Más de seis millones de hondureños estaban habilitados para votar el domingo. La buena noticia es que no se reportaron incidentes de gravedad ni eventos de violencia tras los comicios. La mala noticia es que este lunes hacia las seis de la tarde, hora de Honduras, todavía no se sabe quién será el próximo presidente del país centroamericano.
Hay un empate técnico, con el 57% de actas contabilizadas, entre los candidatos Nasry Asfura y Salvador Nasralla. La diferencia es sumamente estrecha. De momento, se contabilizan 515 votos más de Asfura sobre Nasralla, pero todavía queda un 43% por escrutar, por tanto, no hay un resultado definitivo. Asfura y Nasralla tienen 39.91% y 39.89% respectivamente, mientras Rixi Moncada, la candidata oficialista alcanza un 19.16% de los votos. Moncada habló hacia las 9:30 pm este lunes diciéndole a sus simpatizantes que las elecciones no están perdidas para ellos, señaló que el bipartidismo hizo fraude y denunció la injerencia del presidente Trump. Será necesario esperar a que, en los próximos 30 días, la autoridad electoral publique los resultados y haga la declaratoria de victoria de uno u otro candidato. Lo que sí está claro, de momento, es que habrá cambio de rumbo en Honduras. Alrededor de cuatro millones de hondureños que participaron del proceso se han decantado en su mayoría por el cambio y han rechazado la continuidad.
Los hondureños han acudido a las urnas. En la víspera hubo tensión y zozobra por eventuales situaciones de caos que pudieran degenerar en violencia e incluso en acciones represivas de las fuerzas militares. El temor, por ahora, se ha visto disipado. La jornada transcurrió sin grandes incidentes. Previamente, el presidente de Estados Unidos anunció que respaldaba a uno de los candidatos, Asfura del Partido Nacional. Posteriormente, el presidente estadounidense indicó que indultaría al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, también del Partido Nacional, quien se encuentra preso en Estados Unidos por narcotráfico. El apoyo de Trump a Asfura le habría sumado entre 8 a 10% de los votos, pero paradójicamente el anuncio del indulto a Hernández también ha causado malestar en una parte considerable de la sociedad hondureña.
Hacia las seis de la tarde de este lunes, hora de Miami, el escritor y periodista Jaime Bayly analizaba los comicios. Bayly ha señalado que la buena noticia es la certeza de la salida del poder de la izquierda. El intelectual peruano se había inclinado previamente por el candidato Nasralla al considerar que era la más razonable de las opciones y este lunes ha precisado que todavía queda por contabilizar una gran cantidad de votos en ciudades donde Nasralla cuenta con mayor respaldo. Ese hecho le lleva a suponer que Nasralla será el próximo presidente del país, pero también ha subrayado que, incluso si no se impone el candidato del Partido Liberal, en cualquier caso el arribo de Asfura será mejor para Honduras que la continuidad de la izquierda. “Ojalá que mañana podamos decir que ganó Nasralla en Honduras”, ha dicho Bayly.
Analistas hondureños consultados por este medio a la misma hora del lunes se mostraron más cautos respecto a los resultados e incluso comentaron algunos detalles de la jornada electoral a micrófono cerrado.
La jornada electoral este domingo ha transcurrido de manera bastante tranquila y pacífica. Hubo algunas situaciones particulares en centros de votación que abrieron un poco tarde. Observadores registraron una circunstancia con un grupo de apoyo al oficialismo que trató de asustar o de intimidar a una mesa electoral pero fueron eventos marginales y de un alcance minúsculo.
Sí hubo cierto temor por las eventuales reacciones en las calles que, al final del día, pudieran promover simpatizantes del oficialismo, pero las Fuerzas Armadas, pese a estar politizadas, antes con Hernández y ahora con Castro, no han apoyado que el ejército tuviera un papel en este proceso. De hecho, se advierte que habrá un posible remezón al interior de las Fuerzas Armadas próximamente, ha indicado un analista hondureño.
Otras fuentes notan que, de cara a esta elección, el Partido Nacional ha sido más estratégico y ha tenido una estructura muy sólida y bien organizada que le ha permitido a su candidato llegar a este punto de la elección. Asfura ha visitado los 18 departamentos y los 298 municipios del país, eso le ayudó mucho. En cambio, la estructura y estrategia del Partido Liberal no ha sido tan organizada y en este punto los vacíos y errores pueden haber incidido o decidir y definir el resultado de la elección presidencial que conoceremos en los próximos días o semanas.
“El candidato Nasralla y su esposa no terminaron de forjar una relación sólida con la base del partido”, ha explicado una fuente cercana a esa colectividad. “No hubo esa empatía entre el candidato, su esposa y los candidatos a diputados y a alcaldes en los 18 departamentos. Esta falta de lealtad y de trabajo más ordenado y disciplinado puede haber tenido un costo y en breve lo veremos, pero, por otra parte, la figura de Nasralla agregó valor en departamentos importantes que son tradicionalmente liberales, es decir, ganó cómodamente, pero a nivel nacional hay un empate. El Partido Liberal en sus proyecciones estima que tendrá un triunfo con una diferencia de 2% y lo mismo piensa el Partido Nacional. De cualquier manera, gane quien gane, el triunfo será mínimo”, agrega.
“Ya no habrá cortes en el conteo de las actas y tampoco ha sido posible acceder a la plataforma web del Consejo Nacional Electoral para hacer seguimiento. Pero, en la evaluación de actas que no pudieron ser escaneadas y que están llegando físicamente, así como en la evaluación de las actas con irregularidades, habrá veeduría con una comisión especial de los tres partidos políticos. Al parecer hay unas 1500 actas que irían a un escrutinio especial. Es importante que cada partido mantenga su acta original o su copia, porque en la mesa cada uno de los partidos ha tenido acceso a un acta para llevar un control y lo que se espera es que no pierdan las actas a cambio de dinero y otras situaciones ilegales pactadas por debajo de la mesa, entre miembros de los partidos, para canjear actas por diputados y futuros nombramientos en altos cargos del Estado e instituciones clave”, indica un observador del proceso al explicar que la corrupción y la impunidad son muy altas en su país. Desde esa perspectiva, podrían producirse alianzas similares a las que ya han tenido lugar en el pasado para que, gane quien gane, todo siga como hasta ahora, como en época de Hernández, a la derecha, o como en el actual mandato de Xiomara Castro, a la izquierda.
La corrupción es transversal a las ideologías. Entre tanto, el infartante escrutinio continúa, muy apretado, y cualquier cosa puede suceder.