América Latina mira a Sevilla: la cumbre que discute su futuro

01 juillet 2025 - 17:42

La IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo que comenzó este lunes en Sevilla no es solo un foro europeo. Representa, en gran parte, el futuro de regiones como América Latina. Allí, la falta de políticas de desarrollo real, la desigualdad y la pobreza se combinan con crisis políticas y el avance del crimen organizado.

El secretario general de la ONU, António Guterres, insistió en la necesidad de movilizar recursos para el desarrollo global. Recordó que los compromisos internacionales no han sido suficientes y que hoy el gasto militar mundial supera con creces los fondos destinados a erradicar la pobreza. “Sin desarrollo no hay paz”, dijo. La frase no es nueva, pero el contexto la vuelve más urgente.

Pedro Sánchez, anfitrión de la cumbre, anunció la apertura de la “Casa de Naciones Unidas” en Madrid. La iniciativa busca proyectar a España como un actor global y como puente entre Europa y América Latina. Para Sánchez, “el mundo necesita unas Naciones Unidas fuertes” y España tiene la responsabilidad de apoyar el multilateralismo.

América Latina aparece en estos foros como la región que necesita más recursos para la adaptación climática, la inversión en educación, salud y empleo. Países como Colombia, Perú o Bolivia han visto retrocesos importantes en desarrollo humano desde la pandemia. La CEPAL calcula que se necesitarán décadas para volver a niveles de crecimiento sostenido si no llegan inversiones y cooperación internacional.

Sin embargo, la región también sufre la falta de liderazgo común. La fragmentación política impide una voz unificada en cumbres como la de Sevilla. Mientras cada país negocia su agenda bilateral, las potencias globales diseñan los marcos de financiamiento. Latinoamérica sigue recibiendo poco y cediendo mucho.

La cumbre de Sevilla busca un compromiso real con el desarrollo. Pero si ese compromiso no se traduce en políticas efectivas y recursos disponibles para el Sur global, incluidas las economías latinoamericanas, el resultado será más migración forzada, más violencia y menos gobernabilidad.

“Sin políticas de desarrollo, habrá más miseria, desigualdad y conflictos”, dijo Sánchez en Sevilla. La región latinoamericana conoce bien esa ecuación.

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