El virus H3N2 subclado K, con siete mutaciones respecto a variantes anteriores, circula con tres o cuatro semanas de antelación sobre el patrón habitual y encuentra una población con menor inmunidad natural. La incidencia en España ha crecido un 38,5 por ciento en una semana y duplica los datos del mismo período de 2024. Los expertos urgen acelerar la vacunación ante una temporada que podría generar mayor presión hospitalaria.
España enfrenta una temporada de gripe que rompe con los patrones epidemiológicos conocidos, caracterizada por un adelanto de tres a cuatro semanas respecto a inviernos anteriores, una circulación más rápida del virus y la presencia de mutaciones que reducen la protección natural y vacunal de la población. Las autoridades sanitarias han activado todos los mecanismos de vigilancia desde septiembre ante un comportamiento inusual del patógeno que ha llevado al Centro Europeo para el Control de Enfermedades a advertir que este año la gripe puede entrar antes, extenderse más y provocar un mayor número absoluto de hospitalizaciones, incluso aunque el riesgo individual de gravedad se mantenga estable.
Los datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda del Instituto de Salud Carlos III revelan que en una semana la incidencia de la gripe en atención primaria ha crecido un 38,5 por ciento, hasta situarse en 33,1 casos por cada cien mil habitantes. Esta cifra duplica los registros del mismo período de 2024 y sitúa a España por encima del umbral epidémico con varias semanas de anticipación sobre lo esperado. Las detecciones de gripe en la Unión Europea han aumentado de forma inusualmente temprana, confirmando un adelanto que ya se había observado en Japón, país que registró un repunte en pleno agosto y dio por iniciada su temporada en septiembre, uno de los arranques más tempranos en veinte años.
El virus dominante esta temporada es el H3N2, pero no se trata del mismo que circuló en temporadas anteriores. Ha desarrollado mutaciones que han dado lugar al subclado K, anteriormente denominado J.2.4.1, que ya representa cerca de la mitad de las secuencias genéticas analizadas en Europa entre mayo y noviembre de 2025. Este subclado acumula siete mutaciones en la proteína hemaglutinina, situada en la superficie del virus y responsable de su capacidad para infectar células humanas, lo que le confiere características que modifican su antigenicidad y aumentan su potencial de transmisión.
Población vulnerable por baja inmunidad previa
Aunque no existe evidencia clara de que el subclado K sea más virulento que sus predecesores, los especialistas señalan que encuentra a una población considerablemente menos protegida debido a su menor circulación reciente. La inmunidad natural frente al H3N2 se ha debilitado tras varias temporadas con predominio del H1N1, lo que explica la rápida expansión de la nueva variante. Diego García Martínez de Artola, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, explica que la inmunidad que íbamos generando por las infecciones de H1N1, aunque fuera de bajo nivel, confería cierta protección, pero si en las temporadas anteriores ha habido poco H3N2, no tenemos esa inmunidad generada anteriormente.
De las muestras analizadas en la última semana de vigilancia, 70 correspondían a cepas H3 frente a 24 de H1, confirmando el claro predominio del subtipo H3N2 en esta temporada. Esta predominancia contrasta marcadamente con la circulación mayoritaria de H1N1 en los últimos inviernos, situación que deja especialmente desprotegida a la población infantil. La incidencia resulta particularmente elevada en menores, con 44,7 casos por cada cien mil habitantes en niños de uno a cuatro años y 36,5 casos entre menores de un año, grupos que no han tenido exposición previa significativa al H3N2 durante sus cortos años de vida.
El precedente de lo ocurrido en el hemisferio sur durante su invierno ofrece una perspectiva preocupante sobre lo que podría acontecer en Europa. Australia experimentó uno de los peores inviernos gripales que se recuerdan, con más de trescientos mil casos registrados en lo que constituye uno de los peores registros históricos según Immunisation Coalition tras analizar los datos del sistema público sanitario australiano. Reino Unido ha realizado llamamientos a la vacunación de forma urgente, mientras que Japón llegó a emitir su primera alerta sanitaria por gripe desde 2009 y cerró más de mil escuelas debido al incremento de contagios.
El subclado K ha sido detectado en todos los continentes y representa actualmente un tercio de todos los virus A de tipo H3N2 analizados a nivel mundial entre mayo y noviembre, proporción que asciende a casi la mitad en la Unión Europea. Los cambios genéticos que presenta no provienen de una recombinación o mezcla de virus diferentes, sino de mutaciones acumuladas en el mismo H3N2 que ha estado circulando en la población humana desde 1968. Cada temporada el virus de la gripe evoluciona para escapar de la inmunidad poblacional, y algunos años tiene más éxito que otros en este proceso de adaptación evolutiva.
Efectividad reducida de la vacuna actual
La composición de la vacuna actual se diseñó antes de que aparecieran estas mutaciones específicas del subclado K, por lo que existe un desajuste antigénico que podría contribuir a una pérdida de efectividad de la inmunización. No obstante, datos preliminares del Reino Unido, basados en un análisis de un número limitado de virus aislados, indican que la efectividad de la vacuna actual se mantiene en niveles aceptables, alcanzando un 70 a 75 por ciento en población infantil y descendiendo a un 35 a 40 por ciento en adultos. Las pruebas de laboratorio revelan que la vacuna tiene poca reactividad frente al subclado K debido a sus mutaciones adicionales, pero estos primeros análisis sugieren que la inmunización sigue proporcionando protección, especialmente contra los casos graves.
