Colombia, Petro y su primera dama: “la izquierda caviar en su máxima expresión”

27 novembre 2025 - 18:47

“Pan y circo para el pueblo”, una sentencia que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la primera dama, Verónica Alcocer, han llevado a la praxis en todo su esplendor, el de ellos, claro. Mucho hablan del pueblo mientras viven como reyes o como élites emergentes, ‘nuevos ricos’, para decirlo en colombiano, incapaces hasta ahora de mostrar de dónde está saliendo el dinero para tanto despilfarro. Los escándalos les estallan en la cara cada día.

El más reciente ya es un escándalo transnacional. Este es el de los 17 aviones Gripen, comprados a la empresa sueca Saab por valor de 3.652 millones de dólares, con sobrecostos del 48%, en paralelo, la primera dama lleva una vida millonaria en Suecia. Ya se empieza a hablar de denuncias por soborno transnacional y se dice que este contrato es el más turbio que ha realizado Colombia, para ser justos, el gobierno del presidente Petro. Alberto De Filippis analiza los sobrecostos, el proceso turbio del gobierno colombiano y como este asunto se ha convertido en escándalo transnacional y en una auténtica trama de corrupción transcontinental.

Gustavo Petro, que no pierde ocasión para hablar de los pobres y del pueblo, no se resiste a Gucci y a las marcas de lujo, tampoco a cierto tipo de esparcimiento en clubes nocturnos, como ha indicado la prensa británica el fin de semana. La primera dama lleva una vida opulenta en Suecia, entre la crème de la crème y cual celebridad se la ha visto esta semana de compras, acompañada de un buen amigo catalán, el empresario Manuel Grau, quien ha sido beneficiario de dicha amistad recibiendo contratos con el Estado colombiano. Cuando se habla de “izquierda caviar” generalmente asoma un español. ¿Por qué será?

Tailandia compró hace un par de meses cuatro aviones a Saab y pagó 145 millones de dólares por avión. Colombia, en cambio, compró 17 y pagó 215 millones de dólares por avión. ¿Por qué Colombia está pagando 70 millones de dólares más que Tailandia por cada avión comprado? ¿Está la primera dama Verónica Alcocer viviendo como élite emergente en Suecia, gracias al sobrecosto del 48% que pagó el gobierno colombiano por la compra de esos aviones? La oferta inicial de Saab fue de 10 billones de pesos, pero Colombia terminó pagando 16.5 billones de pesos colombianos. ¿Por qué?

El periodista italiano Alberto De Filippis ha presentado este jueves un análisis exhaustivo y comprehensivo del más reciente escándalo que sacude a Colombia. Al inicio de su informe, se excusaba, con ironía, porque sus últimos reportes han estado dedicados al país. Y no hay manera de no hacerlo.

Gustavo Petro cerró un contrato de 3.652 millones de dólares para comprar 17 aviones Gripen a Saab, empresa sueca, pagando un sobrecosto del 48% (si se compara lo que ha pagado Colombia, 215 millones de dólares por avión, frente a los 145 millones que pagó Tailandia por cada aeronave). La inquietud manifiesta en torno a un escándalo de soborno transnacional es razonable y legítima, especialmente cuando la primera dama, Verónica Alcocer, quien fue incluida semanas atrás en la lista OFAC de narcotráfico y lavado de activos, lleva una vida inexplicable en Estocolmo, entre hoteles y tiendas de lujo, clubes exclusivos y fiestas con millonarios. “¿De dónde sale la plata?”. “Hay denuncias en Colombia, Suecia, Europa y Estados Unidos. La Contraloría investiga. Esto apenas empieza”, precisa De Filippis, quien recuerda que, con el gasto millonario de los aviones, el gobierno progresista de Colombia podría haber construido 128 mil viviendas de interés social. Lo que se está pagando por los aviones es más de la mitad del presupuesto destinado a inversión social (salud, educación, vivienda) para 2026.

La realidad es que Colombia necesita aviones nuevos porque los que están a disposición de la Fuerza Aérea ya están obsoletos. El país precisa equipamiento moderno para enfrentar múltiples desafíos: el narcotráfico, los grupos criminales y la defensa de sus fronteras porosas con Venezuela. El problema, dice el periodista, no es que se compre sino cómo se compra y sobre todo cuánto se paga. De Filippis recuerda el escándalo que Petro le hizo a su antecesor, cuando el expresidente Duque quiso comprar aviones, diciendo que debía invertir esos recursos en educación e inversión social. Ahora la Contraloría le ha dado cinco días al gobierno Petro, al Ministerio de Defensa, para que explique por qué pagó tanto.

De Filippis contextualiza en su informe que hace tres años, en diciembre de 2022, el CEO de Saab Micael Johansson precisó que su oferta era de 10 billones de pesos, pero Colombia ha terminado pagando 16.5 billones de pesos. ¿Qué pasó en estos tres años?

