La inmigración desata una batalla política en Chile

22 octobre 2025 - 09:30

A un mes de las elecciones, la preocupación por la delincuencia alimenta discursos electorales cada vez más duros contra los inmigrantes. La migración irregular se ha convertido en un arma política para los candidatos de extrema derecha que buscan llegar a La Moneda, mientras que en la izquierda surgen propuestas como el cierre de las fronteras y la creación de centros de reclusión de migrantes. El 8,8% de los habitantes en Chile son extranjeros, siendo la comunidad venezolana la que más ha crecido en los últimos años.

«La migración irregular tiene que dejar de ser una falta y convertirse en un delito», es el lema que repite el abanderado del Partido Republicano chileno José Antonio Kast. A un mes de las elecciones del 16 de noviembre, la inmigración irregular se posiciona como uno de los temas centrales del debate político entre ocho candidatos que buscan llegar a La Moneda. Mientras que en la extrema derecha surgen propuestas como el cierre de las fronteras y la creación de centros de reclusión para migrantes irregulares, el bloque oficialista comandado por la comunista Jeannette Jara defiende el reforzamiento del control fronterizo con medidas tecnológicas biométricas.

El 8,8% de los habitantes en Chile son extranjeros, según el Censo 2024 del Servicio Nacional de Migraciones. El organismo estima que entre 2018 y 2023 la población migrante aumentó un 10%, de la cual un 17% se encontraba en situación irregular al momento del relevamiento. La comunidad venezolana es la que más ha crecido en los últimos años, principalmente debido a la crisis política que atraviesa Venezuela. Esta comunidad pasó de 83.045 personas en 2016 a 600.408 en 2024, convirtiéndose en la nacionalidad extranjera más numerosa del país andino.

De todos los extranjeros residentes en territorio chileno, se calcula que alrededor del 41,6% vive en situación irregular, lo que representa el 3,6% del total de la población nacional. Un escenario que complica la situación es que ambos países no mantienen relaciones diplomáticas, luego que el gobierno de Nicolás Maduro rechazara el supuesto triunfo electoral de Edmundo González Urrutia el pasado 28 de julio. Ante ese escenario, tanto la candidata de derecha Evelyn Matthei como el candidato de extrema derecha José Antonio Kast, ambos del Partido Republicano, y Johannes Kaiser del Partido Nacional Libertario, han manifestado su intención de reformar la actual legislación migratoria.

La migración como arma electoral

Estos candidatos proponen impedir el ingreso irregular a Chile, algo que esencialmente configura una infracción administrativa. Sin embargo, Kast y Kaiser quieren convertirla en un delito penal para poder aplicar sanciones más duras, incluyendo la reclusión. Por otro lado, la candidata oficialista Jeannette Jara prevé continuar con el despliegue de la fuerza armada que inició el presidente Gabriel Boric, además de implementar otras medidas tecnológicas de control fronterizo. El tema migratorio se viene discutiendo en el Congreso Nacional desde hace varios años, especialmente desde que la inmigración irregular comenzó a estar asociada a la crisis de seguridad nacional.

El tema migratorio conecta emocionalmente con las preocupaciones económicas de la población chilena, señala Marco Moreno, director del Centro de Estudios y Derecho de la Universidad Central. En el 2024, la Encuesta Bicentenario de la Universidad Católica reveló que un 91% de los chilenos consultados atribuía el aumento de la delincuencia a la inmigración irregular, una percepción que ha aumentado de forma constante desde 2016. Un 76% respondió que nunca había tenido problemas con personas migrantes en su entorno cercano, lo que evidencia una desconexión entre percepción y experiencia directa.

La percepción de los chilenos se ha deteriorado sobre ellos por la inseguridad, asegura Moreno, poniendo como ejemplo las noticias sobre delitos relacionados con nuestros extranjeros y la estigmatización de los venezolanos, a menudo vinculada al narcotráfico y el crimen organizado transnacional. De hecho, un 87,7% de las personas encuestadas percibe que la delincuencia del último año aumentó significativamente, según la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana. En un contexto de inseguridad y desconfianza generalizada, la inmigración opera como un atajo discursivo para hablar del miedo y de la pérdida del control del Estado, enfatiza el investigador académico.

Un camino distinto plantea la abandonada oficialista Jeannette Jara, quien mantiene la necesidad de venganza a los migrantes para saber quiénes son sin descartar soluciones con autoritarismo ni estigmatización catastrófica. Las propuestas migratorias reflejan la identidad ideológica de cada candidatura. Kast y Kaiser apelan al desorden y al control estatal con una visión punitiva y extremista, mientras que Jara y Matthei insisten en equilibrar el principio humanitario con la seguridad nacional, aunque con matices importantes entre ambas posturas políticas.

¿Qué hacer con los inmigrantes?

El gran punto de discordia entre los candidatos que hoy lideran las encuestas es qué ocurre con aquellos migrantes que ya ingresaron al país de forma irregular, especialmente cuando han cometido delitos siguiendo el modelo de la italiana Giorgia Meloni, con quien el técnico de extrema derecha Kast mantiene una buena relación política. Kast propone que aquellos migrantes irregulares que han cometido delitos sean expulsados inmediatamente, y que algunos casos especiales reciban atención humanitaria cuando sea estrictamente necesario en situaciones excepcionales. Matthei, por su parte, plantea mayores controles migratorios sin criminalizar automáticamente a los extranjeros en situación administrativa irregular.

Aunque Chile se encuentra en el cuarto lugar de los países más seguros de América Latina, según el Global Peace Index 2025, en la última década el delito de homicidio consumado ha aumentado un pico de 5,8 víctimas en el 2022. La tendencia a la alza, marcando un pico de 5,8 víctimas por cada 100.000 habitantes en ese año, ha ido a la baja posteriormente. Si bien la mayoría de los imputados por ese delito siguen siendo chilenos, la Fiscalía advierte en su último informe anual que, desde el 2016, la cantidad de extranjeros vinculados a causas de homicidios consumados aumentó de 300 en 2016 a 1.070 en 2023, lo que se concentra principalmente en las grandes ciudades del país.

La inmigración suma un 10% de la población chilena, un salto importante si se considera que el grueso de esa comunidad está compuesta por venezolanos y colombianos que llegaron durante la última década. El gran punto de discordia entre los candidatos hoy es qué ocurre con aquellos migrantes que ya ingresaron irregularmente, especialmente cuando han cometido delitos. Kast, siguiendo el modelo de la italiana Giorgia Meloni con quien mantiene contacto político, propone que aquellos que han cometido delitos sean expulsados y que algunos casos especiales reciban atención humanitaria. Matthei plantea mayores controles sin criminalizar a los extranjeros irregulares que no han delinquido.

Un camino distinto plantea la abandonada oficialista Jeannette Jara, quien mantiene la necesidad de reforzar controles fronterizos pero sin estigmatizar a toda una comunidad por las acciones de algunos individuos. Las propuestas migratorias reflejan la identidad ideológica de cada candidatura. Kast y Kaiser apelan al desorden y al control estatal con una visión punitiva y adversa hacia los migrantes, mientras que Jara y Matthei insisten en la necesidad de equilibrar el principio humanitario con la seguridad del Estado, concluye el especialista Marco Moreno sobre el debate electoral que marcará el futuro migratorio de Chile en los próximos años.

Compartir el artículo