México y Canadá forjan alianza estratégica ante la renegociación del T-MEC con Trump

23 septembre 2025 - 11:01

El primer ministro canadiense Mark Carney visita México para coordinar posiciones con la presidenta Claudia Sheinbaum de cara a la revisión del tratado comercial programada para julio de 2026. Ambos países buscan reforzar su asociación tras haber enfrentado por separado las presiones arancelarias de Trump, quien ha impuesto gravámenes del 25% a productos mexicanos y del 35% a mercancías canadienses fuera del acuerdo trilateral. La reunión marca un intento de recuperar la coordinación perdida durante las negociaciones de 2018, cuando México fue acusado de «lanzar a Canadá debajo del autobús».

México y Canadá están recalibrando sus relaciones comerciales y diplomáticas para presentar un frente unido ante Estados Unidos en la inminente renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para julio de 2026. La visita del primer ministro canadiense Mark Carney a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional representa un punto de inflexión estratégico para ambos países.

La reunión se produce apenas un día después de que los tres países iniciaran las consultas locales para evaluar el T-MEC, marcando el arranque formal del proceso de revisión del acuerdo que mueve el 29% del PIB global. Tanto Sheinbaum como Carney han experimentado directamente el enfoque unilateral de Trump, quien ha aplicado diferentes niveles de presión arancelaria como estrategia para dividir a los socios norteamericanos y maximizar las concesiones.

Sheinbaum ha logrado mantener un trato relativamente preferencial con la administración Trump, consiguiendo varias prórrogas y evitando los aranceles más severos que inicialmente amenazaban la economía mexicana. Sin embargo, productos mexicanos fuera del marco del T-MEC enfrentan gravámenes del 25%, evidenciando que las concesiones trumpistas tienen límites claros y pueden revertirse según la evolución de las negociaciones trilaterales.

El nuevo primer ministro canadiense llega a México con la intención de reparar el deterioro de las relaciones bilaterales que caracterizó los últimos meses del gobierno de Justin Trudeau. Carney, quien asumió el cargo en mayo tras el relevo de Trudeau, ha enfrentado un escenario más adverso que su contraparte mexicana, con Trump imponiendo aranceles del 35% a todos los productos canadienses fuera del T-MEC.

Canadá corrige el rumbo tras la presión conservadora

La presión interna canadiense había llevado al gobierno de Trudeau a considerar seriamente la exclusión de México del acuerdo trilateral. Doug Ford, primer ministro de Ontario y principal motor industrial de Canadá, había acusado directamente a México de servir como «puerta trasera» para las exportaciones chinas hacia Norteamérica, llegando a solicitar públicamente la expulsión mexicana del T-MEC.

La llegada de Carney modificó sustancialmente esta dinámica. El nuevo primer ministro emprendió una estrategia de reconciliación con México que se materializó durante la cumbre del G7 en Alberta en junio, donde Sheinbaum participó como invitada. Desde entonces, Carney ha expresado públicamente su intención de estrechar lazos con México, reconociendo que la división entre los socios menores solo beneficia la estrategia negociadora de Trump.

Las cifras comerciales entre México y Canadá justifican el esfuerzo diplomático de ambos países por mantener la coordinación. El intercambio comercial bilateral alcanzó los 56.000 millones de dólares en 2024, consolidando a México como el tercer socio comercial de Canadá. Esta relación se ha intensificado especialmente desde 2020, cuando entró en vigor el T-MEC actual, evidenciando que la integración trilateral ha generado beneficios tangibles.

La inversión extranjera directa canadiense en México ha crecido exponencialmente, pasando de 386 millones de dólares en 2000 a 3.216 millones en la actualidad. Esta evolución refleja la confianza de las empresas canadienses en el mercado mexicano y la complementariedad entre ambas economías, especialmente en sectores como automoción, minería e infraestructura energética.

Los sectores de mayor intercambio comercial revelan la sofisticación creciente de la relación bilateral. El transporte representa el 18,3% de las compras mexicanas a Canadá, seguido por maquinaria (12,56%) y productos ferroviarios (11,61%). Esta diversificación sectorial contrasta favorablemente con relaciones comerciales más concentradas en materias primas, evidenciando una integración industrial genuina entre ambos países.

Coordinación frente a las tácticas divisionistas

La memoria de la anterior renegociación del TLCAN pesa sobre las actuales conversaciones entre México y Canadá. Durante las negociaciones de 2018, el equipo mexicano liderado por Jesús Seade adelantó conversaciones bilaterales con Estados Unidos, excluyendo a Canadá en temas cruciales como disputas comerciales y propiedad intelectual. Esta estrategia provocó que Canadá acusara posteriormente a México de haberlo «lanzado debajo de un autobús».

El episodio de 2018 enseñó a ambos gobiernos que la estrategia de negociación por separado con Estados Unidos puede generar beneficios tácticos inmediatos, pero compromete la posición estratégica conjunta frente a Washington. Trump había logrado entonces dividir a los socios menores mediante concesiones diferenciadas y presiones asimétricas, una táctica que evidentemente planea repetir en la renegociación de 2026.

Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico en el Instituto Mexicano para la Competitividad, señala que «México y Canadá han tenido sus diferencias, como todos los socios, pero están en una mejor posición para defender sus intereses, si van de la mano en esta negociación». Esta perspectiva académica coincide con la percepción de ambos gobiernos sobre la necesidad de presentar un frente común.

La oficina del primer ministro canadiense ha comunicado que los encuentros con Sheinbaum estarán enfocados en «reforzar y ampliar la relación bilateral» en áreas como seguridad, comercio, energía, infraestructuras e inversiones. Esta agenda amplia refleja la intención de ambos países de crear vínculos que trasciendan el marco comercial y generen interdependencias políticas que dificulten futuras divisiones.

Sheinbaum ha sido explícita sobre la importancia de mantener la unidad trilateral: «Queremos mantener el T-MEC», declaró en referencia a la visita de Carney. Esta posición marca un contraste significativo con la ambigüedad que caracterizó las declaraciones mexicanas durante las negociaciones de 2018, cuando México parecía dispuesto a aceptar un acuerdo bilateral con Estados Unidos si las negociaciones trilaterales fracasaban.

Las preocupaciones canadienses sobre la presencia china en México no han desaparecido con el cambio de gobierno en Ottawa, pero Carney ha optado por abordarlas mediante el diálogo bilateral en lugar de la confrontación pública. La creciente participación china en el comercio mexicano, que por primera vez superó el 20% de las importaciones totales en 2024, representa un desafío genuino para la coherencia del bloque norteamericano.

El encuentro entre Sheinbaum y Carney marca el inicio de una nueva fase en las relaciones México-Canadá que podría determinar el futuro del T-MEC. La capacidad de ambos países para mantener la coordinación durante los próximos meses, resistiendo las presiones divisionistas de Trump, será crucial para preservar un acuerdo que ha demostrado generar beneficios económicos tangibles para las tres economías norteamericanas.

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