El presidente estadounidense alimenta su relato, afirma que México y Canadá obedecen sus órdenes sobre seguridad fronteriza, evitando así el flujo de inmigrantes indocumentados. Según el mandatario, incluso sus amigos y políticos demócratas —no republicanos, demócratas— le agradecen sus decisiones porque ahora se sienten más seguros. En México y en Canadá las opiniones pueden ser distintas.
Donald Trump aseguró este jueves que México y Canadá hacen lo que su gobierno dictamina que deben hacer en materia de seguridad fronteriza. El mandatario estima que él mismo ha resuelto el problema, sin necesidad de leyes, a diferencia de su antecesor, y que todos están agradecidos por ello: “México hace lo que le decimos que haga, y Canadá hace lo que le decimos que haga”, aseguró a la prensa desde el Despacho Oval de la Casa Blanca.
En alusión a las fronteras norte y sur, Trump habla triunfante y afirma que las amenazas rinden réditos: “Recuerdo que Joe Biden solía decir siempre: ‘Necesito legislación’. Yo no tenía legislación, solo dije: ‘Vamos a cerrar las fronteras’, y todo el mundo lo entendió, porque ahora vuelven a respetar a su país”, observó.
El presidente norteamericano ha dicho que cuando arribó al poder en enero, la situación en esas dos fronteras “era horrible”, pero ahora todo ha cambiado: “Hay gente que dice que es un milagro”.
Las declaraciones tienen lugar después de que México enviara a Estados Unidos a 26 cabecillas de cárteles narcotraficantes presos a solicitud del Departamento de Justicia estadounidense.
En febrero pasado, el presidente estadounidense declaró a seis cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras: el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel del Noreste (antes Los Zetas), la Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y Cárteles Unidos. En ese momento, México entregó a Estados Unidos 29 narcotraficantes, incluyendo a Rafael Caro Quintero, y el 12 de agosto entregó a otros 26 criminales, entre los que se encuentran Abigael González, alias El Cuini, cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y Servando Gómez La Tuta, líder de los Caballeros Templarios. La presidenta mexicana defiende las decisiones soberanas de su país en un marco de cooperación bilateral. Son cuestiones distintas a la narrativa de Donald Trump. En México se asume que son decisiones soberanas para la seguridad del país.
Adicionalmente, en México ha generado reacciones el vuelo de un dron estadounidense en el espacio aéreo mexicano, pero la presidenta Claudia Sheinbaum pronto confirmó que ese sobrevuelo lo solicitó su gobierno porque no dispone del material que se precisa en ese tipo de operaciones en la lucha contra el crimen organizado: “Se hace la solicitud dentro de los marcos de colaboración para que haya un vuelo de los Estados Unidos de equipos que no se tienen en México”.
Medios mexicanos analizan que las declaraciones de Trump responden a la estrategia comunicativa del presidente estadounidense para dar cuenta de que está cumpliendo con sus promesas de campaña, orientada ya no en los medios que usa para obtener fines, sino en los resultados que logra.
Por otra parte, algunos observadores mexicanos indican que la presidenta Claudia Sheinbaum ha sabido mantener una postura cauta frente a las declaraciones de Donald Trump, evitando conflictos en la relación bilateral. Sostienen que esta postura denota incluso más destreza o sagacidad de la que muchos esperaban en una relación nada fácil con un presidente de las características de Donald Trump.
La presidenta ha indicado que México y Estados Unidos mantienen el diálogo y la coordinación para frenar el tráfico de fentanilo, cooperar en la desarticulación de grupos dedicados al crimen organizado y, también, para atender los desafíos de la inmigración ilegal proveniente de países del sur.
Sheinbaum también ha objetado que su gobierno asuma una postura de sometimiento a los designios de Trump, por ejemplo, y muy puntual, ante una eventual intervención de las fuerzas armadas estadounidenses en territorio mexicano, incluso si esta es una de las directrices de Trump para atacar a los cárteles de narcos. “Estados Unidos no va a venir a México con los militares; cooperamos, colaboramos, pero no va a haber invasión, eso está descartado”, ha indicado la presidenta últimamente.
Despreciar las leyes, la necesidad de legislación, los procedimientos y las normas no parece el mejor camino bajo un sistema democrático, pero esa tampoco ha sido una preocupación del presidente Trump o de sus electores. Tampoco lo ha sido en países con regímenes populistas, cuyas consecuencias se sienten posteriormente. Casarse con la idea de que “no necesitamos una legislación. Simplemente dije: ‘Vamos a cerrar la frontera’ y ya” puede dañar el sistema democrático, pero facilitará la obtención de resultados. Por ello, pueden ser más aquellos que celebran el despliegue de fuerzas en la frontera sur y la política de deportación masiva.