Sánchez reivindica en la COP30 el liderazgo climático de España tras las últimas catástrofes

07 novembre 2025 - 15:49

El presidente del Gobierno español acude a Belém con los deberes hechos y exigirá mayor ambición climática a la comunidad internacional. España supera sus compromisos de financiación climática con 1.700 millones de euros anuales, mientras reclama avances urgentes en adaptación tras la devastadora DANA de Valencia que dejó 229 fallecidos y los incendios forestales del verano. Sánchez presionará para que se movilicen más fondos que ayuden a las naciones vulnerables y defenderá el modelo español de transición energética compatible con el crecimiento económico.

Pedro Sánchez aterrizó este jueves en Belém, en plena Amazonía brasileña, para participar en la COP30, la trigésima cumbre climática de Naciones Unidas que se celebra del 10 al 21 de noviembre en uno de los lugares más emblemáticos y vulnerables del planeta. El presidente del Gobierno español viaja acompañado por la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, con la clara intención de elevar la presión para avanzar en la movilización de fondos climáticos y medidas que mitiguen los riesgos de catástrofes como la DANA que devastó Valencia hace un año, dejando 229 víctimas mortales, o la ola de incendios que asoló el país durante el pasado verano. El jefe del Ejecutivo intervino este viernes en la sesión plenaria de la cumbre y posteriormente participó en una mesa específica sobre transición energética, donde España pretende mostrar su modelo como ejemplo de éxito compatible con el crecimiento económico y la creación de empleo.

Sánchez acude a Brasil satisfecho con el acuerdo cerrado esta semana en Bruselas para que la Unión Europea reduzca sus emisiones de dióxido de carbono un 90 por ciento para 2040 respecto a los niveles de 1990, aunque con ciertas flexibilidades para los socios comunitarios. Fuentes gubernamentales señalaron que el presidente habría deseado que se hubiera ido algún paso más allá de lo pactado, aunque interpreta que la Unión Europea asiste a la cumbre con los deberes hechos. En sus intervenciones, según confirmaron estas mismas fuentes, Sánchez abogó por una mayor ambición a la hora de hacer frente al cambio climático y resaltó el compromiso de España ante esta crisis, que el Ejecutivo recalca que está siendo compatible con el crecimiento económico y la creación de empleo. El Gobierno pone en valor el papel de liderazgo de la ministra Sara Aagesen en las negociaciones europeas previas a la cumbre, considerando muy importante que la Unión Europea muestre ambición en esta materia y llegue a Brasil con credibilidad internacional.

La financiación climática constituye uno de los ejes centrales de la COP30, y España asiste a la cita habiendo cumplido y superado el compromiso contraído en la cumbre de Glasgow de 2021. El compromiso era alcanzar 1.350 millones de euros anuales en financiación climática para ayudar a los países más vulnerables, y España ha sobrepasado esa cifra alcanzando los 1.700 millones. Para el Gobierno de Sánchez, esto demuestra la relevancia que España atribuye a la agenda de financiación climática y su papel solidario con las naciones que menos contaminan pero sufren los peores efectos del calentamiento global. El presidente español presionará para que se movilice la financiación necesaria que permita a estos países afrontar los desafíos de la emergencia climática, en un contexto geopolítico complejo marcado por la ausencia de Estados Unidos tras el regreso de Donald Trump al poder y su retirada del Acuerdo de París.

Adaptación climática tras las tragedias

 El Ejecutivo español aspira igualmente a lograr avances sustanciales en la agenda de adaptación al cambio climático, un aspecto que considera esencial para España al ser uno de los países europeos más vulnerables a los efectos de la crisis climática. Las catástrofes vividas en 2024 han marcado un punto de inflexión en la percepción española sobre la urgencia de la adaptación. La DANA que devastó Valencia el 29 de octubre, con precipitaciones que alcanzaron los 771,8 milímetros en Turis en apenas 24 horas, dejó más de 229 fallecidos y se convirtió en el evento climático que más víctimas causó en Europa durante 2024. Estudios científicos preliminares del Instituto de Geociencias han encontrado que el cambio climático influyó en la intensidad de las lluvias, aumentándolas hasta un 20 por ciento debido al calentamiento global. La temperatura superficial del Mediterráneo, que registró máximos históricos, jugó un papel determinante al alimentar la formación de tormentas con mayor vapor de agua.

