El subsecretario de Estado, Christopher Landau, lanzó un duro mensaje en español contra el ministro venezolano en redes sociales. El cruce verbal prolonga la crisis diplomática abierta tras la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Nicolás Maduro.
Washington y Caracas vuelven a estar en el centro de un enfrentamiento político que combina sanciones, acusaciones de narcotráfico y ataques directos en redes sociales. Este lunes, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, acusó a Diosdado Cabello y a «su pandilla de brutos criminales» de haber «destrozado» Venezuela y de haberle «declarado la guerra al pueblo».
El mensaje, difundido en la plataforma X y escrito en español, representa un nuevo episodio en la escalada verbal entre ambos países. «Las elecciones del año pasado y el tsunami de migración al exterior demuestran claramente para el mundo entero el repudio absoluto de su propio pueblo», escribió Landau, antes de advertir que «la historia demuestra cómo terminan los tiranos».

Las palabras del funcionario estadounidense llegan en un contexto de máxima tensión. A comienzos de agosto, la Casa Blanca aumentó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusado por Washington de liderar el Cartel de los Soles. Además, congeló más de 700 millones de dólares en activos de Maduro y bloqueó cuentas bancarias a Cabello.
La respuesta desde Caracas tampoco tardó. En su programa semanal, Cabello acusó al embajador estadounidense en Colombia, John McNamara, de conspirar contra Venezuela y contra el presidente colombiano, Gustavo Petro, con el aval del secretario de Estado, Marco Rubio. Fue más allá al señalar a la Agencia Antidrogas de EE. UU. (DEA) como «el único cartel que opera a la luz de todo el mundo» y aseguró que el territorio venezolano está libre de producción y distribución de drogas.
El choque verbal entre Landau y Cabello prolonga por tercera semana las tensiones entre Washington y Caracas. La confrontación se intensificó tras el anuncio de nuevas sanciones y la elevación de la recompensa sobre Maduro, en un marco en el que Estados Unidos busca reforzar la presión sobre el chavismo.
Expertos en política internacional subrayan que el lenguaje adoptado por Washington refleja un endurecimiento calculado. Más allá de las sanciones económicas, los mensajes públicos pretenden minar la legitimidad del chavismo en la escena internacional y alentar una narrativa que lo presenta como un régimen criminal repudiado por su propio pueblo.
Por su parte, las autoridades venezolanas insisten en que se trata de una estrategia de «difamación imperialista» y procuran proyectar la imagen de resistencia frente a la presión externa. El propio Cabello ha convertido sus apariciones televisivas en plataformas de contraataque verbal, con un discurso que busca cohesionar a la base chavista y reafirmar el relato de soberanía frente a Estados Unidos.
La confrontación también tiene impacto regional. Mientras Caracas señala a Bogotá y Washington de «conspirar» contra Venezuela, el gobierno de Trump mantiene un discurso de firmeza que se apoya en sanciones financieras y acusaciones judiciales. En medio de este pulso, la sociedad venezolana enfrenta una crisis marcada por la inflación, la escasez y la migración masiva, que ha convertido a la región en testigo de uno de los mayores desplazamientos en la historia reciente de América Latina.
El cruce de acusaciones entre Landau y Cabello refleja un deterioro de las formas diplomáticas y anticipa un periodo de mayor tensión en la relación bilateral. Con las elecciones estadounidenses en el horizonte y el juicio contra Jair Bolsonaro en Brasil como telón de fondo regional, el conflicto entre Washington y Caracas parece lejos de encontrar cauces de distensión.