Adriana Noreña, vicepresidenta de Google Hispanoamérica, considera que la región ofrece un terreno fértil para el desarrollo de la inteligencia artificial, aunque advierte que el déficit de formación amenaza con convertirse en su principal obstáculo, según recogieron AFP y EFE.
De visita en México para conmemorar los veinte años de Google en el país, la directiva sostuvo que la IA ya forma parte del día a día en América Latina y que cerca de la mitad de la población y más de la mitad de las empresas la utilizan, cifras muy próximas a las de Estados Unidos y Europa. El entusiasmo se confirma en un dato de Ipsos que revela que siete de cada diez latinoamericanos se declaran optimistas con los beneficios de esta tecnología.
Ese optimismo convive con una realidad más difícil de encarar. La falta de capacitación se ha convertido en el gran talón de Aquiles de la región. “Tenemos una escasez de talento impresionante”, reconoció Noreña, al citar un informe del Foro Económico Mundial que prevé la necesidad de recapacitar a uno de cada seis trabajadores de aquí a 2027. Google asegura estar invirtiendo en programas de formación como “Crece con Google”, que ya otorgó 88.000 becas en distintos países, además de apoyar proyectos educativos en comunidades vulnerables.
El debate sobre regulación y uso ético atraviesa igualmente la agenda. La ejecutiva admitió que la inteligencia artificial necesita marcos legales robustos para evitar que se convierta en un instrumento de riesgo, aunque insistió en que esas normas deben proteger la privacidad sin sofocar la innovación. Al mismo tiempo, defendió la colaboración con medios de comunicación, afirmando que Google aporta tráfico y herramientas de monetización, pese a las críticas sobre la insuficiente compensación financiera por el uso de sus contenidos.
En el terreno de la infraestructura, la compañía avanza en dos centros de datos ubicados en Uruguay y en Chile, con el compromiso de operar bajo criterios de sostenibilidad. También asegura que sus equipos trabajan para reducir sesgos en los sistemas, conscientes de que en una región marcada por desigualdades esos algoritmos podrían ampliar aún más las brechas sociales.
El escenario que describen EFE y AFP muestra un panorama ambivalente. América Latina dispone de un mercado con enorme potencial para la inteligencia artificial, aunque su consolidación dependerá de un salto decisivo en políticas públicas y formación especializada. El entusiasmo está, el riesgo también, y la verdadera pregunta es si la región podrá convertir la expectativa en un camino sostenido de desarrollo colectivo.