Lula y Sánchez apuestan por Mercosur-UE en plena tormenta comercial

22 septembre 2025 - 10:17

Brasilia y Madrid consolidan su sintonía política con un mensaje común: frente a los aranceles y el retroceso del multilateralismo, el entendimiento birregional puede convertirse en un ancla de estabilidad.

La conversación telefónica mantenida entre Luiz Inácio Lula da Silva y Pedro Sánchez confirmó lo que muchos en América Latina y en Europa consideran una prioridad estratégica: dar forma definitiva al acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, concebido hace más de dos décadas y frenado en múltiples ocasiones por tensiones proteccionistas, debates medioambientales y divergencias políticas internas. Ambos dirigentes coincidieron en presentar el tratado como una herramienta esencial para enfrentar el recrudecimiento de la guerra arancelaria y la erosión del sistema multilateral de comercio, en clara referencia a las medidas adoptadas por Estados Unidos bajo la administración Trump.

La coyuntura no podía ser más significativa. Brasil, socio mayor del bloque sudamericano, ha sido objeto de sanciones que incluyen aranceles del 50 % a buena parte de sus exportaciones, además de restricciones de visado a jueces y ministros vinculados al juicio contra Jair Bolsonaro. En este contexto, el acuerdo birregional se interpreta no solo como un instrumento económico, sino también como una respuesta diplomática que refuerza la autonomía de los países latinoamericanos frente a las presiones externas. España, por su parte, percibe en la consolidación de este tratado la oportunidad de proyectar una política exterior que combine pragmatismo comercial con defensa de principios democráticos, en un momento en que Europa busca nuevos equilibrios globales.

Lula y Sánchez abordaron igualmente la situación en Gaza, donde la devastación ha superado los sesenta mil muertos y cientos de miles de desplazados, expresando su condena a las violaciones del derecho internacional humanitario y su respaldo a la convocatoria de la Conferencia Internacional para la Solución Pacífica de la Cuestión Palestina. La coincidencia entre ambos mandatarios refuerza la idea de que la agenda internacional ya no puede reducirse a intereses de bloques cerrados, sino que requiere voces que articulen propuestas de paz y de cooperación desde una perspectiva verdaderamente multilateral.

El calendario inmediato refuerza esta confluencia. Lula y Sánchez se verán en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, donde copresidirán junto a Boric, Petro y Orsi el encuentro “En defensa de la democracia: combatiendo los extremismos”, y en noviembre volverán a coincidir en Santa Marta, Colombia, durante la cumbre CELAC-UE. Ambas citas servirán para calibrar la capacidad de estos liderazgos progresistas de traducir la retórica en compromisos concretos que afiancen el papel de América Latina como socio indispensable de Europa en la construcción de un nuevo equilibrio global.

El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur no representa una varita mágica capaz de disipar de inmediato los desequilibrios estructurales ni de blindar a sus economías frente a los vaivenes del comercio global, pero sí constituye una apuesta por una arquitectura internacional donde el diálogo entre regiones de peso recupere legitimidad, en un tiempo en que el proteccionismo, la diplomacia coercitiva y la fragmentación de bloques amenazan con instalarse como norma. Más que un documento técnico, se trata de un gesto político que busca reequilibrar las relaciones transatlánticas, otorgando a América Latina un lugar de interlocutor con voz propia y recordando a Europa que su influencia depende de su capacidad de tender puentes y construir alianzas estratégicas más allá de su perímetro inmediato.

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