Las asociaciones de afectados por la DANA han recibido con dureza el anuncio de Carlos Mazón, al que acusan de victimizarse y de eludir responsabilidades penales. Exigen que el expresidente termine en la cárcel por lo que consideran una gestión criminal de la catástrofe que costó 229 vidas. La decisión de mantener el escaño parlamentario para conservar el aforamiento ha indignado aún más a los familiares, que aseguran que no pararán su movilización hasta ver justicia real. El rechazo de las víctimas demuestra que la dimisión no cierra heridas, sino que las mantiene abiertas y sangrantes.
La dimisión de Carlos Mazón no ha servido para calmar la ira de quienes perdieron a sus seres queridos en la DANA del 29 de octubre de 2024. Las tres asociaciones mayoritarias de víctimas han calificado de indigna la declaración del expresidente de la Generalitat y han dejado claro que su lucha no termina con la salida del político alicantino del Consell. El objetivo ahora es verlo sentado en el banquillo de los acusados y, si las pruebas lo avalan, cumpliendo condena en prisión.
Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la DANA, fue contundente al valorar las palabras de Mazón: la declaración ha sido desconcertante. Ni siquiera pronunció la palabra dimisión. Para Álvarez y las otras portavoces de los afectados, el anuncio del lunes fue una maniobra más de un político que ha construido su defensa sobre mentiras, medias verdades y victimización constante.
La indignación de las familias no se centra solo en lo que Mazón dijo, sino especialmente en lo que calló. Durante su comparecencia evitó cualquier autocrítica real sobre su actuación el día de la tragedia. No reconoció haber desaparecido durante las horas críticas mientras el barranco del Poyo desbordaba y arrasaba municipios enteros. No admitió haber mentido sobre su agenda y sus movimientos. No asumió que el retraso en enviar la alerta a los móviles de los valencianos pudo costar vidas.
El reproche por la victimización
Lo que más ha enfurecido a los afectados es la estrategia del expresidente de presentarse como una víctima más del drama. Durante su discurso, Mazón se quejó de que el deporte nacional en los últimos meses había sido calificarlo de asesino. Aludió al sufrimiento de su familia por los insultos y las protestas. Habló de acoso político y mediático. Para las asociaciones de víctimas, ese enfoque es obsceno.
Mariló Gradoli, de la Asociación de Víctimas de la DANA 29 de octubre de 2024, fue clara: ha evitado la palabra dimisión en su mensaje, pero el paso que ha dado es un éxito de la ciudadanía y de las asociaciones civiles organizadas. Es un éxito de la dignidad. Hemos conseguido que una persona irresponsable, con una gestión criminal, haya tenido que asumir responsabilidades. Gradoli dejó claro que la movilización no se detiene: no pararemos hasta que caiga el Consell y se acabe con las políticas negacionistas del cambio climático.
Rosa Álvarez fue más allá al rechazar frontalmente el victimismo de Mazón: tenemos todo el derecho a llamarlo asesino. A nosotros nadie nos ha pagado ni nos ha instrumentalizado. Álvarez recordó que independientemente de si la comida en El Ventorro formaba parte de su agenda política, Mazón tenía la obligación de haberlo dejado todo cuando recibió el primer aviso de la Agencia Estatal de Meteorología. No lo hizo. Mantuvo su cita, acompañó a su invitada hasta el aparcamiento, y llegó al Palau de la Generalitat cuando ya era demasiado tarde.
La preservación del aforamiento indigna a los afectados
Uno de los aspectos que más ha enfurecido a las víctimas es la confirmación de que Mazón conservará su escaño en Les Corts valencianas. Esa decisión implica mantener el aforamiento parlamentario, lo que significa que solo puede ser investigado y juzgado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. Las asociaciones interpretan el movimiento como una estrategia para protegerse de las consecuencias judiciales de su gestión.
Para los familiares de los fallecidos, resulta inaceptable que quien consideran responsable político de 229 muertes evitables pueda diseñar su salida para minimizar riesgos legales. La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales fue tajante: no pararemos hasta verlo en prisión. Evidentemente hace falta un juicio. Pero nosotros vamos a llegar hasta el final.
Las víctimas también han dejado claro que no aceptan que ninguno de los 160 diputados del PP que aplaudieron a Mazón en Les Corts durante este año tenga ahora un papel en la solución. Álvarez fue explícita: recordaremos las caras y los nombres. No nos vale ninguna de estas 160 personas, ni Pérez Llorca, ni María José Catalá, ni absolutamente nadie. El rechazo se extiende a toda la estructura del partido que sostuvo políticamente al expresidente durante doce meses pese a las evidencias de su mala gestión.
Cristian Lesaec y la confianza destrozada
Cristian Lesaec, responsable de la Asociación de damnificados por la DANA de L’Horta Sud, reconoció que es de agradecer que Mazón haya admitido algunos errores, pero subrayó que la dimisión se debió haber producido mucho antes. Para Lesaec, la confianza en el político ha quedado destrozada después de las diferentes versiones que ofreció sobre su gestión de la catástrofe.
Lesaec desmontó uno de los argumentos centrales del discurso de Mazón: el expresidente aseguró que las primeras llamadas de auxilio llegaron a las 14.00 horas, pero el portavoz de la asociación señaló que las alertas desde la Ribera comenzaron sobre las ocho o las nueve de la mañana. Por un sentido de prudencia, el dispositivo de emergencias debería haberse puesto en marcha a primera hora para hacer un seguimiento. No ocurrió.
El representante de los afectados insistió en que los cauces fluviales son las arterias del territorio y deben estar siempre en condiciones, especialmente en una región donde las DANA son fenómenos regulares. Si nuestras arterias no funcionan, está claro que vamos a tener un problema. Lesaec recordó que un proyecto de mejora del barranco del Poyo no se cumplió y esa negligencia agravó la situación. La asociación ha presentado una demanda y el portavoz se mostró optimista: probablemente esa reclamación la ganaremos.
El funeral que marcó el punto de inflexión
El momento que verdaderamente precipitó la caída de Mazón fue el funeral de Estado celebrado el 29 de octubre en Valencia. Los gritos de las familias resonaron con una contundencia que ningún cálculo político podía ignorar: asesino, cobarde, rata, dimisión. Alberto Núñez Feijóo presenció en primera fila cómo su barón valenciano era señalado por cientos de personas que habían perdido a sus seres queridos.
Ese día se rompió definitivamente la posibilidad de que Mazón continuara en el cargo. Las víctimas habían pedido expresamente que no asistiera al funeral, pero él decidió acudir como máximo representante institucional de la Generalitat. La decisión fue interpretada como una provocación más. El resultado fue devastador: imágenes de un presidente aislado, con la cara desencajada, rodeado de gritos e insultos mientras el resto de las autoridades guardaban las distancias.
Las asociaciones de víctimas han dejado claro que la dimisión de Mazón no cambia su estrategia. Seguirán movilizadas, seguirán exigiendo responsabilidades, seguirán presionando para que la investigación judicial avance y para que se depuren todas las responsabilidades políticas. No solo las de Mazón, sino las de toda la estructura que permitió que 229 personas murieran ahogadas mientras los responsables de emergencias llegaban tarde, improvisaban y mentían.
El expresidente puede haber abandonado el Consell, pero para las víctimas su calvario judicial y político no ha hecho más que empezar. La dignidad de los valencianos, como señaló una de las portavoces, ha conseguido tumbar a un responsable político. Ahora queda conseguir que la justicia haga su trabajo. Y en esa batalla, las familias de los fallecidos han demostrado que no van a bajar la guardia.