Una visita fugaz del presidente francés Emmanuel Macron a los dos países más grandes e importantes de América Latina, pone de relieve sus intereses, afinidades, discordancias y avenencias con los mandatarios de la región. Su ausencia de la Cumbre UE-CELAC ha sido interpretada por algunos como un desaire al mandatario colombiano. Desde el Élysée no hubo explicaciones a ese respecto. Macron ha prometido cooperación y recursos a Brasil y ha acordado impulsar la cooperación económica con la presidenta Sheinbaum de México.
Los presidentes Lula y Macron se reunieron al margen de la cumbre climática de la ONU (COP30) para discutir temas de interés común, como la seguridad en los 730 kilómetros de frontera entre Brasil y la Guayana francesa. Lula ha invitado a Macron a “designar” a un agregado para participar de las “actividades de inteligencia” del Centro de Cooperación Policial Internacional de la Amazonía, que se inauguró en septiembre en la ciudad de Manaos. Dicho centro busca combatir el narcotráfico, la tala y la minería ilegales. Adicionalmente, los presidentes trataron cuestiones relacionadas con el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF, por sus siglas en inglés), al que Francia contribuirá con 500 millones de euros, según indicaron autoridades brasileñas.
El presidente Lula mantiene la expectativa de firmar este año el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, mientras que Francia ha mostrado reticencia a dicho acuerdo por la oposición del sector agrícola.
La semana pasada, fuentes del Palacio del Elíseo indicaron, sin aclarar las razones, que el presidente francés no tenía previsto asistir a la Cumbre UE-CELAC en Colombia.
Desde Brasil, el presidente Macron se desplazó hasta México, en compañía de una delegación de empresarios franceses. «Será la ocasión para anunciar una aceleración de nuestra cooperación en todos los ámbitos: económico, universitario, científico, cultural, pero también en materia de medio ambiente, salud y seguridad», indicó el canciller francés Jean-Noël Barrot.
Es la primera vez, en once años, que un presidente francés visita ese país. La última visita a México fue la del socialista François Hollande en 2014. Macron hizo su arribo a la CDMX la noche del jueves.
El gobierno Sheinbaum ha estado tratando, durante estos meses, de acercarse a la Unión Europea, según destaca la prensa internacional, en el marco de las tensiones comerciales con Estados Unidos, su principal socio comercial.
Macron se reunió con su homóloga Claudia Sheinbaum y expresó: «Hoy iniciamos un nuevo capítulo en nuestra alianza estratégica, uno que exige —y que queremos que sea— aún más global», manifestó el mandatario durante la rueda de prensa y también dijo que Francia y México impulsarán su cooperación económica. Macron ha dicho que las 700 empresas francesas que operan en México continuarán invirtiendo en el país y generando empleo, particularmente en el sector aeroespacial.
El presidente francés también destacó que México es «un amigo y un socio estratégico» y apostó por «reforzar» los lazos económicos, políticos y culturales, asegurando que ambos países comparten «valores comunes» como la defensa del multilateralismo, el combate al cambio climático y las políticas feministas.
Las relaciones comerciales entre ambos países se han fortalecido tras alcanzar el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México, que entró en vigor en el año 2000. Francia es el sexto mayor inversor europeo en México y el número 11 entre los inversionistas extranjeros en México. Por su parte, México es el primer inversor en Francia de los países latinoamericanos. En 2026 Francia y México celebrarán 200 años de relaciones diplomáticas. El presidente Macron ha invitado a la presidenta Sheinbaum a visitar Francia en 2026, como parte de las acciones para reafirmar la amplitud y la profundidad de la asociación estratégica entre ambos países.
Sheinbaum, por su parte, ha expresado que la renovación, el próximo año, del acuerdo comercial con la Unión Europea ofrecerá oportunidades para la cooperación económica entre Francia y México.
Ambos presidentes acordaron la exhibición temporal de los códices Azcatitlán y Boturini, manuscritos prehispánicos, en sus respectivos países. Este símbolo escenifica la nueva etapa de la relación bilateral y el diálogo desde la igualdad, en criterio de la mandataria mexicana. “La aceptación de los traslados temporales recíprocos y simultáneos para que en México sea exhibido el códice Azcatitlán y que el códice Boturini sea exhibido en Francia. Estos códices son fundamentales en la relación entre Europa y México”, ha dicho Sheinbaum.
Previamente, la presidenta había aclarado que para su gobierno la prioridad de la visita del presidente francés era la devolución de varios códices mesoamericanos, en posesión de Francia desde hace décadas. Esas obras fueron realizadas por pueblos originarios y dan cuenta de la vida y las creencias de la civilización mexica. La vista de Macron «nos interesa a nosotros mucho por unos códices (…) que queremos que lleguen a México, ese es nuestro principal interés», observó la presidenta la semana pasada.
«Obviamente, viene con empresarios, y a tener un encuentro también con empresarios mexicanos. Pero nuestro interés mayor es la repatriación de estos códices que son muy importantes para México», expresó la mandataria, en alusión particular a los dos manuscritos: el «Códice Borbónico», que se conserva en la Asamblea Nacional, en la Cámara baja del Parlamento francés, y el «Códice Azcatitlán», que pertenece a los fondos de la Biblioteca Nacional de Francia.
También para Francia «es un tema importante sobre el que tenemos un diálogo muy abierto con los mexicanos», aseguró la Presidencia francesa a la vez que destacó la creación en septiembre de «un grupo de trabajo franco-mexicano que reúne a nuestros mejores expertos en estos temas”.
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