Administración Trump endurece su política de deportación también con los cubanos

03 septembre 2025 - 16:29

Un vuelo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) trasladó a La Habana la semana pasada a 161 deportados cubanos. Muchos de ellos llevaban varios años sin pisar la isla. Este vuelo constituye la mayor cantidad de deportados cubanos recibidos hasta la fecha y, además, es la primera vez que el régimen cubano permite a medios internacionales filmar el arribo de un vuelo con sus connacionales deportados.

El jueves 28 de agosto, autoridades cubanas recibieron a 161 inmigrantes irregulares (37 mujeres y 124 hombres) deportados desde Estados Unidos. El vuelo aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana en cumplimiento de los acuerdos migratorios bilaterales, según la información del régimen cubano.

El periodista Mario Pentón confirmó que fue el octavo vuelo de deportación de cubanos este año desde Estados Unidos. En total, ha habido 33 vuelos desde distintos países de la región en 2025, que han retornado a 1.001 personas, de las cuales 863 fueron devueltas desde Estados Unidos.

Patrick Oppmann, corresponsal de CNN que tuvo acceso exclusivo al inusual vuelo de deportación, relató este martes: “Al llegar, a los deportados se les retiraron los grilletes de muñecas y tobillos y, uno a uno, descendieron por la escalerilla del avión chárter 767 para ser reprocesados por funcionarios cubanos de inmigración y sanidad que los esperaban. Algunos parecían visiblemente aturdidos por regresar de repente a su tierra natal”. El hecho de haber sido trasladados con esposas y grilletes habría afectado la circulación sanguínea de algunos deportados. También denunciaron tratos deshumanizantes durante las detenciones.

Oppmann explica en su reportaje —“Salieron de Cuba en busca del sueño americano. El ICE los devolvió con grilletes”— que durante décadas los inmigrantes cubanos que pisaban suelo estadounidense eran tratados como refugiados que huían del comunismo, lo que les otorgaba condiciones especiales y un trato preferencial. “Poco después de que Fidel Castro tomara el poder y alineara su revolución con la Unión Soviética, los cubanos fueron tratados en su mayoría, tanto por gobiernos demócratas como republicanos, como refugiados políticos —no inmigrantes—, con una vía rápida y única hacia la residencia en Estados Unidos”.

Durante el gobierno de Biden, decenas de miles de cubanos viajaron a Estados Unidos con la intención de quedarse, pero ahora enfrentan una posible deportación. Con Trump, incluso si mucha de la comunidad cubana exiliada lo apoya, terminó la política benevolente hacia los cubanos.

En el reportaje de CNN, una mujer aparece llorando porque fue deportada sin su hija. El padre de la menor se oponía a que fuera enviada a Cuba y agentes de inmigración estadounidenses le indicaron a la mujer que la niña de dos años, como ciudadana estadounidense, no podía ser trasladada a la isla. Estas desgarradoras separaciones familiares se volverán más comunes y, además, “las autoridades en La Habana descartan la posibilidad de aceptar de vuelta a decenas de miles o incluso cientos de miles de sus ciudadanos”, puntualiza Oppmann.

En décadas anteriores, la dictadura cubana denostaba a quienes buscaban refugio en Estados Unidos y los llamaba “traidores” y “gusanos”. Con ocasión de este último vuelo de deportados, el lenguaje del régimen parece más moderado: “Ellos vuelven a su casa, donde está su familia. No tienen un problema de inmigración para reinsertarse en la sociedad”. La cuestión es que, incluso si muchos cubanos regresan deportados, no desean permanecer en su país de origen y anuncian que buscarán la manera de volver a Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses defienden que sus procedimientos cumplen las leyes del país y respetan estándares de derechos humanos. Quien viola las normas enfrenta consecuencias, con mayor razón si es inmigrante ilegal. “Los inmigrantes indocumentados con antecedentes criminales no son bienvenidos en Estados Unidos”, insisten. Sin embargo, en algunos casos los presuntos antecedentes criminales resultan poco claros, como han documentado medios internacionales que revisan los historiales de ciertos deportados.

Si Estados Unidos insiste en las deportaciones masivas y Cuba comienza a rechazar la recepción de los vuelos, es posible que muchos cubanos terminen siendo relocalizados en terceros países, un mecanismo que la administración Trump ya ha puesto en práctica para avanzar en su política de expulsión de inmigrantes ilegales.

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