Unos 250.000 venezolanos en Estados Unidos perderán el Estatus de Protección Temporal (TPS) este viernes. Los venezolanos temen la deportación. Aunque hay procesos sobre el TPS que están siendo examinados por la Justicia de ese país, esos casos pueden extenderse por tiempo indefinido y, entre tanto, los inmigrantes podrían ser deportados.
La medianoche del viernes expira la medida de protección temporal que ha beneficiado a unos 250.000 inmigrantes venezolanos. Ahora perderán el Estatus de Protección Temporal y enfrentarán la deportación como parte de la política de la Casa Blanca bajo el gobierno Trump y un fallo de la Corte Suprema. Muchos venezolanos han tratado de acudir a un último recurso, como la solicitud de asilo, antes de verse expuestos a la deportación.
“Si usted es extranjero y actualmente es beneficiario del TPS para Venezuela, debe prepararse para regresar a Venezuela si no tiene otra base legal para permanecer en Estados Unidos”, precisa el portal del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS).
En contexto, CNN puntualiza que “la cuenta regresiva ya había acabado semanas atrás para unos 350.000 venezolanos que accedieron al programa en 2023, según estimaciones oficiales, y ahora es el turno para la mayoría del grupo beneficiado originalmente en 2021”.
El abogado Haim Vásquez precisa a ese medio que “hay un poco de incertidumbre” para los beneficiarios del TPS porque la página de USCIS indica que, para aquellos que volvieron a registrarse antes del 5 de febrero, su documentación seguirá siendo válida hasta octubre de 2026. Esa medida, dice Vásquez, solo aplica para “un pequeño grupo que presentó su renovación entre el 17 de enero y el 5 de febrero de 2025”. Este grupo conservará su permiso de trabajo hasta esa fecha.
“Es una situación de terror, vivir en un estado de ansiedad y de nervios, muy difícil de describir. Las personas están en un estado de desesperación para obtener algún tipo de legalidad”, explica a CNN la activista Adelys Ferro, cofundadora y directora ejecutiva de la ONG Venezuelan American Caucus.
Aunque la solicitud de asilo es una posibilidad, no son tantos los inmigrantes que reúnen las condiciones para obtener asilo y los tribunales ahora están siendo más rigurosos en relación con los criterios para otorgarlo. “Los solicitantes deben demostrar una persecución o temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a un grupo social particular u opinión política, según la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos”. De hecho, la administración Trump instruyó en abril a los jueces de inmigración a desestimar los casos de asilo que consideren “deficientes”.
Por otra parte, son muchos los inmigrantes que entraron a Estados Unidos sin presentar una solicitud de asilo en la frontera o que han estado varios años residiendo en el país sin haber presentado dicha solicitud. Aunque podrían solicitar asilo argumentando que las circunstancias de su país cambiaron en los últimos años, ese argumento va a contradecir la versión oficial de la administración.
Bajo la administración demócrata, en 2021, Venezuela fue designada originalmente en el programa TPS debido a las “condiciones extraordinarias y temporales” del país sudamericano que “impedían regresar en condiciones de seguridad”.
Pero el gobierno Trump tiene una nueva lectura de la realidad: “aunque ciertas condiciones puedan continuar”, hubo “notables mejoras en varias áreas”. El gobierno republicano incluso repasa algunos indicadores económicos para sostener su argumento, incluso cuando actualmente valora realizar una intervención militar en Venezuela.
CNN precisa que entre los venezolanos que perderán el TPS hay quienes tienen un proceso de solicitud de asilo y llevan mucho tiempo esperando una audiencia en los tribunales. Pero, sin el estatus, en cuanto se produzca una decisión judicial desfavorable, todos ellos se verán expuestos a la deportación. Otras vías serían casarse, en caso de tener una pareja con ciudadanía estadounidense, o solicitar una visa-U, que solo aplica para víctimas de algunos crímenes y es un proceso que también toma varios años.
“Al momento de perder el estatus, pierden la oportunidad de trabajar legalmente, de mantener un documento de identificación como la licencia de conducir, y otros tipos de beneficios como poder estudiar, obtener créditos”, puntualiza el abogado Vásquez.
La activista destaca que en el momento en que los venezolanos pierden su TPS es ilegal que un empleador contrate sus servicios. De ahí que muchos hayan perdido sus trabajos a finales de octubre. “Los están despidiendo antes, para un empleador no es rentable saber que en una semana se queda sin empleado”, agrega en diálogo con el medio americano, subrayando que muchos venezolanos, decenas de miles, viven una situación desesperada incluso con repercusiones sobre su estado psicológico al saber que perderán todo aquello que han luchado por construir en estos años e incluso hoy se enfrentan al drama de que sus familias sean divididas y separadas.
Perder el TPS, la protección y las garantías para permanecer en Estados Unidos, y aun así elegir quedarse en territorio estadounidense es optar por vivir bajo miedo, zozobra y riesgo permanente de deportación, pero para muchos venezolanos regresar a su país hoy no es una posibilidad, allí podrían perder la libertad e incluso la vida.