Ortega propone disolver la ONU en pleno retiro de Nicaragua de sus organismos

20 juillet 2025 - 17:28


Durante la conmemoración del aniversario de la Revolución Sandinista, el presidente nicaragüense Daniel Ortega cuestionó la utilidad de Naciones Unidas, propuso su desaparición y anunció nuevos pasos en el retiro de su país de organismos multilaterales. La declaración coincide con un viraje diplomático y una creciente alineación con potencias como Rusia e Irán.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, arremetió con dureza contra la Organización de las Naciones Unidas al calificarla como “inservible” durante un acto oficial en Managua. En su intervención, Ortega cuestionó la eficacia del organismo internacional frente a los conflictos bélicos actuales y denunció lo que considera una actitud pasiva ante la deportación masiva de migrantes. Para el mandatario, la ONU se ha convertido en un instrumento de las potencias nucleares y ha perdido su capacidad de garantizar la paz y la seguridad global.

En ese contexto, Ortega propuso refundar el sistema internacional. “Hay que refundarla, y refundarla significa que desaparezca”, declaró ante simpatizantes durante la celebración del aniversario de la Revolución Sandinista. Sus palabras fueron transmitidas por la televisión estatal, como parte de una estrategia de posicionamiento político que el gobierno ha mantenido a lo largo de 2025.

Las declaraciones se producen en paralelo al proceso de retiro progresivo de Nicaragua de diversos organismos adscritos a la ONU. En lo que va del año, el país ha formalizado su salida de al menos siete agencias multilaterales, incluidas FAO, ACNUR, OIT, OIM, UNESCO y el Consejo de Derechos Humanos. Según el discurso oficial, estos retiros responden a lo que el Ejecutivo considera «injerencias», «falsedades» o «doble moral» de los órganos internacionales.

Ortega también abordó la situación migratoria en Estados Unidos, criticando las políticas impulsadas por la administración de Donald Trump. Advirtió que las redadas masivas del ICE y las deportaciones ponen en riesgo la economía estadounidense, al afectar a los trabajadores migrantes que, según sus palabras, «hacen el trabajo más duro». En ese mismo tono, se preguntó: “¿Y qué dice Naciones Unidas?, ¿qué hace Naciones Unidas? Allí están a la vista los crímenes”.

En su intervención, el mandatario celebró además el regreso a Caracas de más de 250 ciudadanos venezolanos detenidos previamente en El Salvador, gesto que presentó como una muestra de cooperación regional frente a las políticas migratorias restrictivas del hemisferio norte. Ortega envió un mensaje de solidaridad a esos ciudadanos y destacó la necesidad de fortalecer alianzas entre los países del sur global.

Al mismo tiempo, el gobierno nicaragüense ha reafirmado públicamente su apoyo al programa nuclear de Irán y ha criticado con dureza al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, a quien llamó “verdugo”. Estas posiciones refuerzan una orientación diplomática que privilegia la cercanía con Moscú y Teherán, alejándose progresivamente de los marcos multilaterales tradicionales.

Las declaraciones del presidente se producen en un contexto de creciente aislamiento internacional, marcado por críticas reiteradas a la situación de derechos humanos en Nicaragua y a las reformas que han concentrado el poder político en la pareja presidencial. La política de desvinculación progresiva del sistema ONU representa una reconfiguración del rol de Nicaragua en la escena global, con consecuencias aún difíciles de prever.

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