El juez Ismael Moreno rechaza la petición del partido de limitar la entrega de información solo a los investigados y exige documentación completa de todas las transacciones en metálico realizadas durante siete años. La decisión judicial responde a las dudas de la Fiscalía Anticorrupción sobre el origen y gestión del efectivo utilizado para compensar gastos a cargos del partido. El PSOE asegura que colaborará y defiende la transparencia de sus cuentas auditadas, aunque la formación había advertido del riesgo de que datos sensibles lleguen a manos de la oposición.
El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha rechazado la solicitud del PSOE para acotar el alcance de la documentación sobre pagos en efectivo que debe entregar al tribunal y ha reiterado que la formación debe facilitar información completa de todas las transacciones en metálico realizadas entre 2017 y 2024. El auto judicial, conocido este miércoles, establece que el requerimiento abarca los pagos a todas las personas vinculadas al partido, independientemente de su destinatario, incluyendo cargos, trabajadores, simpatizantes y voluntarios, junto con los documentos justificativos correspondientes. La resolución supone un revés para el partido, que había intentado limitar la entrega de datos únicamente a los implicados en la investigación del caso Koldo.
La decisión del magistrado titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 llega después de que el PSOE solicitara formalmente una aclaración sobre el alcance de la providencia dictada el pasado 26 de noviembre. Desde la sede de Ferraz se argumentó que una interpretación extensiva de la solicitud judicial podría tener consecuencias políticas, al permitir que información sensible sobre militantes y colaboradores cayera en manos de las acusaciones populares personadas en el proceso, entre ellas el Partido Popular y Vox. El partido también advirtió del riesgo de que la medida derivara en una investigación prospectiva, prohibida por la legislación procesal española.
Sin embargo, el juez Moreno ha sido contundente en su respuesta al considerar que la providencia original era suficientemente clara en su contenido y que no procede aclaración alguna. El magistrado fundamenta su decisión en la necesidad de esclarecer el funcionamiento completo del sistema de reintegros en efectivo utilizado por el partido para compensar gastos adelantados por sus miembros. El auto subraya que la información solicitada resulta trascendente para el esclarecimiento de los hechos investigados, por lo que la diligencia se estima pertinente y necesaria en el marco de la causa judicial abierta.
El origen de la investigación sobre pagos en efectivo
La investigación sobre los pagos en metálico del PSOE surgió como una pieza separada del caso Koldo tras la remisión de documentación desde el Tribunal Supremo a la Audiencia Nacional. El magistrado del alto tribunal Leopoldo Puente había detectado irregularidades en el sistema de compensación de gastos a José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García durante su etapa en el Ministerio de Transportes y posteriormente. La documentación enviada a la Audiencia Nacional incluía informes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil que evidenciaban pagos en sobres cuya naturaleza y origen no quedaban suficientemente acreditados.
El juez Puente identificó varias incógnitas sobre el origen de las cantidades en metálico de las que el PSOE disponía en su sede para hacer frente a las compensaciones de gastos. Los testimonios recabados en el Supremo revelaron que el exgerente del partido, Mariano Moreno, admitió que el sistema carecía de controles efectivos para verificar la autenticidad de las facturas presentadas o la identidad real de quienes realizaban los gastos. La simple firma de Ábalos bastaba para justificar el desembolso, sin necesidad de comprobaciones sustanciales posteriores sobre si los gastos habían sido efectivamente realizados por quien los reclamaba o si se habían pagado en efectivo o mediante transferencia bancaria.
La Fiscalía Anticorrupción ha manifestado sus dudas sobre el funcionamiento de este sistema, advirtiendo en sus escritos de conductas que podrían calificarse desde blanqueo de capitales hasta un posible desfalco cometido contra el propio partido. El Ministerio Público subraya que no ha quedado suficientemente explicado quién era la persona y cuál era el procedimiento mediante el que se comprobaban las facturas presentadas por personas vinculadas al PSOE para obtener compensación en metálico de gastos supuestamente adelantados. La forma de pago en efectivo, según consta en los autos judiciales, no era infrecuente dentro de la organización durante el periodo investigado.
La documentación policial aportada al procedimiento incluye imágenes de sobres con el logotipo del PSOE y la dirección de Ferraz impresos, que contenían cantidades en efectivo destinadas a Ábalos y Koldo García. En uno de los sobres aparecía anotada a lápiz una cantidad de 826,73 euros junto a un post-it con un nombre de pila, mientras que otro sobre destinado a Koldo mostraba escrita a mano la cifra de 2.928,26 euros. La Guardia Civil constató que existían movimientos en la caja del partido que no concordaban con la contabilidad oficial presentada por el PSOE al Tribunal de Cuentas.
