Bogotá abre el Festival Cordillera con Bosé, Rubén Blades y Carlos Vives

13 septembre 2025 - 13:00

La primera jornada del Festival Cordillera convirtió a la capital colombiana en un escenario abierto a los sonidos iberoamericanos, con la participación de figuras consagradas como Miguel Bosé, Rubén Blades y Carlos Vives. El evento, que se celebra en el parque Simón Bolívar, reunió también a la banda cubana Orishas, al argentino Paulo Londra y a una serie de artistas emergentes que completaron una programación variada y atractiva para el público local e internacional.

Desde su creación, el Festival Cordillera busca consolidarse como una vitrina de la diversidad musical latinoamericana, y la edición de este año confirma esa ambición. El regreso de Miguel Bosé a los escenarios colombianos, después de varios años de ausencia, fue uno de los momentos más esperados. Su repertorio, marcado por décadas de éxitos, conectó con una audiencia que reconoció en cada canción parte de la memoria sentimental de varias generaciones.

El turno de Rubén Blades, referente de la salsa consciente, aportó un tono de compromiso social y político a la velada. Sus letras, siempre cargadas de reflexión sobre la realidad latinoamericana, encontraron eco en un público diverso que aplaudió tanto la fuerza de la música como la vigencia de su mensaje. La presencia del panameño ratificó el lugar del festival como espacio donde la música funciona también como crónica social y memoria viva de la región.

Carlos Vives, por su parte, encendió la noche con una propuesta que mezcla vallenato, pop y fusiones tropicales. El colombiano, acostumbrado a movilizar grandes audiencias en su propio país, convirtió su presentación en un acto de celebración colectiva, donde los asistentes corearon sus temas más conocidos y bailaron al ritmo de una tradición renovada que ha sabido conquistar escenarios internacionales.

El público bogotano respondió con entusiasmo. Miles de personas acudieron desde temprano, portando banderas, camisetas y carteles que celebraban la reunión de artistas tan distintos en un mismo espacio. La organización destacó la presencia de visitantes de países vecinos como Ecuador, Perú y Venezuela, así como de un contingente significativo de asistentes procedentes de España, lo que refuerza el carácter transnacional del festival.

Más allá de los conciertos, el Cordillera ofreció espacios de gastronomía, arte urbano y actividades paralelas orientadas a jóvenes y familias, que ampliaron la experiencia cultural del evento. Los organizadores subrayaron que el festival busca consolidarse no solo como encuentro musical, sino también como un punto de encuentro para pensar la identidad compartida de América Latina a través de sus expresiones artísticas.

La primera jornada dejó en claro que el Cordillera se ha transformado en un referente del calendario cultural de la región andina. Su capacidad de reunir a artistas de trayectorias tan distintas, junto a nuevas generaciones que exploran géneros urbanos y fusiones experimentales, confirma que Bogotá es hoy una capital cultural con proyección continental.

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