El Centro Europeo para el Control de Enfermedades asegura que la vacuna administrada en la campaña de este año todavía ofrece una protección sustancial, ya que la formulación se basa en predicciones que en la mayoría de los casos logran una buena concordancia antigénica con las cepas circulantes. Incluso si un virus H3N2 menos compatible domina este invierno, se espera que la vacuna siga proporcionando protección contra la enfermedad grave, por lo que sigue siendo una herramienta vital de salud pública, concluye el organismo europeo en su informe del pasado 20 de noviembre.
Las mutaciones identificadas en el subclado K no parecen afectar a la eficacia de los medicamentos antivirales, ni están asociadas con una mayor virulencia del patógeno o gravedad de la enfermedad. Los países de Asia oriental que experimentaron las primeras oleadas del H3N2 K y que ahora comunican un descenso de las epidemias no han registrado una gravedad inusualmente alta en los casos. Sin embargo, la cepa H3N2 suele asociarse históricamente a temporadas más severas, especialmente en personas mayores y niños pequeños, grupos que presentan mayor vulnerabilidad ante este subtipo específico del virus influenza.
Los especialistas advierten que los autores de los estudios preliminares sobre efectividad vacunal señalan que esta protección puede ir desvaneciéndose conforme transcurre más tiempo desde que la persona recibió la inmunización. Además, las cepas que protagonizan el inicio del invierno no suelen ser las mismas que prevalecen al final de la temporada, por lo que resulta prematuro establecer conclusiones definitivas sobre la evolución epidemiológica de los próximos meses. La situación actual combina la incertidumbre científica con la urgencia sanitaria de acelerar la vacunación en los grupos de riesgo.
Baja cobertura vacunal agrava el escenario
La cobertura vacunal en España resulta preocupantemente baja en el contexto actual, con solo la mitad de los mayores de 65 años inmunizados y coberturas aún menores entre los grupos de 60 a 64 años y la población infantil. Las autoridades sanitarias han establecido como objetivo alcanzar o superar coberturas del 75 por ciento en mayores y en personal sanitario y sociosanitario, así como superar el 60 por ciento en embarazadas y en menores entre seis y 59 meses de edad, metas que se encuentran significativamente lejos de cumplirse en el momento actual.
Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, confirma desde los centros de salud que estamos teniendo muchos más casos de lo que sería correspondiente a esta época en otros años. El porcentaje de positividad para la gripe en atención primaria alcanza el 13,9 por ciento, estimándose una incidencia de 62 casos por cada cien mil habitantes, un 31 por ciento más de lo registrado en la semana previa. A nivel hospitalario, el porcentaje de detección de gripe resulta similar, con un 10,1 por ciento, imponiéndose sobre el resto de las infecciones respiratorias incluido el coronavirus.
La presentación clínica de la gripe esta temporada se caracteriza por tos en el 79,8 por ciento de los casos, fiebre en el 79,2 por ciento y congestión nasal en el 73,7 por ciento de los afectados. Los médicos de atención primaria reportan que mayoritariamente están diagnosticando casos de gripe A, con sintomatología característica que incluye dolor muscular intenso y tos más seca, unidos frecuentemente a manifestaciones digestivas como vómitos y diarrea que permiten diferenciarla clínicamente de otras infecciones respiratorias.
Las hospitalizaciones, aunque aún se mantienen en niveles bajos, se han duplicado en apenas una semana, generando preocupación entre los especialistas sobre la capacidad del sistema sanitario para absorber un incremento sostenido de ingresos durante las próximas semanas. Ana Pilar Javierre, coordinadora del grupo de vacunas del Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, advierte que a nivel hospitalario, el 80 por ciento de los menores de cinco años que ingresaron por complicaciones de la gripe eran niños sanos, subrayando que la infección no afecta únicamente a población con patologías previas.
Llamamiento a vacunación urgente
Los expertos coinciden en recomendar la vacunación sin demora, especialmente para grupos vulnerables que incluyen mayores de 65 años, personas con enfermedades crónicas, embarazadas, personal sanitario y menores entre seis meses y cinco años. Como este año la epidemia se ha adelantado y tras recibir la inmunización transcurren unas semanas hasta que se activan completamente las defensas contra el virus, las autoridades sanitarias aconsejan no posponer la vacunación. El adelanto de la temporada gripal reduce el margen temporal para alcanzar niveles óptimos de protección poblacional antes del previsible pico de contagios.
Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra y miembro de la Sociedad Española de Microbiología, insiste en la importancia de mantener medidas complementarias de prevención como el lavado frecuente de manos y el uso de mascarilla ante la sospecha de estar infectado para evitar el contagio de los más vulnerables. Salvador Peiró, investigador en Salud Pública de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana, considera que la situación actual entra dentro de lo esperable dada la confluencia de factores que favorecen la transmisión del virus.
Para determinar si este aumento de casos representa un inicio temprano del pico de contagios o simplemente el comienzo de una epidemia prolongada será necesario analizar los datos de las próximas semanas. También resulta prematuro conocer la intensidad que alcanzará esta temporada, aunque los precedentes internacionales y el comportamiento del subclado K en otros países sugieren que podría tratarse de una campaña gripal más intensa de lo habitual. La sensación entre los especialistas es que España está asistiendo a un cambio de escenario epidemiológico en tiempo real que exige decisiones rápidas y un esfuerzo adicional para acelerar la inmunización de la población vulnerable.