del presidente en lo que resta de gestión?
P.A.: El principal desafío es evitar una crisis financiera como la que debió soportar el gobierno de Macri en 2018, al mismo tiempo que mantener la macroeconomía ordenada y la inflación a la baja. La oposición tiene un desafío aun mayor: mostrar que está en condiciones de recuperar el poder manteniendo la estabilidad. Por eso necesita reinventarse.