ESPECIAL ARGENTINA. Del factor Trump a una oposición sin rumbo, claves del triunfo ultra

28 octobre 2025 - 09:36

El rescate financiero de 40.000 millones de dólares y la amenaza del presidente estadounidense de retirar el apoyo condicionaron la campaña electoral. Sociólogos y analistas coinciden en que el temor al derrumbe económico pesó más que las razones ideológicas. La crisis de liderazgo del peronismo y el fracaso del centro político completaron el escenario de una victoria que nadie anticipaba con esta magnitud.

La victoria de Javier Milei en las elecciones legislativas del domingo tiene un protagonista inesperado: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario norteamericano condicionó de forma explícita el apoyo financiero a Argentina al resultado de los comicios. Durante la visita de Milei a la Casa Blanca el 14 de octubre, Trump advirtió que «si pierde, no vamos a ser generosos con Argentina». Las palabras generaron un impacto inmediato en los mercados y convirtieron las legislativas en un plebiscito sobre la continuidad del programa económico del gobierno. La intervención de un líder extranjero en una campaña electoral argentina no tiene precedentes en la historia democrática reciente del país.

El rescate financiero de 40.000 millones de dólares anunciado por Washington se estructuró en dos mitades. Una parte consiste en líneas de swap de divisas entre los bancos centrales de ambos países. La otra proviene de créditos de la banca privada internacional. El paquete llegó en un momento crítico para la economía argentina. Las reservas del Banco Central estaban prácticamente agotadas y el peso había sufrido una fuerte presión devaluatoria en las semanas previas a las elecciones. El Tesoro de Estados Unidos intervino directamente en el mercado cambiario local comprando pesos para defender la cotización. Sin ese respaldo, el gobierno argentino habría enfrentado una crisis de balanza de pagos de consecuencias impredecibles.

La socióloga Maristella Svampa, investigadora del Conicet, sostiene que «el miedo a la gran crisis forma ya parte de la memoria histórica corta, como lo muestran los finales inflacionarios del gobierno de Mauricio Macri y de Alberto Fernández, y la memoria mediana, la crisis de 2001». En diálogo con medios locales, Svampa explicó que Milei logró capitalizar ese temor identificándolo con el regreso del kirchnerismo. «Y eso jugó más en la votación que la corrupción evidente del Gobierno, con el tres por ciento de Karina Milei y el narcogate de José Luis Espert, por ejemplo», añadió la investigadora en referencia a los escándalos que sacudieron al oficialismo durante la campaña.

El politólogo Mario Riorda describió el fenómeno como «un voto sustentado en el miedo al derrumbe y a la incerteza económica, más que en razones ideológicas». Riorda detectó un corrimiento inédito de votantes que en las elecciones provinciales de septiembre habían apoyado a las fuerzas que conformaban Provincias Unidas y que ahora se expresaron a favor de La Libertad Avanza. «Ese electorado no sintió que castigaba a sus líderes provinciales y no pagó costos. Decidió votar una opción antikirchnerista más decidida», explicó el especialista en comunicación política. El análisis coincide con los números: el oficialismo ganó 800.000 votos en Buenos Aires mientras el peronismo perdió 400.000.

La estrategia que dio vuelta la elección

El cambio de estrategia de campaña resultó determinante. Después de la derrota en Buenos Aires el 7 de septiembre, el asesor presidencial Santiago Caputo diseñó una hoja de ruta que apuntó a recuperar la épica de la victoria de 2023. Milei visitó las provincias, revitalizó el vínculo con la juventud a través de la agrupación Las Fuerzas del Cielo y modificó su discurso. El presidente pasó de insultar a opositores y periodistas a mostrar empatía con los sectores que sufrieron el ajuste. La frase «los argentinos vulnerables aún no han sentido en su realidad el éxito de mi gobierno» marcó el viraje comunicacional. El tono conciliador de la noche electoral confirmó la nueva estrategia.

La crisis de la oposición completó el cuadro. El peronismo llegó dividido a las elecciones. La interna entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner se profundizó tras la derrota del domingo. Desde el kirchnerismo responsabilizaron al gobernador bonaerense por haber desdoblado las elecciones provinciales de las nacionales. La decisión, según esa lectura, impidió que los intendentes movilizaran sus estructuras territoriales con la misma intensidad que en septiembre. El sociólogo Marcos Novaro fue lapidario: «La oposición entró en ese juego, propuso elegir entre la soberanía y el fracaso, muy en línea con la visión de Axel Kicillof, la mirada de un kirchnerismo que no hizo ni una autocrítica».

El politólogo Marcelo Cavarozzi puso el foco en un detalle revelador: durante el discurso de Kicillof en el búnker de Fuerza Patria, una foto mostró a Máximo Kirchner parado detrás del gobernador «con los brazos cruzados y una mirada perdida en el horizonte, como si estuviera de mala gana o preferiría estar en otro lado». La imagen sintetiza la fractura del peronismo. Cristina Fernández se asomó unos minutos al balcón de su domicilio en San José donde cumple prisión domiciliaria. Fue un saludo fugaz. La batalla por el liderazgo opositor quedó abierta de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

El fracaso de Provincias Unidas selló el destino de la alternativa del centro. Juan Schiaretti, el principal impulsor de la coalición de gobernadores, obtuvo resultados decepcionantes en Córdoba y Santa Fe. Cavarozzi señaló que «hay muy poca capacidad de crear un liderazgo alternativo en el espacio del medio». La desaparición del centro político deja al sistema argentino sumergido en una polarización sin matices. El sociólogo Novaro detectó un fenómeno creciente: «El desdoblamiento de lealtades se está generalizando. Mucha gente vota una cosa para gobernador y otra distinta para diputados y presidente. El votante se maneja con mucha independencia, según el momento y lo que esté en juego».

La Boleta Única de Papel también pudo haber influido en el resultado. Cavarozzi señaló que el nuevo sistema eliminó las tradicionales sospechas de robo de boletas que caracterizaban al sistema anterior. Sin embargo, el factor determinante fue otro: el miedo. El voto del domingo, según definió Mario Riorda, constituyó «una prórroga a la esperanza». Una esperanza que se había desdibujado tras la derrota de septiembre y que la intervención de Trump terminó por cristalizar. Ahora Milei deberá demostrar si puede convertir el respaldo electoral en mejoras concretas para una sociedad que sigue esperando señales de recuperación económica.

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