Los incendios forestales del verano de 2024 completaron el dramático cuadro climático español. Aunque el número total de siniestros fue inferior a la media del último decenio, con 5.953 incidentes entre conatos e incendios, la siniestralidad siguió siendo elevada con fuegos más grandes, virulentos y difíciles de apagar que afectaron a más de 103.000 hectáreas. España vivió dos olas de calor durante el verano, una de ellas con 21 días de duración que se convirtió en la segunda más larga desde 1961. El año 2024 se perfila como el tercero más cálido desde que existen registros en España, solo por detrás de 2022 y 2023, confirmando que los últimos tres años han sido los más calurosos de la historia del país. El Mediterráneo español alcanzó temperaturas récord, con la boya marina de Dragonera registrando 31,8 grados, consolidándose como zona crítica del calentamiento global.

En la cumbre de Brasil, el Gobierno busca lograr un acuerdo sobre las métricas para medir los avances en materia de adaptación climática, que existan estándares comunes y homologables para toda la comunidad internacional. Desde Moncloa consideran que las DANAS y otros sucesos climáticos seguirán produciéndose, por lo que avanzar en cuestiones de prevención es una prioridad política de máximo nivel. El objetivo es definir indicadores específicos que permitan evaluar de manera objetiva el grado de preparación de los países ante eventos extremos, lo que previsiblemente supondrá una negociación compleja dadas las diferencias entre las distintas regiones del mundo. España quiere posicionarse como un actor comprometido que no solo exige ambición a otros países, sino que predica con el ejemplo mediante inversiones concretas en infraestructuras de adaptación y sistemas de alerta temprana.

El presidente Sánchez participó en una mesa específica sobre transición energética donde España pretende mostrar su modelo como extremadamente exitoso. Desde el Gobierno destacan que hay mucho interés en el resto de los países por conocer los detalles de por qué España sigue creciendo económicamente y tiene unos niveles tan altos de empleo al tiempo que apuesta decididamente por las energías renovables. El modelo español combina inversiones masivas en energía solar y eólica con el mantenimiento del tejido industrial y la creación de empleo, desmintiendo así el argumento de que la transición ecológica es incompatible con el desarrollo económico. Para Sánchez y su equipo, la lucha contra el cambio climático es transversal y la califican como crisis existencial, razón por la cual consideran imprescindible participar en este tipo de foros donde se pueden alcanzar acuerdos amplios.

La COP30 se celebra en un momento simbólico, coincidiendo con el décimo aniversario del Acuerdo de París de 2015, que fijó como objetivo limitar el aumento de las temperaturas a niveles por debajo de dos grados centígrados, poniendo énfasis en el esfuerzo de limitarlo a 1,5 grados. La cumbre reúne a más de 50.000 participantes de 197 gobiernos, organismos internacionales, empresas, organizaciones sociales y delegaciones indígenas en Belém, ciudad que simboliza los desafíos del calentamiento global al encontrarse a las puertas de la Amazonía. Entre los dirigentes confirmados figuran Gabriel Boric de Chile, Gustavo Petro de Colombia, Emmanuel Macron de Francia, Friedrich Merz de Alemania, Keir Starmer del Reino Unido y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Las ausencias más destacadas son las de Xi Jinping de China y Donald Trump de Estados Unidos, máximos representantes de los dos países más contaminantes del mundo.

Tras su participación en la COP30, Sánchez viajará a Santa Marta, Colombia, para asistir a la cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Ambas citas se desarrollan en un contexto geopolítico complejo, marcado por la creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, ante lo cual España aboga por actuar con apego al derecho internacional. El Gobierno español, en sintonía con la Unión Europea, asegura que la lucha contra el narcotráfico y las redes de crimen organizado es una prioridad, pero debe conducirse respetando los marcos legales internacionales. En La Moncloa son conscientes de las dificultades para que haya ambición real en los compromisos climáticos, pero consideran imprescindible mantener el liderazgo en estos foros multilaterales que representan la mejor herramienta para enfrentar los desafíos globales de la emergencia climática.

 

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