¿La situación en Gaza ha afectado la imagen de Israel en América Latina?

15 septembre 2025 - 18:57

¿Hasta qué punto la ofensiva del gobierno israelí ha dañado la imagen del país ante la opinión pública internacional? Un artículo de la analista política Irune Ariño, publicado este lunes en Mirada Sur, aborda la afectación de la imagen internacional de Israel en el marco del conflicto actual, trastocada especialmente en Europa, pero menos en países latinoamericanos donde, en su criterio, Israel intenta sostener su poder blando, “mientras su imagen global se derrumba”.

La politóloga Irune Ariño analiza los indicadores del Global Soft Power Index 2025 y nota que, a la par de que Israel ha intensificado su ofensiva en Gaza y expandido asentamientos en Cisjordania, su imagen internacional se desploma. Según este índice, que mide el poder blando, “Israel ha caído 42 puestos en el indicador de reputación en apenas un año”. Agrega Ariño que esta es “la mayor caída jamás registrada en este ranking”.

La analista observa la medición elaborada por el Pew Research Center en 24 países, que fueron encuestados este verano, y destaca que un 62% de los ciudadanos consultados hoy tiene una opinión negativa de Israel. No obstante, en países de Europa Occidental el rechazo supera ese porcentaje y llega incluso al 75% en España o al 78% en Holanda, mientras que, en países como India o Kenia, Israel mantiene una percepción positiva mayoritaria.

En paralelo a la acción militar israelí en Gaza y en aras de mermar la afectación de su imagen, el gobierno de Benjamín Netanyahu también ha desplegado dos estrategias, según explica la observadora. Por un lado, una campaña digital sin precedentes que incluyó el relanzamiento del programa Voices of Israel, para el que se han destinado más de ocho millones de dólares. Desde allí se busca incidir en la narrativa pública israelí en Estados Unidos. La otra estrategia plantea una apuesta renovada del poder blando israelí, es decir, cooperación, diplomacia y vínculos culturales que le permitan capitalizar apoyos estratégicos en el mundo.

En ese sentido, Argentina es uno de los epicentros del poder blando israelí. Cabe recordar que el presidente de ese país, Javier Milei, se convirtió en el primer jefe de Estado y en la primera persona no judía en recibir el premio Génesis, también conocido como el “Nobel judío”, según precisa la autora del análisis citado. Ese galardón anual contempla un millón de dólares y, hasta ahora, solía premiar a ciudadanos judíos vivos que han alcanzado renombre internacional en sus campos profesionales, además de la viva defensa y visibilización de las tradiciones judías y del Estado de Israel.

El presidente argentino ha dicho que destinará esos recursos del premio al apoyo de la organización American Friends of Isaac Accords, que promueve los Acuerdos de Abraham y se orienta a fomentar la cooperación diplomática, económica y cultural entre Israel y sus socios claves. Lo anterior no es fortuito si se tiene en consideración la sólida e histórica relación y la presencia de la comunidad judía y de sus instituciones en la Argentina que durante décadas han sido centrales para la proyección cultural y política de Israel en el país sudamericano. “Este entramado institucional, sumado al peso simbólico del premio, consolida a Argentina como un socio estratégico en la región y como una plataforma privilegiada para el despliegue del poder blando israelí”, puntualiza la analista.

A la Argentina se suman Paraguay y países centroamericanos. Paraguay ha tenido relaciones históricas con el Estado israelí y de hecho fue uno de los primeros en reconocerlo en 1948, además de recibir asistencia y cooperación y mantener sólidas relaciones diplomáticas en la actualidad. Un caso similar es el de Guatemala que “se ha convertido en el caso emblemático del poder blando israelí en Iberoamérica”. Argentina, Paraguay y, en menor medida, Guatemala se han mantenido firmes en su alineamiento con Israel, sostiene Ariño. Guatemala y Honduras mantienen una defensa muy fuerte de Israel, y en ello incide el tema religioso, con incidencia en la política y en la diplomacia, que se hace evidente en el peso de las iglesias evangélicas en esos países.

En Brasil hay matices. Si bien la bancada evangélica refuerza su apoyo a Israel, el presidente Lula ha adoptado un tono crítico hacia el gobierno israelí. El caso de El Salvador de Nayib Bukele, es interesante, porque más allá de las raíces palestinas del mandatario, su condena a Hamás ha sido firme y enlaza con su discurso sobre el combate de las organizaciones criminales del país. Bukele suma el respaldo de sectores conservadores y evangélicos en su apoyo a la defensa de Israel. A nivel político y comercial, Israel mantiene tratados de libre comercio con México (2000), MERCOSUR (2011), Colombia y Panamá (2020) y Guatemala (2024).

La politóloga destaca que en los países latinoamericanos el rechazo hacia Israel, una vez que ese país despliega su ofensiva contra Hamas, tras los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023, no se vive de modo tan intenso como en Europa. Y ello podría explicarse, en su criterio, porque son realidades más lejanas, porque la región tiene menos vínculos históricos con el conflicto árabe-israelí, a diferencia de Europa y, por otra parte, los medios latinoamericanos dan menor cobertura a esta cuestión. Y, si va más atrás en el tiempo, también hay que recordar que fueron 13 los países latinoamericanos que apoyaron la creación del Estado de Israel en su día.

No obstante, otros países de la región han reaccionado políticamente a la ofensiva del gobierno israelí y a la crisis humanitaria generada en Gaza: Bolivia ha roto las relaciones diplomáticas con Israel; mientras que Brasil, Chile y Colombia han retirado a sus embajadores. Adicionalmente, Colombia ha suspendido la compra de armas y México se ha sumado al caso de Sudáfrica contra Israel en la Corte Internacional de Justicia.

El caso de Chile, precisa la autora, merece una mención aparte, debido a la incidencia que tiene la diáspora palestina en Chile, con casi medio millón de personas, siendo la mayor comunidad palestina fuera del mundo árabe, y esta realidad influye de modo ostensible en la posición asumida por ese país frente a la actual fase del conflicto.

 

 

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