Disuasión, amenazas y líderes que desconocen la mesura y la prudencia

06 janvier 2026 - 10:23

El presidente Donald Trump ha regresado ayer a Washington, tras su estancia en Florida con ocasión de las celebraciones de fin de año. A bordo del avión presidencial, el mandatario ha dicho a la prensa que necesita paz en su hemisferio. Trump justificaba así, nuevamente, la intervención estadounidense la madrugada del sábado en Venezuela para extraer a Nicolás Maduro.

El jefe de la Casa Blanca ha indicado que muchos cubanos, se habla de 32 cubanos del cordón de seguridad de Nicolás Maduro, perdieron la vida durante la extracción del dictador venezolano. Como ya se había comentado previamente en este medio, el presidente Maduro confiaba más en su guardia cubana. Se había rodeado de más agentes cubanos en estas últimas semanas de zozobra e inquietud por las crecientes amenazas del presidente Trump en las que le anunciaba que iría por él.

Trump confirma, entonces, que hubo víctimas del lado venezolano, mientras que del lado americano no reportó víctimas mortales. También ha reiterado que se precisa acceso total al petróleo, pensando en la reconstrucción del país, y que avanzar en ello será vital para la paz del hemisferio. El presidente ha exaltado la Doctrina Monroe diciendo que muchos de sus antecesores la perdieron de vista, pero que él no lo hizo.

Insiste en que sus acciones recientes traerán paz al hemisferio. Mientras hablaba de que Venezuela es un vecino, incluso si no es un vecino directo sí está en el hemisferio, ha dicho que está muy cerca, que es un peligro y que es un país enfermo. Trump también ha hecho referencia a Colombia. Subraya que Colombia también es un país enfermo, administrado o gobernado por un hombre enfermo, ha referido el control de las fábricas de cocaína que se exporta hacia Estados Unidos y, en ese sentido, ha dicho que el gobierno de Colombia y su presidente no podrán hacer lo que hacen por mucho tiempo más y que no descarta una operación en territorio colombiano. Trump ha dicho qué le parece que eso podría estar bien porque Colombia es un país que representa mucho peligro.

El presidente estadounidense habla con el convencimiento y antecedente de su dramática, exitosa e impactante operación en Venezuela, reiterando que las bajas siempre serán mayores para los receptores de sus acciones y reduciendo el máximo daño y efectos colaterales para ellos.

De momento, las palabras de Trump son disuasorias, pero no deja de ser amenazante y abre la puerta a una intervención en Colombia. Las repercusiones de una eventual acción en Colombia serían, no obstante, contraproducentes. En el caso de Venezuela se trata de una dictadura y salvo los más fundamentalistas no hay duda al respecto. En Colombia, más allá de las críticas al régimen populista de Gustavo Petro, se trata de un gobierno y de un presidente legítimo, elegido por los colombianos y cuyo mandato constitucional terminará en breve. La institucionalidad colombiana no puede compararse o equipararse al caso venezolano.

A lo anterior se suman las declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, a través de sus redes sociales, la madrugada de este lunes, en rechazo categórico a las acusaciones del presidente Trump.

Petro ha dicho que las palabras del presidente Trump son amenazas ilegítimas. Adicionalmente, ha defendido su legitimidad, su trayectoria política y su política antidrogas. El jefe del Estado colombiano le ha dicho a Trump que eventuales acciones en territorio colombiano desencadenarían repercusiones severas por parte de la población. Ha reiterado que buena parte del pueblo colombiano le profesa afecto y respeto.

El presidente Petro también ha rechazado de forma tajante las acusaciones personales: “no soy ilegítimo, ni soy narco”, asegura. De su patrimonio, dice, se limita a su vivienda familiar que todavía está pagando con su salario y que sus extractos bancarios son públicos.

Petro, exguerrillero del M-19, ha dicho que por la patria tomaría de nuevo las armas, aunque no es lo que quiere. Ha pedido al presidente de Estados Unidos que deje de calumniarlo y, en evidente desafío a la realidad, hasta sugiere que Estados Unidos ha desencadenado el éxodo de los venezolanos. Para desgracia del hemisferio, ni Trump ni Petro conocen la mesura y la prudencia.

 

 

 

 

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