Argentina en la cuerda floja: cinco claves para entender la crisis que amenaza el plan Milei

01 octobre 2025 - 11:59

El presidente argentino enfrenta su momento más crítico tras la derrota electoral en Buenos Aires y el desplome de los mercados. El acuerdo con el FMI, que prometía consolidar la estabilización económica, no logró reabrir el acceso a los mercados internacionales ni destrabar las inversiones esperadas. Un inesperado salvavidas del Tesoro de Estados Unidos, con un swap de 20.000 millones de dólares, ofrece un respiro temporal. Sin embargo, la fragilidad política del gobierno y la pérdida de aliados estratégicos plantean dudas sobre la viabilidad del programa de reformas estructurales de Milei en un país que vuelve a enfrentarse al fantasma de la inestabilidad.

 El equilibrio económico que Javier Milei construyó durante sus primeros 18 meses de gobierno se derrumbó en apenas dos meses. Entre julio y septiembre de 2025, una serie de derrotas políticas, un escándalo de corrupción que salpicó al entorno presidencial y una contundente derrota electoral en la provincia de Buenos Aires desataron turbulencias financieras que pusieron en jaque el plan de estabilización. El dólar se disparó hacia el techo de la banda de flotación, el riesgo país perforó los 1.500 puntos básicos y la bolsa se desplomó un 12%, según datos del mercado financiero argentino.

La crisis evidenció la fragilidad de un modelo que, pese al respaldo del Fondo Monetario Internacional y a haber levantado el cepo cambiario sin sobresaltos, no logró generar la confianza necesaria para atraer inversiones de largo plazo ni reabrir el acceso a los mercados internacionales de capital. Las tasas de interés permanecieron elevadas, alcanzando el 70% en el peor momento de la crisis, mientras la recuperación económica perdía fuerza y las presiones recesivas volvían a asomar.

El inesperado anuncio del Tesoro de Estados Unidos, ofreciendo un swap de monedas por 20.000 millones de dólares, capitalizó el alineamiento incondicional de Milei con Donald Trump. Este salvavidas financiero equivale en tamaño al programa del FMI y busca blindar la estabilidad cambiaria hasta finales de 2026. Sin embargo, los analistas coinciden en que el respaldo estadounidense solo gana tiempo: sin reconstruir una coalición política sólida y sin avanzar en las reformas estructurales, el fantasma del fracaso sigue presente en un país acostumbrado a ciclos de crisis recurrentes.

  1. El acuerdo con el FMI: expectativas cumplidas e incumplidas

El 11 de abril de 2025, el directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó el acuerdo con Argentina, una pieza clave en la lógica del plan de estabilización de Milei. La inyección de financiación externa permitiría reforzar las reservas internacionales, levantar los controles cambiarios y recuperar el acceso a los mercados internacionales de capital. El objetivo era destrabar una fuerte corriente de inversiones en sectores estratégicos como minería, energía y renovables, proyectando al país hacia un sendero de estabilidad y crecimiento vigoroso.

Los límites cambiarios se levantaron sin sobresaltos iniciales. El dólar se estabilizó entre 1.100 y 1.300 pesos, cerca de la franja central de la banda de flotación acordada con el FMI, que inicialmente tenía una amplitud del 40%. La cuantiosa inyección de recursos llevó las reservas internacionales a 40.000 millones de dólares, 30.000 millones netos de las cuentas corrientes en dólares del sistema bancario en el Banco Central de la República Argentina. Esto representó el 100% de los pasivos monetarios del BCRA en moneda nacional.

Sin embargo, pese a estos logros y a la fuerte reducción del riesgo país de 900 a 600 puntos básicos, la señal no alcanzó para reabrir el acceso de Argentina a los mercados financieros internacionales ni para poner en marcha el círculo virtuoso previsto. Las tasas de interés en moneda local, aunque descendieron tras el acuerdo, permanecieron elevadas respecto de la inflación proyectada, y la recuperación económica empezó a perder fuerza. Para muchos analistas, esta combinación era premonitoria de problemas mayores.

  1. El giro político de julio: cuando Milei perdió a sus aliados

Durante los primeros 18 meses de gobierno, la política jugó a favor de la economía. Milei logró mantener el equilibrio fiscal, hacer valer sus vetos para blindarlo y aprobar leyes centrales de su programa. Gozaba de alta popularidad y los resultados económicos, sobre todo la estabilidad cambiaria y la fuerte caída de la inflación, le permitían sostenerla a pesar del feroz ajuste fiscal. Hasta los sindicatos, habitualmente combativos, parecían llamados a silencio y las movilizaciones concitaban escasa adhesión en las calles.

Desde julio de 2025, el escenario cambió radicalmente. El Congreso aprobó, por amplias mayorías, mejoras en jubilaciones que el presidente vetó. Aunque ese veto se sostuvo inicialmente, luego debió aceptar derrotas sucesivas cuando el Congreso levantó el veto a la ley de emergencia en discapacidad y más tarde a las normas que garantizan el reparto automático de fondos a las provincias, el financiamiento universitario y la emergencia pediátrica. Se consolidó así un bloque legislativo con capacidad de imponerle límites claros al Ejecutivo.

Encandilado por el éxito inicial de su programa y su popularidad, Milei apostó por transformar a La Libertad Avanza en un partido de alcance nacional, concentrando el poder político en esa fuerza. En el proceso se enfrentó y compitió por el poder nacional y local tanto con los gobernadores como con aliados clave como Propuesta Republicana, que habían sido fundamentales para llevar adelante su agenda durante el primer año y medio. Este error de cálculo dinamitó la coalición política que lo había sostenido hasta ese momento.

