En los últimos días se han conocido nuevos detalles del contrato que el gobierno Petro firmaría en septiembre con la compañía sueca Saab para la adquisición de los aviones Saab 39 Gripen que reemplazarán los Kfir israelíes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC).
Los primeros aviones llegarían al país en el próximo año y medio y no tienen componentes chinos, según documentos oficiales del gobierno colombiano. El coste de esta operación estaría alrededor de $16,5 billones de pesos, han dicho fuentes militares.
Colombia contempló los F-16 de Estados Unidos, Rafale de Francia, Eurofighter Typhoon de origen europeo y el chino J-10CE, para decantarse por los Gripen suecos que, según el gobierno de Colombia, ofrece un “costo de operación más bajo”, además de incentivos económicos, industriales y sociales que sobresalen entre las opciones consideradas.
La cartera de Defensa de Colombia estima que los suecos “garantizan una operación mínima de 35 años, extensibles por 15 años o más” y, adicionalmente, “entrenarán y prepararán pilotos y técnicos”. El ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez ha indicado que el gobierno avanza para ajustar los términos presupuestales y contractuales del acuerdo, evitando una excesiva afectación en la apuesta de inversión social del gobierno nacional.
El ministro ha dicho que la FAC mantiene diálogo constante con Saab y que personal de dicha institución se desplazó a Brasil, que también tiene estos aviones, para “recibir las lecciones aprendidas de cómo fue el proceso”.
El gobierno apunta a adquirir 16 aviones y cuando tengan un marco de gasto de mediano plazo decidirán si adquieren ocho más. “Una vez se firme el contrato, en un lapso entre 14 y 18 meses, llegarían las primeras aeronaves totalmente nuevas. Aseguran una transición con los Kfir. No se están comprando unas aeronaves, sino una capacidad de superioridad aérea”, sostiene el ministro Sánchez.
Los suecos habrían ofrecido a Colombia un plan de financiación atractivo que hizo de su oferta la más competitiva para los colombianos. Otro tema esencial es el costo de operación por hora de vuelo: “En la comparación de costos de inversión, la alternativa de Gripen fue la más atractiva, dado que las otras costaban casi el doble por cada avión. El costo de operación es mucho menor (8.500 USD/hora de vuelo) en comparación con las alternativas (Rafale 28.000 USD/hora y F-16 12.000 USD/hora)”.
Adicionalmente, los aviones suecos pueden hacer su despegue y aterrizaje, sin necesidad de bases aéreas, en pistas cortas de entre 500 y 800 metros y por su diseño de “aviación abierta” pueden hacer actualizaciones de sus capacidades tecnológicas en modo parecido al funcionamiento de una aplicación en un teléfono inteligente.
Respecto a los componentes, el gobierno colombiano destaca que “Gripen integra componentes de proveedores de Occidente, por ejemplo, motor de Estados Unidos, radar y tren de aterrizaje de Reino Unido, guerra electrónica de Suecia y estructura de Brasil y Suecia, entre otros. Ningún componente de estos aviones proviene de China”.
Los suecos, Saab y el gobierno de Suecia, han ofrecido beneficios adicionales al país cafetero, por ejemplo, años de gracia antes de iniciar los pagos, así como el desarrollo de una planta de producción de paneles solares, mejoras en el sector salud, la instalación de plantas de agua potable en La Guajira, la creación de un centro de innovación y la transferencia de tecnologías para los sectores aeronáutico, espacial y de ciberdefensa.
Esta semana, en Rionegro, Antioquia, podrán apreciarse dos modelos Gripen, en el marco de la Feria Internacional Aeronáutica y Espacial.