La respuesta del PSOE y sus argumentos defensivos
Tras conocer el auto judicial, el PSOE emitió un comunicado en el que asegura respetar la decisión del juez y comprometerse a atender con total normalidad la solicitud presentada. La formación subraya que colaborará con la Justicia, como ha hecho hasta ahora, y que entregará toda la información requerida en el proceso judicial. El partido insiste en que la transparencia no solo se anuncia sino que se practica, y reitera que sus cuentas están fiscalizadas y auditadas por el Tribunal de Cuentas y por auditorías externas encargadas por la propia organización.
Fuentes socialistas han manifestado que esta petición del juez no les hace pensar en la apertura de una causa contra el partido como tal, y mantienen que si hubiera irregularidades, estas habrían sido cometidas contra el PSOE y no desde el PSOE. La dirección de Ferraz defiende que todo el efectivo abonado tiene una trazabilidad cierta y legal, sin descuadres, y que las operaciones contables son transparentes y legales. El partido sostiene que los pagos en metálico respondían a un sistema habitual de reintegros por gastos adelantados relacionados con la actividad política y orgánica de la formación.
La defensa de la formación socialista se apoya en la documentación bancaria presentada al juzgado, que según el partido acredita el origen del dinero en efectivo utilizado durante el periodo investigado. Según esta documentación, las cantidades en metálico procedían de retiradas periódicas de la cuenta corriente que el PSOE tiene en una entidad bancaria, donde se ingresan las subvenciones públicas y las cuotas de los afiliados. El partido ha argumentado que estas retiradas, que alcanzaron una media aproximada de 12.000 euros mensuales, se realizaban en billetes de denominación no superior a 50 euros.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se pronunció sobre esta cuestión días antes de conocerse el auto del juez Moreno, manifestando tener la certeza de que el PSOE no se había financiado ilegalmente y afirmando que las causas judiciales en marcha, que investigan a los dos últimos secretarios de Organización del partido, no apuntan a financiación irregular en la formación. Sánchez reconoció haber recibido en algún momento pagos en efectivo del partido durante su etapa como cargo orgánico, presentándolo como una práctica ordinaria dentro de los mecanismos de compensación de gastos.
Implicaciones políticas y judiciales
La decisión de la Audiencia Nacional sitúa el foco sobre el funcionamiento interno de uno de los principales partidos del sistema político español y abre interrogantes sobre los controles financieros dentro de las organizaciones políticas. La exigencia de entregar documentación completa sobre siete años de pagos en efectivo supone un escrutinio exhaustivo de la gestión económica del partido durante un periodo que abarca desde la etapa de Ábalos como secretario de Organización hasta la actualidad bajo la dirección de Santos Cerdán, quien también figura entre los investigados en ramificaciones del caso Koldo.
El plazo de diez días establecido por el juez Moreno para la entrega de la documentación obliga al PSOE a recopilar y organizar información que potencialmente podría incluir miles de transacciones y justificantes de gastos. La magnitud de la tarea administrativa contrasta con la relevancia política de una medida que permitirá a las acusaciones populares, entre ellas formaciones de la oposición, acceder a información detallada sobre los movimientos económicos internos del partido. Esta circunstancia alimenta la preocupación expresada desde Ferraz sobre el uso político que pudiera hacerse de datos relacionados con la actividad de militantes y colaboradores ajenos a la investigación.
La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado además que la Unidad Central Operativa elabore un informe sobre las evidencias digitales disponibles, incluyendo mensajes, notas de voz y comunicaciones internas, que puedan arrojar luz sobre el uso del efectivo en el PSOE. Aunque el juez no ha resuelto aún esta solicitud, la petición del Ministerio Público revela el alcance de la investigación, que no se limita únicamente a los documentos contables sino que busca reconstruir mediante comunicaciones electrónicas el funcionamiento real del sistema de pagos en metálico.
El caso conecta con otras ramificaciones del asunto Koldo que investigan presuntas comisiones ilegales en contratos públicos, especialmente relacionados con la adquisición de material sanitario durante la pandemia y con adjudicaciones en el sector del transporte. Ábalos permanece en prisión provisional desde el pasado mes, mientras que Santos Cerdán ha declarado como investigado en el Supremo. La investigación sobre los pagos en efectivo podría revelar si el sistema de reintegros del partido fue utilizado para blanquear fondos procedentes de actividades ilícitas o si simplemente respondía a prácticas de gestión deficientes sin controles adecuados.
Las consecuencias políticas de esta investigación se extienden más allá del ámbito judicial, al afectar a la credibilidad del Gobierno en un momento de máxima fragilidad parlamentaria. La oposición ha intensificado sus críticas sobre la gestión interna del PSOE y ha vinculado las investigaciones judiciales con una supuesta cultura de opacidad en la formación que preside Sánchez. El Ejecutivo, por su parte, intenta establecer una barrera entre las eventuales responsabilidades individuales de antiguos dirigentes y la actuación del partido como organización, aunque la estrategia comunicativa enfrenta dificultades ante la acumulación de frentes judiciales abiertos que afectan a la cúpula socialista.