Crecimiento en cámara lenta en América Latina

07 octobre 2025 - 05:25

El Banco Mundial mantiene su previsión de crecimiento para América Latina y el Caribe en 2,3 por ciento en 2025 y en 2,5 por ciento en 2026. Los datos muestran que la región sigue siendo la más rezagada en comparación con el resto del mundo.

El informe presentado en Washington bajo el título Emprendimiento transformador para el empleo y el crecimiento transmite un optimismo limitado. Los números confirman que América Latina avanza con lentitud. La brecha con otras regiones se mantiene y los desafíos estructurales continúan pesando más que las oportunidades de cambio.

William Maloney, economista jefe del Banco Mundial para la región, señaló que el entorno internacional se ha vuelto más difícil. La reducción de las tasas de interés se frena y la financiación externa se encarece. Los gobiernos no disponen de margen para bajar sus propias tasas sin arriesgar la salida de capitales. Esa dependencia de decisiones ajenas refleja la vulnerabilidad de las economías latinoamericanas frente a los movimientos financieros globales.

El impacto de los aranceles aplicados por Donald Trump también figura en el diagnóstico. La incertidumbre que generan ha debilitado la inversión, aunque el golpe directo sobre las exportaciones ha sido menos grave de lo anticipado. Brasil es un ejemplo de resistencia. A pesar de soportar un arancel del cuarenta por ciento, solo una fracción reducida de sus exportaciones se dirige a Estados Unidos y la mitad queda exenta. La economía brasileña mantiene previsiones cercanas al 2,4 por ciento en 2025 y 2,2 por ciento en 2026.

México aparece más expuesto a la relación con Washington. Su principal socio comercial condiciona la evolución de su economía. El T-MEC sigue cubriendo la mayoría de los intercambios, lo que ha evitado un golpe mayor. Sin embargo, la renegociación pendiente mantiene la incertidumbre. El Banco Mundial eleva las previsiones mexicanas con un crecimiento que pasaría de 0,5 por ciento en 2025 a 1,9 por ciento en 2027. El margen de mejora depende de la estabilidad del acuerdo y de la capacidad del país para diversificar mercados.

Argentina protagoniza un rebote tras dos años de recesión. El crecimiento estimado alcanza el cuatro por ciento, aunque su recuperación descansa en el apoyo externo. El FMI respalda al país con créditos millonarios y Estados Unidos negocia nuevas líneas de liquidez. La vitalidad de la recuperación argentina contrasta con su fragilidad estructural.

Los casos de Costa Rica y Panamá refuerzan otra lectura. Con previsiones de 3,6 y 3,9 por ciento respectivamente, demuestran que el tamaño del mercado no es determinante. La solidez institucional, la atracción de inversión y un entorno más estable marcan la diferencia frente a economías mayores atrapadas en tensiones internas.

El Banco Mundial insiste en que la región debe invertir en capital humano y favorecer la creación de empresas. El consejo no es nuevo, aunque cobra más peso en un contexto de crecimiento limitado. Los gobiernos parecen más atentos a la coyuntura inmediata que a la construcción de un horizonte común.

El 2,3 por ciento proyectado para 2025 representa más que un dato económico. Es la imagen de una región que avanza con paso corto mientras otros bloques se mueven con mayor rapidez. América Latina necesita transformar sus avances en una estrategia de desarrollo sostenida. Si no lo logra, seguirá ocupando el lugar de una promesa que nunca termina de cumplirse.

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