Cultura: Los arrullos de Nidia Góngora, esencia del Pacífico colombiano

28 août 2025 - 18:56

El diario El País América publica un retrato conmovedor de Nidia Góngora, la voz que ha convertido los arrullos del Pacífico en símbolo de resistencia cultural y memoria viva.

El Pacífico colombiano siempre ha tenido en la música un espacio de expresión vital, una manera de resistir y de reafirmar su identidad. En ese universo sonoro, los arrullos ocupan un lugar privilegiado: cantos espirituales nacidos del sincretismo afro que se interpretan en velorios, fiestas comunitarias y celebraciones religiosas. Son plegarias hechas música, lamentos que se transforman en esperanza, voces que transmiten memoria y comunidad. Entre quienes han llevado esta tradición al reconocimiento internacional destaca Nidia Góngora, una de las artistas más importantes de la escena cultural contemporánea de Colombia.

En el marco del Festival Petronio Álvarez, celebrado este mes en Cali, Góngora volvió a emocionar al público con su capacidad de unir lo ancestral y lo contemporáneo. Su presencia sobre el escenario trasciende lo musical: representa la continuidad de un linaje cultural que enfrenta la discriminación y el olvido histórico que han marcado a las comunidades afrocolombianas.

El reportaje de El País América, publicado este 28 de agosto, subraya cómo Góngora ha convertido los arrullos en un símbolo que viaja más allá del litoral. Con su voz profunda y emotiva ha conquistado espacios en Europa y Estados Unidos, al mismo tiempo que reafirma el vínculo con su territorio y su gente. Ese equilibrio entre lo local y lo global la convierte en un referente: cantar arrullos significa interpretar melodías y, sobre todo, contar la historia de un pueblo que se mantiene vivo gracias a la fuerza de su tradición.

En su trayectoria, Nidia Góngora ha colaborado con músicos de diversas escenas, llevando el sonido del Pacífico a nuevas audiencias. Incluso en esas fusiones, la esencia de los arrullos se mantiene intacta: una cadencia hipnótica que envuelve y conecta, que devuelve a quien escucha la experiencia de lo comunitario.

El cierre de su gira internacional en este 2025, marcado por una presentación que combinó emoción, identidad y espiritualidad, consolida su papel como guardiana de un legado. Más que una cantante, Góngora actúa como puente entre generaciones: los jóvenes la escuchan como una voz fresca y contemporánea, mientras los mayores reconocen en ella la continuidad de lo aprendido en patios y celebraciones familiares.

El Petronio Álvarez, convertido en el gran escenario de la música del Pacífico, sirve cada año como vitrina para esa herencia. Allí, entre marimbas, tambores y cantos corales, la figura de Nidia Góngora se proyecta como la de una artista que preserva y transforma al mismo tiempo. Los arrullos, en su voz, se convierten en testimonio de dignidad, himnos de resistencia y cantos de vida.

En tiempos de globalización acelerada, cuando muchas tradiciones corren el riesgo de diluirse, la obra de Nidia Góngora reafirma la importancia de lo propio. Su música guarda la memoria del Pacífico colombiano y, al mismo tiempo, interpela al mundo entero: la cultura aparece como una forma de luchar, de afirmar la existencia y de proyectar esperanza.

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