El think tank español Real Instituto Elcano ha presentado este miércoles su análisis sobre la presencia global española. En el informe se analiza la presencia global del país y se contrasta dicha presencia con los objetivos de la Estrategia de Acción Exterior (2025-2028), a partir de los cuales España apunta a ser una “potencia euroatlántica y mediterránea que ejerza de intersección entre Europa y África y América Latina”.
Desde los años 90, España ha experimentado un crecimiento notable de su proyección exterior, interrumpida con la Gran Recesión y evidenciando una recuperación más sólida en el periodo de postpandemia. “No obstante, la presencia global de España sigue siendo menor que en 2010”, indica Elcano, pero “hoy más diversificada que en los años 90”.
La mayor proyección de la presencia española se enfoca hacia su región y continente, es decir, tanto hacia la Unión Europea como hacia el resto de Europa, se evidencian la presencia económica y blanda, pero también militar en el contexto del conflicto con Rusia. En ese sentido, España es definida como “miembro de la UE de perfil atlantista”, con vínculos a otras regiones, particularmente a la “Comunidad Iberoamericana de las Naciones”, destacando su posición geográfica privilegiada dentro del contexto europeo, que le permite postularse como “potencia euroatlántica y mediterránea que ejerza de intersección entre Europa y África y América Latina”.
En términos transatlánticos, América Latina es un destino natural y relevante, pero tiene menor peso que 20 años atrás. En cambio, Norteamérica –y especialmente Estados Unidos– refleja su peso en la proyección exterior española.
América Latina en términos estratégicos y de presencia española se asume como “una constante en la identidad y la acción exterior de España”, por lo que se otorga especial relevancia a los vínculos culturales y lingüísticos, que configuran la base de las relaciones blandas, pero también a los vínculos económicos, considerando el peso de las inversiones españolas en la región. México, Brasil y Argentina son los países de mayor relevancia para la presencia española en América Latina, pero, sin perder de vista que su presencia está diversificada en la región. “No en vano es la tercera región más importante para la proyección española” y un destino relevante de la Inversión Extranjera Directa (IED).
La estrategia de la política exterior española destaca las relaciones con Estados Unidos y con y Canadá por su “condición de aliados en la OTAN y de socios estratégicos de la UE”. De hecho, los vínculos con esa región se han fortalecido paulatinamente, con preeminencia en términos económicos más allá de los vínculos blandos. Esa presencia de España está muy concentrada en Estados Unidos. El país norteamericano es el tercer destino de la presencia económica española, es el primer destino de la Inversión Extranjera Directa y el segundo de la presencia blanda (deportes, ciencia y tecnología).
Vista la presencia española en su dimensión transatlántica, se estima que Estados Unidos y el Reino Unido continúan siendo destinos clave, pero también que otras regiones, como África y América Latina, aunque con perfiles distintos, son relevantes o prioritarias. “En América Latina, España mantiene un papel destacado como inversor en sectores como los servicios, la energía y la construcción, que por su naturaleza no generan efectos de arrastre significativos sobre la estructura comercial. La afinidad cultural y lingüística tampoco se cristaliza en las exportaciones de bienes o servicios culturales, en una región que ha desarrollado una producción cultural propia”, precisa Elcano.
El mundo ha transitado de la interdependencia global a la rivalidad geopolítica, Europa trata de mostrarse como contrapeso a la bipolaridad que encarnan Estados Unidos y China y, en paralelo, se evidencia la emergencia y/o consolidación de multilateralismos regionalmente diferenciados. El actual periodo está signado por la incertidumbre para la globalización, respecto de la década de 1990. Las narrativas del multilateralismo y el libre comercio han sido reemplazadas por cuestiones relativas a la seguridad estratégica y el proteccionismo. Entre tanto, el denominado sur global reclama un papel más activo en la reconfiguración del nuevo orden mundial, según destaca el tanque de pensamiento español.
Desde los años 90, España ha mostrado, comparativamente, una de las trayectorias de internacionalización más dinámicas de Europa. El incremento de su presencia global llegó a ser superior al de la mayoría de sus socios y se extendió hasta la Gran Recesión. Pero con la crisis inició una década de retroceso (2010-2020), que España ha logrado sortear preservando su posición en el ranking de presencia global, pese al impacto de la pandemia. Y, en el periodo pospandémico, ha mostrado significativa recuperación en su presencia global, incluso con un desempeño relativamente mejor dentro del contexto europeo. “No obstante, España está todavía lejos de los registros anteriores a 2010”.
La renovada “Estrategia de Acción Exterior (2025-2028) mantiene la continuidad con los principios tradicionales de la política exterior española –multilateralismo, pertenencia a la UE y vínculo atlántico–, pero introduce explícitamente la seguridad económica y pone mayor énfasis en la cuestión geográfica. Ello responde al diagnóstico de una globalización fragmentada desde el punto de vista geográfico que podría derivar en una mayor regionalización concentrando la presencia en los espacios más próximos a España”, concluye Elcano.