Un informe reciente del Real Instituto Elcano observa los vínculos y la presencia de España en África, Asia y Oriente Medio en contraste con otras regiones y con los objetivos declarados de su política exterior vigente. Los lazos con África ocupan un interés creciente, casi prioritario, aunque con matices entre el norte y el sur del continente. La proyección hacia Asia sigue siendo escasa, mientras que en Oriente Medio es donde mantiene su mayor presencia militar.
África es hoy la cuarta región de destino de la presencia global de España, pero con diferencias notables entre África del Norte y África Subsahariana. Varían tanto la naturaleza de las relaciones como la estrategia diferenciada de política exterior para cada región, aunque “España ha dotado a su visión sobre el Norte de África de una dimensión panafricana”.
Se plantea una profundización de las relaciones económicas y también el fomento de las relaciones blandas a través de “la promoción del español en África”, pero la relevancia que ostenta la geoestrategia, pensándola en términos de seguridad y gobernanza, hace de la dimensión militar el factor determinante que dinamiza las relaciones con la región. “La dimensión militar marca la proyección española tanto al norte como al sur del Sahara, a través de la participación en las misiones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de la UE y de las Naciones Unidas. Pero mientras que en África Subsahariana, España cuenta con dotaciones bajas pero muy repartidas geográficamente (Somalia, República Centroafricana, Malí, Yibuti, Gabón, Senegal y Mozambique), en el Magreb la presencia militar española está ligada por completo a la misión que la OTAN comenzó en 2016 en el Mediterráneo”, precisa Elcano.
Un factor que llama la atención es que el comercio de España con África hoy es mayor que con América Latina en lo que respecta al comercio de bienes, pero no así en servicios. En cuanto a la inversión exterior, esta se produce fundamentalmente con el norte del continente. Por el contrario, en las relaciones con los países subsaharianos, tiene más importancia relativa la dimensión blanda, es decir, la cuestión migratoria y la cooperación al desarrollo.
Lo anterior significa que África presenta matices en la proyección de la presencia española y mientras que en el norte predominan los vínculos económicos, en África Subsahariana adquiere mayor relevancia la dimensión blanda. Sin perder de vista que la presencia española en el continente africano revela un condicionamiento ascendente de su dimensión militar.
“Este patrón se enmarca en una tendencia más amplia y de alcance mundial, la creciente militarización de las relaciones internacionales. La participación española en misiones internacionales influye en la configuración geográfica y en la naturaleza de su proyección”. La presencia militar española se ha visto reforzada en Europa, tanto a nivel de la Unión Europea como en los países próximos al contexto conflictivo que impuso Rusia, pero también en el Mediterráneo y en Oriente Medio. “Esta centralidad de la presencia militar reduce el margen de autonomía estratégica y condiciona la manera en que España articula su presencia en otras regiones”, indica el informe.
En lo que respecta a la presencia de España en Asia, la estrategia de política exterior prioriza las relaciones con Japón y con Corea del Sur, pero fija o establece la necesidad de reforzar sus relaciones bilaterales con China, así como a interesarse más en India y en Indonesia, Filipinas y Vietnam, países del Sudeste asiático.
Llama la atención que Asia importa al mundo cada vez más, pero es posible que no haya sido hasta ahora una prioridad para España en su proyección internacional. Elcano destaca que la proyección española hacia la región es particularmente baja, menos de la mitad de la proyectada hacia América Latina y menor que la de África. “Sin embargo, sí destacan indicadores concretos tanto económicos –segundo destino de exportaciones de bienes primarios, tercero de servicios– como blandos –primer destino de exportaciones culturales; tercero en turismo, educación y ciencia–. Por su parte, la presencia militar española en la región se debe a las misiones en Afganistán a principios de siglo”.
A partir de las cifras e indicadores existentes, se establece que la presencia española en Asia está muy concentrada en China, muy por delante de la India, Japón y Corea del Sur. Aunque Asia ha adquirido un peso creciente en la proyección cultural española y la presencia española ha crecido allí, los vínculos siguen siendo débiles y fuertemente concentrados en China, razón tal por la que el informe advierte la necesidad de estrategias más diversificadas hacia aquel consolidado epicentro de la economía mundial.
En lo que atañe a Oriente Medio, esa es la región en la que España mantiene hoy mayor presencia militar y esa dimensión deviene en factor condicionante de las relaciones bilaterales. “Aunque desde 2010 se observa una reducción, continúa la participación en la misión de la UE en el golfo de Adén y mantiene tropas en el Líbano e Irak, lo que la vincula de forma estable a los equilibrios de seguridad regional. Este foco en la seguridad de la región es un elemento común en los diferentes documentos de acción exterior. No obstante, en los últimos años ganan relevancia otros, como las exportaciones de manufacturas y servicios, y la cooperación tecnológica”, puntualiza el think tank español.