El gobierno chileno avanza en su plan para expropiar parte de los terrenos de la ex Colonia Dignidad y convertirlos en un sitio de memoria. La medida busca rendir homenaje a las víctimas de este enclave creado en 1961 por el nazi Paul Schäfer, donde durante décadas se cometieron violaciones sistemáticas de derechos humanos.
El decreto firmado este lunes por los ministros de Justicia, Vivienda y Bienes Nacionales permitirá expropiar 117 hectáreas del predio ubicado en la región del Maule. Entre los espacios que pasarán a manos del Estado figuran la casa de Schäfer, la bodega de papas —usada como centro de detención y tortura—, el hospital de la Colonia y la portería de acceso. También se incluyen fosas donde existen evidencias de inhumaciones y exhumaciones de desaparecidos durante la dictadura.
Memoria de un enclave de horror
Colonia Dignidad fue fundada como un asentamiento agrícola por Schäfer, quien huyó de Alemania tras ser acusado de abuso infantil. En Chile, consolidó una comunidad cerrada que combinaba culto personal, trabajo forzado y abusos sexuales contra menores. Durante el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), la DINA utilizó el lugar como centro clandestino de detención, tortura y exterminio de opositores políticos. Schäfer fue capturado en 2005 en Argentina, extraditado y condenado por abusos sexuales e infracción a la ley de armas. Murió en 2010 sin ser juzgado por crímenes de lesa humanidad.
Un memorial como deuda histórica
El plan de expropiación fue anunciado en 2024 por el presidente Gabriel Boric. Según el ministro de Justicia, Jaime Gajardo, la intención es crear un sitio abierto al público que permita conocer los crímenes cometidos y genere conciencia para evitar que hechos similares se repitan. “Será un lugar de reflexión para todos los chilenos”, afirmó.
El proceso tomará varios meses e incluirá la indemnización a actuales propietarios y residentes del lugar, hoy conocido como Villa Baviera, donde viven alrededor de un centenar de personas. La meta es concluirlo antes de marzo de 2026, fin del mandato de Boric.
Mirada latinoamericana
Convertir espacios de terror en sitios de memoria no es un gesto simbólico menor. En América Latina, la recuperación de centros de detención y tortura representa un acto de justicia histórica y una herramienta para fortalecer la democracia. La memoria no es solo recuerdo; es garantía de no repetición.
Chile, al avanzar en este proyecto, envía un mensaje claro: no habrá futuro sin verdad, justicia y memoria. La dignidad colectiva comienza por nombrar lo innombrable y devolver la voz a quienes el horror intentó silenciar.