“En el plano político, hoy hemos tenido una clara derrota”, ha admitido el presidente Javier Milei al conocer el resultado electoral en Buenos Aires. Reconoció la derrota tras las elecciones legislativas en Buenos Aires en las que Fuerza Patria, alianza opositora peronista, logró una contundente victoria sobre el oficialismo. Con casi el 47 % de los votos, superó por más de 13 puntos a La Libertad Avanza, que obtuvo cerca del 34 %. Una elección de la que el peronismo ha salido reforzado de cara a las elecciones de octubre.
Marcos Novaro explicaba ayer lunes el motivo del triunfo de Axel Kicillof en la elección de este domingo. “Ante todo, porque se plantó frente a Cristina Kirchner y los suyos, se negó a hacer por ellos lo que Vidal hizo en 2019 por Macri, y gracias a lo cual el propio Kicillof se convirtió en gobernador: someter su distrito a las necesidades de su líder nacional. Y desdobló los comicios distritales, para que pesaran lo más posible las gestiones locales de sus más de 80 intendentes, y sus respectivos aparatos políticos, no los temas nacionales en que sus adversarios, los libertarios, llevaban ventaja”, sostiene el analista político argentino.
Axel Kicillof ganó este domingo porque supo sacar ventaja de los errores ajenos y por una cuestión de relativa moderación, de forma aunque no de contenido, frente a las formas usualmente violentas del discurso del mileísmo.
Kicillof se negó a hacer campaña con la consigna “Cristina Libre” y esa fue una decisión sensata porque interpretó oportunamente que ese tema carecía de interés para los bonaerenses, ni siquiera para los votantes peronistas. Al evitar la vocería por Cristina Fernández de Kirchner, liberó de un lastre al peronismo, dice Novaro, y sumado a esto, las revelaciones sobre corrupción en el entorno presidencial empañaron al gobierno nacional habituado a vociferar contra la corrupción y la casta.
Del otro lado, Milei acumuló errores, por su voracidad frente a los otros poderes, pero también con aquellos con quienes hizo coalición y le apoyaron para llegar a la Casa Rosada, el macrismo, los radicales o los peronistas disidentes que logró capturar; y su virulencia contra todos aquellos que discrepan de él y no comparten su manera de gobernar o de gestionar el poder. Los errores de Milei no se limitan a esta campaña electoral: “no solo por el mal manejo de las candidaturas locales, ni por el escándalo de corrupción en Discapacidad, justo cuando se estaban negando más recursos para esa área, sino también en todo lo demás”, describe el analista.
Es evidente que Milei no ha logrado construir una mayoría propia y disciplinada, tal y como él quiere. Mantiene el 30% que lo acompaña desde la primera vuelta de 2023. Y ese porcentaje no le alcanza para asegurar su supervivencia. “¿Está a tiempo de corregir esa estrategia? Deberá hacerlo ahora desde una posición de más debilidad. Pero es la única opción si quiere sortear el 2025 y llegar al 2027”, sostiene Novaro. De no modificar el rumbo “podría repetir algo parecido a nivel nacional a lo que sucedió con los bonaerenses, aunque con otros adversarios. Ahí están los gobernadores moderados esperándolo”, abunda el experto. Estos, los gobernadores, son su mejor carta porque continúan tendiéndole la mano. La paliza sufrida en Buenos Aires podría incidir en un volantazo de Milei en las próximas semanas.
El periodista y exministro de Cultura durante una parte del gobierno Macri, Pablo Avelluto, escribía también este lunes que “la derrota humillante del mileísmo es, sin exagerar, una de las escenas más felices en este tiempo oscuro. Una alegría que no necesita gritos ni proclamas exaltadas: alcanza con esa mezcla de estupor y balbuceo que suele acompañar a los derrotados cuando descubren que no eran la voz del pueblo sino apenas un streaming de mala calidad conducido por energúmenos brutos y autoritarios”.
Avelluto se muestra muy crítico con aquellos oportunistas que se acomodaron, aprendiendo a ser obsecuentes, como el PRO, el movimiento de su exjefe político Mauricio Macri, por sus excesivas concesiones e incluso servilismo, ya no pragmatismo, con Milei. El periodista ha felicitado a sus conciudadanos bonaerenses por detener una avanzada peligrosa y demostrar que el país todavía mantiene reflejos democráticos.
Asimismo, le recuerda al mileísmo que perdió por subestimar al votante. La Argentina, dice Avelluto, “a pesar de su hartazgo y sus crisis, no se resigna a regalarle las llaves a los mercaderes de odio. La democracia, que parecía asfixiada, respiró de nuevo. Esa bocanada de aire fresco no garantiza el futuro, pero ofrece una certeza: no todo está perdido. Que se entienda bien: se trata de una derrota electoral, pero también de un pequeño triunfo moral”.