Delegaciones de más de 40 países se darán cita entre el 2 y el 4 de septiembre en Riohacha, capital de La Guajira, para la XV Cumbre del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo. La reunión, que contará con la participación del presidente Gustavo Petro y de representantes de organismos internacionales, busca situar en el centro de la agenda global el aporte de los migrantes al desarrollo social y económico de los países.
La canciller encargada, Yolanda Villavicencio, subrayó que el encuentro busca reconocer la contribución de quienes se desplazan, así como la corresponsabilidad de los Estados en el manejo de los flujos migratorios. El foro, de carácter consultivo y no vinculante, reunirá a gobiernos, sociedad civil, empresarios, alcaldías y jóvenes en un espacio de deliberación multilateral.
El programa prevé seis ejes de debate: el papel de las mujeres en la migración mundial, la innovación de niños y jóvenes como motores del futuro, el rol de los medios y la cultura en la construcción de narrativas migratorias, el impacto del cambio climático en las rutas laborales, la cooperación regional y el uso de nuevas tecnologías para mejorar la gestión de la movilidad humana. Cada mesa girará en torno a un enfoque transversal de derechos humanos, igualdad y género.
Riohacha, puerta de entrada de miles de venezolanos, se convierte así en escenario simbólico. Su alcalde, Genaro Redondo, recordó que la ciudad, de 230.000 habitantes, acoge a unos 50.000 migrantes con vocación de permanencia. De ellos, más de 6.000 niños están plenamente incorporados al sistema educativo local, lo que ilustra los desafíos de integración en comunidades receptoras de tamaño reducido.
La presencia de cancilleres y vicecancilleres de países tan diversos como Madagascar, Filipinas, India, Myanmar, Ecuador, Paraguay y Cuba confirma el carácter global de la cita. Más allá de las cifras, el desafío consiste en traducir las deliberaciones en políticas concretas que garanticen seguridad, dignidad y oportunidades a quienes migran.
Colombia, país de origen, tránsito y acogida, se coloca en el centro de una conversación que refleja tensiones globales: la movilidad humana como oportunidad de desarrollo, pero también como prueba de la capacidad de los Estados para responder de manera coordinada y justa. La Cumbre de Riohacha no resolverá los dilemas de fondo, pero ofrece un espacio para que América Latina participe con voz propia en la definición de un nuevo paradigma migratorio.