Aurelio Suárez es académico y catedrático universitario, analista económico en medios de comunicación colombianos, autor de más de una docena de libros, muchos de los cuales están dedicados a criticar el modelo económico neoliberal, ha sido directivo de organizaciones gremiales, cafeteras, agropecuarias y del comercio y, naturalmente, su trayectoria vital acusa la intensa militancia en la izquierda política colombiana. Suárez ha escrito un libro que se publicó, semanas atrás, en la editorial Ariel y ya da de qué hablar en la Colombia progresista: “Cambio en reversa”.
Suárez reflexiona aquí sobre esta oportunidad perdida para la izquierda colombiana que ha significado el gobierno Petro. Una oportunidad perdida para “hacer realmente un cambio desde el poder”.
Y es que el arribo de Gustavo Petro a la Casa de Nariño constituyó esperanza y grandes expectativas de cambio para millones de colombianos. Pero, transcurridos tres años de gestión, Petro y la izquierda deben más de lo que han sumado. Aunque el líder izquierdista mantiene un importante apoyo de base, una suerte de militancia ciega que ignora todos los escándalos del líder y de sus funcionarios y que cierra filas en torno a su mesías y redentor, cosa que también ha ocurrido con otros populistas latinoamericanos en este cuarto de siglo del siglo XXI, hay muchos otros, como Suárez, que han tomado distancia porque sienten que la praxis de la izquierda en el poder no se corresponde con las ideas, principios y valores de la izquierda.
Para estos, la decepción ha sido rotunda. Según esboza el texto, se ha mantenido el “continuismo de la política económica neoliberal, de la política exterior, de las inicuas relaciones comerciales y de las políticas públicas que sus antecesores aplicaron”.
Todo ello ha agravado los problemas del país y, peor aún, ha destruido pilares fundamentales de Colombia: “Los hechos contradicen la retórica petrista y, antes bien, explican cómo el engañoso ‘reformismo’ es la agenda esencial de los grandes poderes nacionales e internacionales”.
El libro remite a la historia política de Colombia y a la presencia permanente de Estados Unidos en los asuntos locales del país cafetero. Nota, además, como Petro fue abriéndose paso en estas décadas y se aproximó a los centros de decisión. El autor defiende que en este libro ha tomado distancia de sus apreciaciones personales subjetivas y que su ensayo se basa en información precisa y contrastada, dice presentar un análisis juicioso que sustenta cada uno de sus argumentos y que, por tanto, constituye una pieza relevante para entender el país, así como el porqué de los líderes que lo gobiernan.
Suárez estima que el cambio prometido por Petro va en reversa y qué Colombia, que irá a elecciones en mayo de 2026 para elegir presidente, no debería tener otro mandatario como el actual. Periodistas del podcast de la Universidad de Georgetown han entrevistado a Suárez este martes y le han pedido abundar en sus observaciones y análisis.
El autor ha dicho que “cuando se posicionó el exguerrillero del M-19, Gustavo Petro, en la presidencia de Colombia, el país pensaba que iba a haber un cambio, como él mismo lo propagaba”. En ese sentido, el libro pretende evaluar si efectivamente ese cambio se realizó y se concretó o si no fue así.
Suárez nota que los problemas históricos y recurrentes del país lejos de solucionarse se han potenciado y hasta agravado en un país que ha sido exportador de materias primas y altamente dependiente de la deuda pública, donde la violencia persiste y la protesta social enfrenta grandes desafíos. Por otra parte, esos elementos claves enquistados y que han marcado negativamente la historia y la política del país y a su clase política, como son la corrupción y el clientelismo, lejos de experimentar un cambio, no ya desaparecer y ser erradicados, pero al menos sí ceder o disminuir, con el gobierno Petro se han reforzado.
El analista explica, desde esa mirada crítica de la ideología escorada a la izquierda, que la labor reformista de Petro, “curiosamente está inspirada en documentos del Fondo Monetario Internacional, de la OCDE, del Banco Mundial y del BID”. Es decir, las reformas, laboral, pensional y de salud, impulsadas por el gobierno Petro, han tratado de complacer los designios neoliberales y no se corresponden en rigor con los ideales de izquierda. “Es sorprendente que alguien que combate durante mucho tiempo esos mandatos hoy, realmente, se vuelve una réplica de la agenda que esos organismos desarrollan en el país”.
El autor plantea, a modo de gran conclusión, que en el gobierno de Gustavo Petro no ha habido un crecimiento económico importante y ni siquiera los indicadores de desigualdad, que prometió disminuir drásticamente, han caído de forma notable, apenas experimentan cambios marginales.
La crítica de Suárez se hace más dura hacia el final de la entrevista, cuando destaca que las políticas públicas de Petro han producido un efecto de “destrucción de bastiones fundamentales de la vida nacional”. En ese sentido, describe la política del actual gobierno con Ecopetrol, empresa de petróleos y bandera del país, que se ha visto sometida a “una poco preparada y un poco inventada transición energética” que la ha llevado prácticamente a “una situación de insolvencia y de pocas posibilidades de desarrollo. Está paralizada y viene en decadencia”.
Finalmente, Suárez diserta, razona y reflexiona en torno al futuro de la izquierda y nota que sus posibilidades han sido mermadas, dañadas por la gestión populista del petrismo. La izquierda “ha sido prácticamente destruida por este gobierno, con un balance tan negativo y cuya perspectiva política en las próximas elecciones está en serias dificultades”, puntualiza.