El Gran Chaco Americano enfrenta sequías extremas y deforestación acelerada

07 juillet 2025 - 12:11

El Gran Chaco Americano, el bosque seco más grande del mundo después de la Amazonía, enfrenta desafíos ambientales y socioeconómicos críticos. Esta vasta región, que se extiende por más de 1,1 millones de kilómetros cuadrados en Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, vive una crisis marcada por la sequía extrema y la deforestación masiva.

Entre 2020 y 2022, durante el fenómeno de “La Niña”, el Chaco sufrió su peor sequía en 80 años. Las lluvias se concentraron en periodos cortos y fuera de temporada, mientras largas etapas de sequedad afectaron cultivos, ganadería y pesca artesanal. La escasez de agua golpeó directamente la seguridad alimentaria de sus más de nueve millones de habitantes.

A este escenario se suma una deforestación sin freno. Desde 1985, el Gran Chaco perdió alrededor del 20% de su masa boscosa, principalmente por la expansión agrícola, sobre todo soja en Argentina, y ganadera en Paraguay y Bolivia. Los incendios forestales, intencionales o fuera de control, empeoran la situación al degradar el suelo y empobrecer la biodiversidad local.

Además, megaproyectos como represas, carreteras bioceánicas o canales de irrigación han generado impacto socioambiental negativo, desplazando comunidades y fragmentando ecosistemas. La contaminación del agua, producto de actividades petroleras y el uso intensivo de agroquímicos, también amenaza la salud de la población y la integridad del territorio.

Líderes indígenas, como Crecencio Cáceres del Consejo de Pueblos Indígenas del Chaco Paraguayo, advierten que los modelos extractivos actuales ponen en riesgo el futuro de las generaciones venideras y llaman a fortalecer la organización comunitaria, la defensa territorial y los proyectos de desarrollo sustentable.

El Gran Chaco Americano representa un bioma clave para América Latina. Su crisis no solo es ambiental; afecta directamente a las poblaciones que dependen de sus recursos. Sin medidas concretas de conservación, gestión sostenible del agua y freno a la deforestación, esta región podría enfrentar un colapso social y ecológico irreversible en los próximos años.

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