¿Lucha contra la inmigración irregular o discriminación contra los latinos?

03 novembre 2025 - 19:03

¿Está fallándole el gobierno Trump a la nación americana y a sus valores? Una reciente editorial del diario The New York Times (“Ser latino en Estados Unidos no debería ser un delito”) cuestiona los procedimientos de la Casa Blanca que, en su afán de obtener resultados, se olvida de los principios. “Lo que separa la democracia del autoritarismo, el Estado de derecho de la anarquía y una sociedad decente de una indecente no es solo el objetivo, sino el proceso. El gobierno puede, y debe, reducir la migración ilegal, pero debe hacerlo de una manera que respete los ideales estadounidenses”, puntualiza el medio.

La discriminación racial en que están incurriendo los agentes federales debería ser una afrenta tanto para las autoridades como para los ciudadanos estadounidenses que integran esa nación diversa. Pero los agentes federales, a la luz de sus acciones y protegidos por sus máscaras, que les otorgan impunidad para actuar y abusar de su poder y autoridad, consideran que son los inmigrantes latinos quienes están obligados a demostrar que no son ni irregulares ni delincuentes por el simple hecho de ser latinos. Entre tanto el gobierno pareciera estar más preocupado por proteger la identidad de sus agentes que el Estado de derecho y el cumplimiento de la ley.

En días pasados The New York Times abordó en una de sus editoriales la campaña del gobierno Trump contra la inmigración irregular y cómo esta se ha convertido en abierta discriminación contra los latinos debido a los procedimientos de los agentes federales que durante sus redadas se guían por el aspecto racial e incluso han llegado a detener a ciudadanos estadounidenses y a inmigrantes en condición legal o regular. “Los funcionarios federales se basan en perfiles raciales en un país donde el 20 por ciento de la población es latina, la mayoría de los cuales son residentes legales o ciudadanos. El gobierno puede hacerlo gracias a la aquiescencia del Congreso sobre el tema y a una sentencia desatinada que la Corte Suprema emitió el mes pasado, confirmando el uso de perfiles raciales en las redadas”.

La humillación y la violación reiterada de libertades civiles se han ido incorporando como mecanismo para obtener fines.

La situación es preocupante porque realmente ha impuesto el miedo como factor cotidiano entre la población y, en un país democrático, esto definitivamente no debería ocurrir. “Ahora algunos latinos temen hablar español o escuchar música en español en público. Algunos han dejado de ir a misa y se quedan en casa los domingos o piden a sus amigos que recojan a sus hijos de la escuela. Los ciudadanos estadounidenses viven con miedo de un gobierno que ha jurado proteger sus libertades y mantenerlos a salvo”, señala el medio.

En las redadas que se han realizado en el territorio nacional agentes migratorios han llegado a detener a más de 170 ciudadanos estadounidenses y hubo 20 de ellos que permanecieron retenidos durante más de 24 horas, sin siquiera poder realizar una llamada. En muchos operativos los agentes han usado máscaras con lo cual se refuerza su actitud de impunidad y arrogancia para actuar por encima de la ley.

Si la apuesta presidencial es transmitir seguridad y la sensación de que allí reinan la ley y el orden, bajo parámetros de un Estado de derecho, esto no está sucediendo. “Como es usual, Trump ha identificado un problema real —la migración ilegal— pero ha respondido con una solución destructiva”.

El medio estadounidense admite que la tolerancia hacia la inmigración ilegal durante décadas ha provocado la percepción de anarquía en la frontera y la frustración de muchos ciudadanos, además de que las medidas permisivas del gobierno Biden coadyuvaron a empeorar la situación. De hecho, en la anterior administración se registró el mayor aumento de la inmigración en la historia del país con una mayoría de personas que entraron “sin permiso legal”.

De ahí que la promesa que hiciera Trump, de revertir esas políticas, le otorgó el mandato electoral para actuar y, en los meses transcurridos de su gestión, es un hecho, ha logrado reducir las entradas ilegales por la frontera a sus niveles más bajos en décadas. Pero el mandato que le otorgó la ciudadanía no avala actuar por encima de la ley o con crueldad. “Las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses desaprueban su gestión del problema”.

El país necesita una ley integral, afirma el diario, para que la frontera “sea segura, disuada de futuras entradas ilegales, amplíe la migración legal y proporcione una vía hacia la ciudadanía a los migrantes no autorizados que han hecho su vida en Estados Unidos y que, por lo demás, son miembros de la sociedad y personas respetuosas de la ley”. Pero, desde el Legislativo, no se está trabaja en ello y, en consecuencia, el gobierno debería abordar la problemática de la inmigración irregular de forma más humana y eficaz. “Este país necesita hacer cumplir sus leyes sin aterrorizar a estadounidenses inocentes ni abandonar sus valores”.

Un gobierno respetuoso de la ley y del Estado de derecho no debe olvidar el principio de proporcionalidad y las garantías procesales que amparan incluso a los ciudadanos en condición o estatus irregular. El gobierno tampoco debe actuar por encima de la ley, mucho menos con brutalidad e injusticia y aquí el medio es contundente al precisar que: “Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas enmascarados y vestidos de civil han perseguido y golpeado a personas en la calle. Los agentes han realizado redadas en viviendas y han destruido propiedades. En un video, un agente federal dijo a un grupo de latinos, entre ellos un ciudadano estadounidense: ‘Aquí no tienen derechos. Eres un amigo, hermano’, usando la palabra ‘amigo’ en español. Tras ese encuentro, un agente dijo a otro, refiriéndose a los migrantes: ‘Vamos a acabar disparándoles a algunos de ellos’. En otro video, un agente gritó en español ‘adiós’ a la esposa angustiada de un migrante detenido antes de empujarla contra una pared y que se cayera. Otros videos inquietantes han desbordado las redes sociales”, documenta el diario. ¿Es ese el país de la ley y el orden que promueve la administración republicana?

De todas formas, el gobierno republicano “no está cumpliendo sus propios objetivos de deportación. Va camino de deportar a menos personas de las que deportó el gobierno de Barack Obama en algunos años. El enfoque del gobierno de Obama tenía sentido. Se centró en quienes habían llegado recientemente y en quienes habían cometido delitos desde su llegada al país, y por lo general respetó el derecho de las personas al debido proceso. No recurrió a agentes enmascarados ni a redadas violentas”.

Esta peligrosa apuesta del gobierno Trump podría terminar fuera de control, prestarse a graves violaciones de las libertades civiles y de los derechos humanos y aun así no cumplir sus objetivos.

 

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