Adolfo Macías, líder de Los Choneros, fue trasladado bajo máxima custodia a Nueva York. Su extradición representa el primer caso autorizado por Ecuador tras la reforma impulsada en referendo por el presidente Daniel Noboa.
Ecuador extraditó este domingo a Estados Unidos a Adolfo Macías, conocido como alias Fito, señalado como el narcotraficante más poderoso del país. La medida se concretó casi un mes después de su recaptura, tras haber protagonizado una fuga de alto impacto desde la cárcel de máxima seguridad La Roca, en enero de 2024. El traslado fue confirmado por el gobierno ecuatoriano, que indicó que el operativo se ejecutó con apoyo de fuerzas policiales y militares.
Macías fue embarcado en un avión del gobierno estadounidense que despegó fuertemente custodiado desde la ciudad portuaria de Guayaquil. La aeronave aterrizó la noche del domingo en Nueva York, según datos del portal de rastreo Flightradar. La fiscalía de Estados Unidos levantó cargos contra el capo en abril pasado por tráfico de drogas y armas. De acuerdo con un documento del Departamento de Justicia, está previsto que comparezca este lunes ante un tribunal del Distrito Este de Nueva York, donde se le leerán los cargos y dará comienzo su proceso judicial.
El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de la Libertad (SNAI) confirmó que alias Fito fue retirado de su celda y entregado a las autoridades extranjeras “para los fines que correspondan en el marco de un proceso de extradición”. La Corte Nacional de Justicia detalló que Macías aceptó ser extraditado de manera “libre y voluntaria” durante una audiencia celebrada la semana pasada por vía telemática, desde la propia cárcel donde estaba recluido.
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa celebró públicamente la extradición, que consideró un logro de su administración. “Hasta nunca, Fito”, escribió en la red social X la noche del domingo. “Esto es gracias a ustedes, ecuatorianos, que dijeron sí a la consulta popular”, añadió, en referencia al referendo de abril de 2024 donde los ciudadanos aprobaron, entre otras reformas legales, el restablecimiento de la figura de la extradición. Noboa recibió el respaldo mayoritario en 9 de las 11 preguntas planteadas en aquella jornada.
Alias Fito fue recapturado el 25 de junio durante un operativo conjunto de la policía y las Fuerzas Armadas. Estaba oculto en un búnker subterráneo, construido bajo una lujosa vivienda del puerto de Manta, en el suroeste del país. La ciudad es uno de los principales bastiones de Los Choneros, banda delictiva que mantiene vínculos con el cártel mexicano de Sinaloa, el Clan del Golfo colombiano —uno de los mayores exportadores de cocaína del mundo— y mafias balcánicas, según el Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado.
Pese a la caída del capo, la violencia no ha dado tregua. Ecuador, considerado hasta hace pocos años un oasis de paz regional, se ha convertido en uno de los países más violentos de América Latina. La tasa de homicidios pasó de 6 por cada 100.000 habitantes en 2018 a 38 en 2024. Solo en los primeros cinco meses de 2025 se contabilizaron 4.051 homicidios, de acuerdo con cifras oficiales, lo que apunta a un nuevo récord de violencia en la historia reciente del país.
Factores como la ubicación geográfica entre Colombia y Perú, principales productores mundiales de cocaína, una economía dolarizada y la penetración del crimen organizado han convertido a Ecuador en una pieza clave del narcotráfico internacional. Por sus puertos se estima que transita el 73% de la cocaína producida globalmente. En 2024 se incautaron 294 toneladas de droga, la mayor cantidad registrada hasta ahora. Sin embargo, los operativos no han logrado contener la escalada delictiva.
En la última semana, al menos 20 personas murieron en distintas masacres registradas en la provincia de Manabí, bastión de Los Choneros. Entre las ciudades más afectadas figura Manta, donde fue recapturado Fito. La extradición del líder criminal representa un golpe simbólico para el gobierno de Noboa, pero no ha frenado la expansión del poder narco ni el desborde de la violencia en las calles y cárceles del país.