El Ranking de Impacto 2025 de Times Higher Education volvió a confirmar un dato que pasa casi desapercibido en los debates regionales: las universidades chilenas lideran en sostenibilidad en América Latina. La Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad del Desarrollo y la Universidad Andrés Bello se ubicaron entre las diez instituciones más comprometidas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU en el continente.
No es un logro menor. El ranking evalúa a 2.526 universidades de 130 países según su avance en temas como carbono-neutralidad, reducción de la pobreza, equidad de género y educación de calidad. Chile destaca especialmente en la construcción de alianzas estratégicas, un indicador que refleja el potencial de sus universidades para dialogar con gobiernos, sector privado y comunidades.
La Pontificia Universidad Católica brilló por su trabajo en innovación industrial, estructuras sostenibles y protección marina. La Universidad del Desarrollo sobresalió en igualdad de género, empleo inclusivo e instituciones de paz y justicia. La Universidad Andrés Bello fue reconocida por su acción climática y su meta de carbono-neutralidad al 2038, doce años antes del objetivo nacional.
Mientras gran parte del debate político en América Latina gira en torno a la crisis económica y la polarización, el mundo universitario chileno demuestra que la región tiene capacidades para pensar el desarrollo de manera distinta. La sostenibilidad no es solo plantar árboles o eliminar plásticos de un campus. Es repensar el rol de la universidad en la sociedad, orientarla hacia la generación de conocimiento útil para resolver problemas estructurales y formar profesionales conscientes de su responsabilidad ambiental y social.
Estos resultados son un llamado de atención para los sistemas universitarios latinoamericanos. Las universidades no pueden limitarse a transmitir contenidos. Su misión es construir futuro, y en un mundo marcado por la crisis climática y la desigualdad, el futuro será sostenible o no será.
Chile ofrece un ejemplo de que, incluso en contextos políticos complejos, se puede avanzar en estrategias universitarias coherentes con los desafíos globales. Otras universidades latinoamericanas ya trabajan en esta senda. La meta es clara: que la sostenibilidad deje de ser un ranking para convertirse en la esencia de la educación superior regional.