El presidente Pedro Sánchez lidera junto a sus homólogos de Brasil, Colombia, Chile y Uruguay una iniciativa que busca fortalecer las instituciones democráticas frente al avance del extremismo y la desinformación global. La cumbre de Santiago representa un contrapeso estratégico a las políticas unilaterales de Donald Trump en la región, mientras España consolida su papel como puente entre Europa y Latinoamérica en la defensa de valores democráticos y multilaterales.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, participa en Santiago de Chile en la cumbre «Democracia siempre», un encuentro progresista que reúne a cinco mandatarios iberoamericanos para diseñar una respuesta coordinada frente a lo que consideran amenazas crecientes contra las instituciones democráticas en la región. Junto a Sánchez, participan los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Gabriel Boric de Chile, Gustavo Petro de Colombia y Yamandú Orsi de Uruguay. Este foro representa el esfuerzo más ambicioso del progresismo iberoamericano para articular una agenda común en defensa de la democracia, el multilateralismo y la justicia social.
La iniciativa, convocada por el presidente chileno tras una invitación del mandatario brasileño Lula da Silva, representa la continuidad de una reunión celebrada en 2024 en Nueva York durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. En aquella ocasión, España y Brasil lanzaron el proyecto bajo el lema «en defensa de la democracia, luchando contra el extremismo», estableciendo las bases de lo que ahora se consolida como una alianza estratégica progresista. El encuentro se desarrolla en el Palacio de La Moneda con tres ejes centrales: el fortalecimiento de la democracia y el multilateralismo, la reducción de las desigualdades sociales, y la lucha contra la desinformación junto a la regulación de las tecnologías emergentes.
España consolida su liderazgo progresista
Para España, esta cumbre representa una oportunidad estratégica de consolidar su liderazgo en la agenda progresista iberoamericana y reforzar los vínculos históricos con la región. Fuentes cercanas a La Moncloa destacan que Sánchez ve en este foro un espacio para promover valores democráticos y multilaterales frente a tendencias autoritarias que consideran en expansión global. La participación española se produce en un momento complejo políticamente para el presidente, quien enfrenta tensiones internas y críticas por diversos casos de corrupción que afectan a su entorno, lo que convierte este viaje en una oportunidad para proyectar una imagen de estadista internacional. Los mandatarios buscan establecer una posición común que será presentada el próximo septiembre en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde España aspira a ejercer un papel mediador entre las posiciones europeas y latinoamericanas.
La cumbre adquiere relevancia especial en el contexto geopolítico actual, marcado por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y sus políticas proteccionistas que amenazan con imponer aranceles del 50% a Brasil y sanciones económicas a otros países que se alineen con agendas contrarias a sus intereses. Los mandatarios progresistas han expresado su intención de fortalecer mecanismos de cooperación multilateral como alternativa a la agenda unilateral estadounidense. En este sentido, la reunión se presenta como un contrapeso regional a las directrices de Washington, especialmente tras las amenazas de Trump contra la cumbre de los BRICS celebrada recientemente en Brasil, donde advirtió de posibles represalias comerciales.
Durante la jornada, los presidentes compartirán un almuerzo protocolar con intelectuales de renombre internacional, entre ellos el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, la filósofa estadounidense Susan Neiman, el economista surcoreano Ha-Joon Chang y la expresidenta chilena Michelle Bachelet. Esta agenda intelectual busca enriquecer el debate político con perspectivas académicas sobre los desafíos del autoritarismo y el populismo en el siglo XXI. Posteriormente, los mandatarios mantendrán encuentros con más de 300 organizaciones de la sociedad civil chilena en el Centro Cultural Matucana 100, en una iniciativa que busca involucrar a la ciudadanía en la defensa democrática y demostrar que este proceso trasciende las instituciones gubernamentales.
Los cinco mandatarios publicaron una columna conjunta en el diario chileno El Mercurio donde señalaron que «defender la democracia exige que seamos capaces de condenar las derivas autoritarias y, a la vez, hablar en positivo, proponiendo reformas estructurales para enfrentar la desigualdad». En el texto, los líderes progresistas alertan sobre «la erosión de las instituciones, el avance de los discursos autoritarios empujados desde distintos sectores políticos y la creciente desafección ciudadana» como síntomas de un malestar profundo. El documento conjunto subraya que «la democracia es el mejor camino posible para garantizar la paz, la cohesión social y las oportunidades para todos», estableciendo las bases ideológicas del encuentro.
Oposición interna y proyección internacional
La iniciativa no está exenta de críticas en el ámbito doméstico chileno. La oposición conservadora ha cuestionado la celebración de esta cumbre, argumentando que podría generar tensiones innecesarias con Estados Unidos en un momento de alta sensibilidad geopolítica. Diputados del Partido Republicano han expresado preocupación por el impacto en las relaciones bilaterales con Washington, especialmente considerando las amenazas arancelarias de Trump contra países que se alineen con agendas contrarias a sus intereses. El diputado Stephan Schubert criticó que «la cumbre denominada progresista demuestra lo que la izquierda radical es, una izquierda que no le importa el beneficio o el perjuicio a nuestro país cuando su ideología está de por medio».
Para Pedro Sánchez, la gira iberoamericana continuará tras la cumbre con visitas oficiales a Uruguay y Paraguay, completando así un periplo que se había programado con meses de antelación. En Montevideo se reunirá con el presidente Yamandú Orsi para firmar diversos acuerdos bilaterales de cooperación, mientras que en Asunción celebrará encuentros con el mandatario Santiago Peña. La agenda incluye también foros empresariales en los tres países, acompañado por una delegación de empresarios españoles que buscan fortalecer las relaciones comerciales en sectores estratégicos. Un momento especial del periplo presidencial tendrá lugar en Uruguay, donde Sánchez visitará la chacra donde vivió el expresidente José «Pepe» Mujica, fallecido el pasado mayo, para ofrecer condolencias a su viuda, la exsenadora Lucía Topolansky, en un gesto que subraya la dimensión personal de las relaciones entre España y los líderes progresistas latinoamericanos.
La cumbre «Democracia siempre» se celebra en un momento crucial para el progresismo iberoamericano, cuando varios de sus máximos exponentes enfrentan desafíos internos que ponen a prueba su capacidad de liderazgo regional. Tanto Sánchez como Lula y Petro atraviesan complejas situaciones políticas en sus respectivos países, lo que otorga mayor significado simbólico a esta demostración de unidad ideológica. El presidente español enfrenta múltiples frentes judiciales por casos de corrupción que salpican a su entorno, mientras que Lula mantiene una confrontación directa con Trump y Petro vive una crisis interna que ha provocado dimisiones en su gabinete. Los acuerdos alcanzados en Santiago serán presentados como una alternativa progresista a las tendencias autoritarias y populistas que los organizadores identifican como amenazas globales para la democracia. El encuentro busca posicionar a España como un actor relevante en la construcción de una agenda iberoamericana que privilegie el multilateralismo y la justicia social frente a los nacionalismos emergentes, estableciendo un puente entre las visiones europea y latinoamericana en la defensa de los valores democráticos.
*David Alvarado: Politólogo y periodista español