El estado mexicano de Jalisco se prepara para recibir más de tres millones de visitantes durante el Mundial de Fútbol de 2026, cuando Guadalajara será una de las 16 sedes del torneo que coorganizan México, Estados Unidos y Canadá. Más que un acontecimiento deportivo, el Mundial promete ser una vitrina global de la cultura mexicana y una oportunidad económica sin precedentes para la región.
Según la secretaria de Turismo de Jalisco, Michelle Fridman, la proyección de visitantes representa “un incremento aproximado del 10 % respecto al flujo turístico habitual”, lo que situará a Guadalajara como uno de los epicentros del turismo mundial el próximo verano boreal. Cada año, la entidad recibe alrededor de 34 millones de turistas, una cifra que ahora podría superar todas las expectativas.
Con más de 90 000 habitaciones hoteleras disponibles y una red de servicios turísticos consolidada, el estado confía en absorber la demanda que generará la llegada de aficionados de los cinco continentes. “La Copa del Mundo es el evento deportivo más grande del planeta, y nos permite mostrar a México en su mejor versión: hospitalaria, moderna y vibrante”, señaló Fridman.
La capital jalisciense ofrecerá también una experiencia cultural paralela. La alcaldesa Verónica Delgadillo anunció que la ciudad albergará el FIFA Fan Festival, un espacio interactivo con capacidad para 65 000 personas diarias. Durante los 39 días del torneo, se prevé que más de 2,5 millones de visitantes participen en actividades culturales, conciertos y transmisiones públicas. “Queremos que Guadalajara respire fútbol, pero también alegría, diversidad y orgullo mexicano”, declaró la funcionaria.
El Estadio Akron, casa del Club Deportivo Guadalajara (las Chivas), será escenario de cuatro partidos de la fase de grupos, mientras que el Estadio Azteca de Ciudad de México acogerá cinco y el Estadio BBVA de Monterrey otros cuatro, para un total de trece encuentros en territorio mexicano. Aunque el Mundial será compartido con Estados Unidos y Canadá, México conserva una fuerte carga simbólica: será el primer país en la historia en albergar tres Copas del Mundo (1970, 1986 y 2026).
Más allá de la pasión futbolera, Jalisco aspira a proyectarse como marca cultural y turística global. Con 400 kilómetros de costa, el tequila como denominación de origen y el mariachi como patrimonio inmaterial de la humanidad, la región busca articular una identidad moderna sin renunciar a sus raíces. El reto estará en equilibrar la proyección internacional con la sostenibilidad local, un desafío recurrente en las grandes sedes deportivas.
El Mundial 2026 pondrá a prueba la capacidad logística, hotelera y cultural de México, pero también su talento para convertir un espectáculo deportivo en una experiencia de país. Si Jalisco logra conjugar fútbol, hospitalidad y cultura, el evento podría marcar el inicio de una nueva etapa para el turismo mexicano: más diversificado, más competitivo y, sobre todo, más orgulloso de su identidad.