Primero, Colombia estaba en negociaciones con Francia para la compra de aviones cazas «Rafale». Los franceses ofrecían transferencia de tecnología, financiamiento a buen precio, ensamblaje de partes en Colombia, un negocio que no sólo traía aviones sino que fortalecía la industria de Defensa colombiana y generaba empleos. Petro, sin embargo, rompió la negociación de un día para otro y se fue con los suecos, puntualiza el periodista. “Fue una decisión estratégicamente estúpida, en criterio del analista. Francia no es cualquier país, es una potencia europea con la que Colombia hace negocios en muchos sectores. No se puede tratar así a un aliado y pensar que no va a haber consecuencias”, agrega.

Por otra parte, entró en escena Noruega como intermediaria en el contrato con Saab. “¿Por qué el negocio involucra a Noruega en el medio, cuando normalmente si se compra aviones a Saab se negocia directamente con Suecia? ¿Qué pinta Noruega ahí? ¿Hay comisiones? ¿Hay alguien cobrando mordidas por hacer de intermediario? Porque cuando aparecen terceros países, así de la nada, en contratos gobierno a gobierno, eso siempre huele a arreglos bajo la mesa”, cuestiona De Filippis.

La primera dama Verónica Alcocer ha regresado a Suecia, hacia finales de octubre, habiendo sido incluida en la Lista Clinton del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y tras una muy breve estancia en Colombia. Alcocer, quien ya vivía en Europa, entre otras cosas, supuestamente estudiando inglés, le ha dicho al medio sueco que trató de entrevistarla esta semana, cuando hacía shopping en Estocolmo, que no habla inglés. ¿De qué vive y cómo paga sus cuentas?

La inclusión en la Lista Clinton cierra las puertas financieras en todo el mundo, no pueden usarse tarjetas de crédito internacionales, ni hacer transferencias en dólares y se vive con el consecuente rechazo de los bancos por las sanciones que pueden recibir las entidades bancarias, explica el periodista citando al mismo ministro Armando Benedetti, también incluido en esa lista, quien ha dicho que no puede ni sacar plata de un cajero. “¿Cómo está pagando todo ese lujo en Suecia la primera dama? ¿De dónde sale la plata?”.

El14 de noviembre, el presidente Petro firma el millonario contrato con Saab y dos días después, Expressen, el medio sueco, devela la vida de lujo de la primera dama en la capital sueca.

Camilo Enciso, secretario de transparencia durante el gobierno de Juan Manuel Santos, ha presentado una denuncia formal ante la Fiscalía Anticorrupción de Suecia, pidiendo que investiguen el posible soborno transnacional. La denuncia indica que hay motivos razonables para sospechar que se han ofrecido ventajas indebidas a funcionarios públicos extranjeros o a personas relacionadas con ellos para influir en una decisión de contratación pública. “Hay sospecha de que alguien le está pagando a Alcocer para que Petro firme el contrato con Saab. Y la denuncia pide que se investigue si entraron o salieron fondos de Suecia para Alcocer, si alguna empresa sueca está pagando sus cuentas, si esos beneficios se dieron justo cuando se tomaban decisiones sobre el contrato”, interpreta el analista político.

Por su parte, el abogado Juan Carlos Portilla ha realizado tres denuncias: dos en Colombia por lavado de activos y una ante la Autoridad de Lucha contra el Blanqueo de Capitales (AMLA), la autoridad europea contra el lavado de activos, para investigar las transacciones de Alcocer.

En este contexto no hay que perder de vista el anuncio de Petro, en julio de este año, indicando que Colombia saldrá de la OTAN. Esta decisión está conectada con todos los hechos aquí descritos, sostiene el periodista italiano. “Colombia es socio global de la OTAN desde 2017 y es el único país de toda América Latina con ese estatus que le da acceso a entrenamiento militar de primer nivel, a intercambio de información sobre crimen organizado, a estándares internacionales para las Fuerzas Armadas, a cooperación en ciberseguridad, desminado y derechos humanos, pero, sobre todo, a intercambio de información sobre crimen organizado. Recibe información y brinda información. Es un privilegio que muchos países desearían tener, pero supuestamente por razones ideológicas el presidente colombiano ha optado por sacrificar la cooperación militar con las potencias más avanzadas del mundo y su decisión tiene lugar cuando está comprando los aviones suecos, en condiciones turbias, cuando la primera dama está viviendo como millonaria en Suecia, cuando aparecen en una lista de lavado de activos y cuando se empiezan a denunciar sobornos en tres continentes”. Toda una trama de corrupción transcontinental.

“¿Es casualidad que Petro se aleje de la OTAN, que incluye a Estados Unidos, que se acerque a Suecia y que deje plantada a Francia, que también es miembro de la OTAN? Este es uno de los escándalos más grandes en la historia reciente de Colombia y esto apenas empieza a destaparse. Mientras tanto, Petro sigue hablando de los pobres, del pueblo, de la justicia social, pero su señora anda tomando champán con millonarios en Estocolmo, con plata que nadie sabe de dónde sale. Algunos dicen que esta es la izquierda caviar en su máxima expresión, hablando del pueblo pero viviendo como reyes”, finaliza De Filippis.

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