El presidente de la república de Colombia, Gustavo Petro, ha digerido mal que las instituciones muestren independencia del Poder Ejecutivo, pero, más allá del malestar presidencial, la buena noticia es que existe la separación de poderes en algunas entidades del Estado, según afirman periodistas y medios colombianos.
Al presidente Gustavo Petro le irritó la negativa de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) a interrumpir la programación habitual de los canales de televisión colombiana para la transmisión de una nueva alocución presidencial en respuesta a su solicitud del 15 de octubre.
El mandatario aseguró que ha sido ‘censurado en su propio país’ y cuestionó la decisión emitida por la corporación con base en los criterios de urgencia que determinó la sentencia del Consejo de Estado el pasado 16 de septiembre. La CRC enunció que, el formulario presentado desde el Poder Ejecutivo no manifestaba razones por las cuales la alocución cumpliera con los criterios de urgencia, uso excepcional y delimitación temática.
La CRC no encontró la necesidad de interrumpir la programación de los canales de televisión y aseguró que no hay «una circunstancia grave, sobreviniente o inaplazable» que justifique la interrupción. Si la solicitud de Presidencia es ajustada a los criterios y enviada nuevamente podría ser evaluada y, de cumplir con los requerimientos, será aprobada, indicó la entidad que también fue enfática al subrayar que su decisión no atenta contra la libertad de expresión del jefe de Estado ni contra su derecho a dirigirse al país «sino que atiende al mandato judicial que ordena aplicar criterios objetivos para garantizar el uso razonable, proporcional y excepcional del servicio público de televisión».
En una publicación en su cuenta de X, el mandatario aseguró que: «el presidente de la República de Colombia ha sido censurado en su propio país», hecho que le anima a «invitar» a abogados colombianos e internacionales a «romper la censura en Colombia». Petro ha dicho que su alocución será transmitida por los medios oficiales de Presidencia y por el canal público RTVC a las 7 p.m., de este jueves 16 de octubre. «Invito a toda a la audiencia de Colombia a escuchar lo que iba a decir».
Esta mañana, el director de la W Radio, Julio Sánchez Cristo, ha destacado la buena noticia para Colombia: existe separación de poderes en algunas entidades del Estado. Esta, en efecto, es una buena noticia cuando se insta constantemente a los funcionarios a asumir una actitud de militancia y de activismo en pro del proyecto político del gobierno, desdibujando muchas veces los límites del Poder Ejecutivo que pareciera reclamar obediencia y servidumbre y, en caso contrario, pasa a clasificar entre amigos y enemigos, traidores y fieles.
La molestia del presidente tiene que ver con el hecho de que tres instituciones le han puesto freno a su locuacidad. El Consejo de Estado ha emitido un concepto según el cual las alocuciones presidenciales no se realizan cuando el presidente quiera sino cuando estas realmente se necesiten. En respuesta a dicho concepto, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) optó, en primera instancia, por hacer requerimientos amenazantes a los noticieros de televisión. El presidente, como cabe esperar, justificó la amenaza de la CRC sugiriendo que si había censura para él, habría censura para todos.
Otras instituciones le salieron al paso al razonamiento desfasado del mandatario, tal y como se informó este miércoles en Hoy24. Por un lado, el procurador, quien fue elegido con votos de la coalición de gobierno, y, por el otro, la defensora del pueblo, postulada por el mismo presidente de la república. A la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) no le quedó otra opción que recular, retroceder. La CRC le ha indicado al presidente que su nueva alocución es innecesaria y, por consiguiente, no será transmitida. De tal modo, el presidente siente que ha sido censurado por su propio gobierno.
Pero, como destacaba Sánchez Cristo, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), en realidad “se portaron como tienen que portarse”, es decir, con independencia.
Estas instituciones del Estado colombiano no están a merced de la voluntad del gobierno y deben desempeñar sus roles con los más altos estándares de independencia, más allá de que en cumplimiento de sus funciones, el presidente se sienta censurado o que desafían sus órdenes y voluntad. La razón de ser de estas no es servir a la voluntad del mandatario de turno y en democracia debe prevalecer la división de poderes y la independencia de las instituciones del Estado.