  1. El escándalo Spagnuolo: un misil contra la narrativa anti-corrupción

El caso Spagnuolo representó un golpe devastador para la legitimidad del gobierno. El director de la Agencia Nacional de Discapacidad, abogado personal y amigo del presidente quedó involucrado en un escándalo que sacudió los cimientos de la narrativa oficial. La filtración de audios que involucraron a funcionarios cercanos a Milei en presuntas maniobras de corrupción operó como un misil a la línea de flotación del discurso presidencial contra la denominada casta corrupta, pilar fundamental de su legitimidad política.

La reacción de los mercados no se hizo esperar ante este golpe a la credibilidad del gobierno. Se desató un pánico contra el peso apenas contenido con tasas de interés exorbitantes que alcanzaron el 70%, mientras los bonos globales se derrumbaban y el riesgo país subía de forma disparada. Era el reflejo del escepticismo sobre la capacidad de un gobierno sin apoyo político y con creciente descrédito ciudadano para sostener el equilibrio fiscal, considerado la piedra angular del plan económico acordado con el FMI.

El escándalo hirió de gravedad la narrativa en la que Milei había fundado parte central de su capital político. El presidente, que había llegado al poder prometiendo terminar con la corrupción de la clase política tradicional, veía cómo su propio entorno quedaba salpicado por acusaciones similares. Este episodio amplificó las dudas sobre la viabilidad del programa de reformas y la capacidad del gobierno para mantener la cohesión necesaria en momentos de crisis económica y política.

  1. La derrota en Buenos Aires: golpe que desata el pánico financiero

El 7 de septiembre de 2025, La Libertad Avanza sufrió una amplia derrota a manos del peronismo en las elecciones legislativas de medio término en la provincia de Buenos Aires, gobernada por el peronista Axel Kicillof. Estas elecciones renovaron la mitad del Congreso y los concejales municipales de la provincia más poblada y estratégica de Argentina. La derrota confirmó los peores temores del mercado sobre el debilitamiento político del gobierno y su capacidad para sostener el rumbo económico trazado.

Los mercados financieros reaccionaron de manera virulenta. El dólar trepó al techo de la banda de flotación establecida en el acuerdo con el FMI, obligando al Banco Central a vender más de 1.000 millones de dólares en apenas tres días para intentar contener la escalada. El riesgo país se disparó hasta 1.500 puntos básicos, símbolo elocuente de la pérdida de confianza en la viabilidad del programa económico. La bolsa porteña se desplomó un 12%, completando el cuadro de turbulencia financiera.

La derrota electoral tuvo implicaciones que trascendieron lo inmediato. Con un Congreso ahora más hostil y sin perspectivas de ampliar su bancada en las elecciones legislativas de octubre de 2025, Milei perdía la posibilidad de construir desde una posición de fuerza las alianzas necesarias para impulsar el ambicioso programa de reformas estructurales. El resultado comprometía seriamente la estrategia política del gobierno y ponía en duda su capacidad para proyectarse hacia la reelección de 2027.

  1. Salvavidas estadounidense: 20.000 millones para ganar tiempo

Cuando todo parecía indicar el principio del fin de otra experiencia de estabilización frustrada en Argentina, llegó el anuncio del Tesoro de Estados Unidos. Capitalizando el alineamiento incondicional de Milei con el presidente Donald Trump, Washington extendería a Argentina un swap de monedas por 20.000 millones de dólares, una operación equivalente en tamaño al programa del FMI que llevó laboriosos meses de negociación. Trump aprovecha la operación para posicionarse geopolíticamente en la región con gobiernos afines y frente a su archirrival, China.

El mecanismo consiste en una venta de dólares a cambio de pesos argentinos con un acuerdo de recompra a un precio y plazo preestablecidos, destinado a cubrir vencimientos de capital e intereses con acreedores oficiales y privados hasta finales de 2026. Sumado a las reservas internacionales del BCRA, ya reforzadas por los desembolsos del FMI, Argentina pasa a contar con una coraza envidiable: liquidez internacional en moneda fuerte equivalente al 100% de los vencimientos de deuda y pagos de interés de los próximos 15 meses.

Esta operación debería traducirse en una distensión sostenida de las presiones sobre el dólar, una baja de las tasas domésticas, un estímulo para la economía y una caída pronunciada del riesgo país, idealmente hasta niveles compatibles con el regreso de Argentina a los mercados internacionales de capital. Las primeras reacciones del mercado apuntan en esa dirección. Sin embargo, para consolidar esta reacción favorable será indispensable blindar el equilibrio fiscal y avanzar con la agenda de reformas, algo que requiere reconstruir una coalición política sólida.

El respaldo del Tesoro estadounidense ofrece un respiro temporal que puede extender la viabilidad del plan de estabilización hasta 2026. Pero la pregunta que sobrevuela Buenos Aires es si este tiempo será suficiente para que Milei reconstruya sus alianzas políticas, recupere credibilidad tras el escándalo de corrupción y obtenga un resultado favorable en las elecciones de octubre que le permita gobernar. Sin ese equilibrio político-económico, el fantasma del regreso del kirchnerismo en las elecciones presidenciales de 2027 seguirá alejando las inversiones de largo plazo necesarias para el crecimiento sostenido.

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