Venezuela amaneció este sábado con sus fronteras terrestres cerradas por 48 horas. El motivo: unas elecciones municipales sin garantías plenas, con fuerte despliegue militar y la oposición dividida entre el exilio y la abstención. El país parece votar en un cerco, más que en una fiesta democrática.
Con un escueto comunicado difundido por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el gobierno de Nicolás Maduro anunció este sábado el cierre total de los pasos fronterizos terrestres hasta el lunes 28 de julio. La medida, que entra en vigor a las 6:00 de la mañana, coincide con la jornada de elecciones municipales prevista para este domingo, en la que se renovarán 335 alcaldías y cientos de concejos locales.
El chavismo justifica el cierre como parte de un operativo de seguridad para “facilitar el desarrollo de las elecciones”, aunque en la práctica refuerza la militarización del proceso. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), bajo el comando del general Domingo Hernández Lárez, ha desplegado miles de efectivos por tierra, mar y aire, con la promesa de resguardar tanto las instalaciones electorales como “la inviolabilidad de las fronteras”.
No es una novedad en Venezuela que se vote bajo vigilancia. Pero el contexto político que enmarca estas municipales añade tensión: tras la crisis de legitimidad que rodeó las presidenciales de 2024 —en las que buena parte de la comunidad internacional desconoció la victoria de Maduro—, la oposición mayoritaria agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática ha optado por el boicot.
Desde el exilio, tanto María Corina Machado como Edmundo González Urrutia han reiterado que no hay condiciones mínimas para participar. El argumento se resume en una palabra: fraude. La PUD sostiene que González ganó en 2024, pero que el Consejo Nacional Electoral, dominado por el oficialismo, impuso un nuevo mandato a Maduro.
En ese clima de descrédito institucional y fractura opositora, el chavismo busca transformar esta cita electoral en un plebiscito de poder. Ya ha convocado actos conmemorativos para el lunes, cuando celebrará tanto el aniversario de la controvertida reelección presidencial como —anticipan— una “gran victoria” municipal. El objetivo declarado: conquistar la totalidad de las alcaldías del país.
En paralelo, los pasos fronterizos con Colombia y Brasil permanecen cerrados, como símbolo de una democracia en modo control. Se cierran las salidas, se abren las urnas. Pero nadie parece tener la llave de una transición política que devuelva confianza al voto ciudadano.