Argentina lidera en solidaridad hacia los refugiados, según Ipsos 2025

16 juillet 2025 - 17:38

El último informe global de Ipsos sobre las actitudes hacia los refugiados, publicado este julio en el marco del Día Mundial del Refugiado, ofrece una radiografía inquietante y, a la vez, esperanzadora del mundo actual. A nivel global, el respaldo al derecho de buscar refugio se mantiene, pero con fisuras: crecen las dudas sobre los motivos de los solicitantes, la capacidad de integración y el papel de los países de acogida.

Pero en medio del escepticismo y la saturación política del hemisferio norte, Latinoamérica vuelve a dar señales de su capacidad ética. En particular, Argentina se posiciona como el país más solidario de la región y uno de los más abiertos del mundo. Según Ipsos, el 73 % de los argentinos apoya firmemente el derecho de los refugiados a establecerse en su país; una cifra que supera ampliamente la media mundial (67 %) y que rivaliza incluso con las naciones escandinavas.

¿De dónde nace esta actitud? Argentina tiene una historia compleja, tejida con olas migratorias que dejaron huella en su ADN colectivo. Italianos, españoles, sirios, paraguayos, bolivianos, haitianos y ucranianos han encontrado, con sus tropiezos y contradicciones, un espacio de reinvención al sur del continente. Esa memoria migrante —incluso cuando fue forzada o empobrecida— parece traducirse hoy en una sensibilidad más fina hacia quienes huyen de guerras, persecuciones o crisis climáticas.

Este informe, sin embargo, no es motivo para el aplauso fácil. La misma Ipsos advierte que aunque hay una mayoría que apoya el asilo, solo una minoría participa activamente en acciones solidarias. En 2025, solo el 29 % de los encuestados en América Latina dijo haber hecho algo concreto en favor de los refugiados. La distancia entre el discurso y el compromiso sigue siendo el talón de Aquiles de nuestra época.

Además, la región no es ajena a sus propias paradojas: mientras Argentina lidera en apoyo a los refugiados, países vecinos aplican políticas ambiguas hacia migrantes de Venezuela, Haití o Nicaragua. Las fronteras latinoamericanas también discriminan, detienen y expulsan. El desafío de coherencia es doble: acoger al que llega, y dignificar al que se va.

El informe global 2025 muestra que la hospitalidad no es un gesto espontáneo, sino una política sostenida. Si Argentina es hoy ejemplo, es porque aún resuenan las palabras grabadas en su tradición: “el otro soy yo”.

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