Con un “sold out” en Ciudad de México, Maluma reconecta con su público en una gira que celebra su legado con energía renovada: una fusión de nostalgia pop y evolución artística que marca un nuevo capítulo en su carrera.
Maluma pisó el escenario del Palacio de los Deportes en Ciudad de México por primera vez en dos años, y lo hizo bajo una explosión de aplausos: 15.000 personas lo ovacionaban en su regreso, dentro de su gira mundial ‘+ Pretty + Dirty World Tour’. No hubo segundas oportunidades: inauguró el show con una cuenta regresiva sobre un telón blanco, para luego entonar “Borró Cassette” ante un público que coreó sin tregua por casi dos horas.
La puesta en escena fue un festín visual: cambios de vestuario, luces coreografiadas sobre diez bailarinas, y una pantalla imponente acompañaron su recorrido por nueve discos, con éxitos emblemáticos como “Hawái”, “Cuatro Babys” y “11 PM”. A sus 31 años, Maluma reafirma su estatus global, pero también su conexión con México. Lo afirmó con emoción al micrófono: “México, junto a Colombia, es el país que me vio crecer… porque México se escribe con ‘M’ de Maluma”.
No fue solo un concierto: fue una declaración de identidad. El artista reconstruyó su dualidad —entre “Pretty Boy” y “Dirty Boy”— y la hizo presente sobre el escenario. Con formaciones acústicas, ritmos urbanos y fragmentos de raíces mexicanas desplegados en baladas como “El Rey”, reforzó esa conexión cultural que se tradujo en colaboraciones exitosas como “Por qué será” con Grupo Frontera, “Según quién” con Carín León, y su más reciente “Si tú me vieras”, considerada ya como el himno de los corazones rotos.
Este tour no es solo un reencuentro con el público, sino también un testamento de su evolución artística. De aquellos primeros shows en auditorios a esta gira mundial que lo trajo nuevamente a México, Maluma ha madurado sin perder su esencia. Su postura ante los reflectores: celebrarse con audacia y autenticidad.
Los conciertos continúan: el artista estará de nuevo en el Palacio de los Deportes los días 8 y 9 de agosto, para luego viajar a Monterrey (13 de agosto) y Guadalajara (15 y 16 de agosto). Esta gira confirma que, una década después de irrumpir en la escena, Maluma sigue dictando el ritmo de la música latina.