Boric exige ante la ONU que Netanyahu enfrente un juicio internacional por genocidio

24 septembre 2025 - 14:40

El presidente de Chile, Gabriel Boric, utilizó la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York para formular una de sus declaraciones más contundentes en política exterior. En su  discurso como jefe de Estado ante el organismo, afirmó que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, debe responder ante un tribunal internacional por el genocidio en Gaza, y que esa es la vía para hacer justicia sin reproducir la lógica de la violencia.

“Quiero ver a Netanyahu y a los responsables del genocidio contra el pueblo palestino enfrentados a un tribunal de justicia internacional”, expresó Boric, antes de añadir que no desea la destrucción física del líder israelí, sino la sanción judicial de su responsabilidad política y militar. Sus palabras, de alto impacto diplomático, resonaron en un auditorio marcado por la división respecto a la guerra en Gaza y a la parálisis del Consejo de Seguridad.

La guerra se desencadenó tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que dejó más de 1.200 víctimas, en su mayoría civiles, según cifras oficiales recopiladas por AFP. Desde entonces, la ofensiva israelí sobre Gaza ha provocado, de acuerdo con el Ministerio de Salud del enclave, más de 65.000 muertes, en su mayoría civiles, un número que dimensiona la magnitud de la tragedia humanitaria. Boric describió la situación como “una crisis global porque es una crisis de la humanidad”, subrayó que miles de inocentes pierden la vida únicamente por el hecho de ser palestinos, lo que convierte a Gaza en un símbolo del descrédito internacional y de la incapacidad colectiva para detener la violencia.

La intervención de Boric conecta con una tradición histórica de la diplomacia chilena, pero también con un elemento cultural particular: la presencia de la mayor comunidad palestina fuera de Oriente Medio, con cerca de medio millón de descendientes en Chile. Este vínculo ha configurado un mapa de afinidades que trasciende los gestos coyunturales y ha situado al país sudamericano como un interlocutor constante en los foros internacionales cuando se aborda la cuestión palestina.

Chile reconoció oficialmente a Palestina como Estado en 2011 y respaldó su ingreso en la UNESCO. En noviembre de 2023, Boric decidió retirar a su embajador en Tel Aviv en protesta por las acciones militares en Gaza, una medida que mantuvo congelada la relación diplomática sin llegar a romperla. La continuidad de ese distanciamiento refleja una postura de firmeza que se acentúa con la apelación a un proceso penal internacional contra Netanyahu.

La declaración refuerza la figura de Boric como un mandatario que situó la causa palestina en el corazón de su política exterior y al mismo tiempo proyecta a Chile como un actor capaz de sostener una voz propia dentro del escenario internacional. En un escenario donde las potencias occidentales vacilan frente al conflicto, la apelación a la justicia internacional traza una frontera precisa al recordar que la paz solo puede construirse sobre la responsabilidad de los dirigentes y el reconocimiento de las víctimas como portadoras de dignidad y derechos.

La propuesta de Boric difícilmente se traduzca en un proceso judicial inmediato contra Netanyahu, dado el peso de los equilibrios geopolíticos y el poder de veto en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, la carga política de la intervención es evidente. Recoloca el tema palestino en la agenda de la Asamblea General y abre un espacio para que otros Estados, especialmente aquellos con sociedades sensibilizadas frente a la tragedia en Gaza, encuentren un lenguaje común en torno a la necesidad de justicia.

El discurso del mandatario chileno se inscribe en la tradición de líderes que utilizan la ONU como plataforma para interpelar al sistema internacional. Al pronunciar este discurso en el tramo final de su mandato, Boric intenta dejar una huella de coherencia política y de densidad ética, sosteniendo que la paz surge de la rendición de cuentas y del enjuiciamiento de quienes transformaron el poder en herramienta de devastación.

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